El chocolate de la marca Felfort ha realizado icónicas colecciones. En esta ocasión, un entrañable personaje argentino ahora podrá coleccionarse.
El clásico chocolate Jack con sorpresa dentro, que fue furor en la década de los 90' y principios de los 2000, volvió a estar disponible despertando recuerdos en varias generaciones.
La empresa Felfort volvió a apostar por un producto que se destacó no solo por su chocolate, sino por el elemento sorpresa que venía en su interior: pequeños muñecos de plástico de personajes populares, desde superhéroes hasta figuras de programas infantiles que se convirtieron en objeto de colección.
En esta ocasión, la empresa chocolatera fundada en 1912 decidió apostar por una alianza con uno de los personajes más queridos y vigentes de nuestra cultura: Mafalda. Anteriormente, la marca ya vendía monedas de chocolates con tatuajes y stickers de los dibujos de las tiras cómicas de Quino, pero este 2026 regresan los muñecos.
Con este homenaje no sólo vuelve a los clásico, sino que también rinde homenaje a la obra de Quino a través de figuras coleccionables que ya están generando revuelo entre grandes y chicos.
Esta versión de 17 gramos se venderá en almacenes y supermercados, al igual que el Huevo Super Jack de 200 gramos, que incluye un muñeco especial y un escenario exclusivo, ideal para celebrar en la época de Pascuas.
Entre los 24 personajes que podrás encontrar se encuentran a Felipe, Susanita, Miguelito, Libertad, Guille y, por supuesto, Mafalda.
La sorpresa en los chocolates existe desde el año 1962, iniciando con jugadores de futbol y luego, tras su éxito, le siguieron colecciones de los personajes de Súper Hijitus y las obras de García Ferré, extendiendo la promoción por siete años.
Con el paso del tiempo harían otras promociones, incluyendo los personajes de Cartoon Network, Marvel, DC, Star Wars, Angry Birds y, los más recordados, Los Simpson.
El 29 de septiembre de 1964 apareció por primera vez en una tira cómica publicada en la revista Primera Plana un personaje que marcaría para siempre la cultura argentina y latinoamericana, pero que también llegaría al resto del mundo: Mafalda.
Este personaje se convirtió en un ícono de entretenimiento y también de reflexión para millones de personas de distintos rincones del planeta.
Mafalda nació en un contexto marcado por la Guerra Fría, la amenaza nuclear, los golpes de Estado y muchas injusticias. Desde su departamento porteño, entre diálogos con su mamá, su papá y sus también críticos y adorables amigos, se permitió interpelar a la humanidad con una claridad que aún sorprende.
El paso del tiempo, sin embargo, no hizo más que reforzar la vigencia de sus preguntas sobre la justicia, la política, los adultos, la paz y tantos temas que le preocupaban.
Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido por su nombre artístico Quino, fue quien creó a Mafalda en 1962. Sin embargo, no fue hasta dos años después que la gente pudo conocer a esta niña revolucionaria que odia la sopa.
A lo largo de la historieta, Mafalda estaba acompañada de sus amigos y familia: desde su mejor amiga Susanita, Manolito, quien es hijo de españoles y tiene grandes aspiraciones, Miguelito, el más pequeño del grupo que suele ser un poco ingenuo, Felipe, quien se preocupa por problemas inexistentes y es un poco pesimista, también está Libertad, quien tiene un complejo con su estatura.
Su familia se compone por Guille, el hermano menor que genera un gran contraste con la personalidad de la protagonista. Los padres de Mafalda también son parte, él trabaja y su madre Raquel es ama de caso, algo que ella cuestiona a lo largo de la tira.