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El hecho ocurrió en Ramos Mejía, partido de La Matanza. El delincuente fue reducido por la víctima y vecinos del lugar lo golpearon.
Este viernes se protagonizó un hecho de terror en las calles de la localidad bonaerense de Ramos Mejía. Un hombre esperaba a su pareja cuando fue asaltado por un grupo de motochorros.
La víctima se defendió y el delincuente fue reducido y golpeado por los vecinos que se acercaron al lugar. Un cómplice del ladrón escapó al observar la situación, aunque luego volvió para ayudar a su compañero.
Frente a la brutal paliza, dos cómplices llegaron y dispararon al aire 3 veces para liberarlo y lograr escapar.
"En las últimas dos semanas robaron tres veces y en otro les salió mal, pero la tarde del sábado y del domingo dieron vueltas por las calles transversales a Av. Rivadavia", aseguraron vecinos al diario Cronos.
"Ese cagón fue el que le robó la cartera a una mujer el miércoles al mediodía. La siguió media cuadra y se la arrebató por la espalda, luego corrió hasta la moto que lo esperaba y huyó con la basura que lo acompañaba", destacó un vecino al mismo medio, en un relato que demuestra la inseguridad que atraviesan en la zona.
"Estamos a siete cuadras de la Comisaría 2da. y por acá no ves patrullas ni motos de la policía, los motochorros se pasean en vehículos sin patente y en manada", remarcó.
Un sangriento asalto conmocionó a la localidad bonaerense de Sarandí, donde una pareja de policías fue violentamente asaltada cuando estaba yendo a tomar servicio. El hecho ocurrió el jueves 20 a la madrugada, cuando los agentes que iban a bordo de un Volkswagen Gol, fueron amenazados para robarles.
Como los ladrones exhibieron algo similar a un arma de fuego mientras les ordenaban que se bajaran del auto, los agentes se defendieron y dispararon: murió una asaltante y su cómplice resultó gravemente herido.
El hecho ocurrió a metros del predio Tita Mattiussi, de Racing, donde se entrenan las divisiones inferiores del club de Avellaneda. En ese lugar se encontraban un oficial de la Policía bonaerense y una colega de la Policía de la Ciudad.
Ambos estaban yendo a trabajar en el momento en que una pareja los sorprendió. El arma que utilizaban, que no se veía por la oscuridad de la noche, era un taladro atornillador.