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Jonathan Ceplecha, de 59 años, estaba cortando robles en su propiedad de Redwood Falls con una motosierra cuando un árbol le cayó encima. Durante los días y noches que estuvo atrapado, el hombre contó las horas que estuvo bajo el árbol, 100 en total. Ceplecha podía mover los brazos y girarse para sentarse, pero la fuerza del árbol rompió su pierna izquierda y aplastó su pie derecho.
El hombre vive solo y el vecino más cercano estaba 2 kilómetros. Gritó pidiendo ayuda, pero nadie lo escuchaba. Dividió cada día y cada noche en horas y cada hora en segmentos de cinco minutos. Rezó, meditó para distraerse del pánico e inventó ritmos para seguir desde el amanecer hasta el anochecer. Y mantuvo conversaciones imaginarias con sus dos hijos y su hija.
El veterano del ejército que pasó un tiempo en Irak también se apoyó en sus habilidades de supervivencia. Comía plantas e insectos al alcance de la mano y bebía sudor y agua de lluvia. Guardaba el agua en su sombrero y creó un depósito con su ropa. Tenía un suéter que podía escurrir y beber de él. Por la noche se cubría la cabeza para mantener alejados a los mosquitos y otros insectos. Las capas de ropa le impedían tener demasiado frío. Su familia notó su ausencia y finalmente los bomberos lo encontraron: tras casi dos horas de cortes cuidadosos, pudieron recatarlo.