Varias terminales automotrices ya ajustan sus estrategias. Cuál es el impacto tras el cambio aprobado en el Senado.
Tras 12 años de vigencia, caerá el impuesto al lujo para los autos luego que el Senado aprobara al paquete de reformas laborales que incluye la eliminación del gravamen. Varias terminales automotrices ya están ajustan sus estrategias para trasladar el alivio fiscal a los precios.
Ford tomó la delantera con recortes que superan el 25% en modelos emblemáticos importados de Estados Unidos, mientras que Audi y BMW están aplicando descuentos de entre el 10% y el 15% mientras esperan la oficialización en el Boletín Oficial.
También los cambios están llegando a las marcas premium. Stellantis ya recortó el 20% en el DS7 E-Tense, un híbrido que pasó de valer US$ 90.000 a US$ 72.000, mientras que Toyota anticipó bajas promedio del 12%. En Ford, el Bronco Badlands bajó de US$ 100.000 a US$ 74.000, el Mustang GT de US$ 90.000 a US$ 65.000, y el Mustang Dark Horse de US$ 97.000 a US$ 75.000.
Volvo evalúa descuentos escalonados del 9% en su XC90 Recharge, un SUV familiar de siete plazas que apunta a familias urbanas con necesidades de espacio. Land Rover confirmó ajustes en el Defender 110 y Porsche mantendrá los precios en el Macan EV pero los bajará en otras marcas.
El nuevo panorama se alinea con el acuerdo alcanzado recientemente con Washington, que libera la entrada de 10.000 vehículos sin aplicar aranceles del 35%, siempre que cumplan determinados estándares de seguridad y emisiones.
Desde diciembre, el segmento de lujo quedó estancado: los clientes postergaron compras ante la promesa de rebajas del 15 al 25% y los concesionarios acumularon stock en sus depósitos. Algunas marcas ofrecieron descuentos provisionales del 10% para no perder terreno, pero el freno duró dos meses más por el desarrollo de las sesiones extraordinarias.
El mercado de alta gama, que representaba menos del 2% de los patentamientos anuales en 2025, podría duplicar su participación en los primeros trimestres si los precios se estabilizan rápido, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACA). Esto impulsado por la competencia de modelos importados, como el Chery y Great Wall que ofrecen precios equivalentes a SUV premium por debajo de los $ 80 millones.
En este escenario, los proveedores de autopartes locales anticipan pedidos crecientes si las ventas repuntan un 40% como proyectan varios analistas, mientras que un segmento de los importadores ven una oportunidad en vans ejecutivas y cupés medianos.
Por su parte, el gremio de mecánicos especializados en marcas premium estima 5.000 puestos nuevos en varios talleres para absorber la nueva demanda. Y también el financiamiento automotriz está reaccionando: el Banco Nación extendió sus líneas a 72 cuotas para unidades liberadas y el Santander ofrece cashback del 5% en modelos superiores a $ 70 millones.