El Gobierno oficializó mediante un decreto el regreso de la denominación tradicional para la celebración de agosto dedicada a los más chicos.
El presidente Javier Milei firmó el decreto 562/2025, publicado en el Boletín Oficial, que establece oficialmente el regreso de la denominación “Día del Niño” para la celebración dedicada a los más chicos.
La decisión recupera el nombre tradicional de una fecha que, durante los últimos años, comenzó a ser denominada de distintas maneras en ámbitos públicos y privados.
Con la nueva medida, el Gobierno nacional vuelve a reconocer formalmente la expresión que durante décadas estuvo incorporada al calendario y a las costumbres de las familias argentinas.
La celebración se realiza actualmente durante el tercer domingo de agosto, aunque la fecha tuvo distintas modificaciones a lo largo de los años.
Desde 1960, la celebración quedó instalada de manera continua. Posteriormente, hubo cambios relacionados con cuestiones sociales y también con pedidos del sector comercial, especialmente de la Cámara del Juguete, que buscaba favorecer las ventas.
En 2011, por ejemplo, la celebración tuvo que trasladarse al 21 de agosto debido a que el domingo 14 coincidía con las PASO.
Dos años después, en 2013, se estableció el tercer domingo de agosto como fecha fija. El objetivo fue evitar coincidencias con jornadas electorales y brindar mayor previsibilidad tanto a las familias como a los comercios.
La denominación de la fecha también fue motivo de discusión durante los últimos años.
En 2020, Gabriel Lerner, entonces secretario Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, había planteado reemplazar la expresión “Día del Niño” con el argumento de promover una mirada que contemplara la diversidad de la niñez.
Desde entonces, comenzaron a utilizarse distintas denominaciones para referirse a la celebración.
Con el nuevo decreto, la gestión de Milei decidió volver a utilizar oficialmente el nombre “Día del Niño”, recuperando una expresión fuertemente arraigada en la cultura argentina.
La medida vuelve a instalar el debate sobre el significado cultural y simbólico de una celebración que, más allá de su denominación, cada año reúne a familias y comercios durante el tercer domingo de agosto.