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Chile se encamina a abrir una ruta marítima con Malvinas, en medio de la tensión por el estrecho de Magallanes

Partíría desde Punta Arenas y atravesaría aguas argentinas. Se sumaría a la única línea de las islas a Montevideo. Y podría entrar en conflicto con legislación y tratados.

El diario chileno El Mercurio informó en su tapa de este 3 de septiembre de 2029 que Punta Arenas y las Malvinas avanzan en la apertura de una ruta marítima comercial que podría comenzar a operar en noviembre de 2026.

La noticia se conoce en medio de la creciente tensión diplomática entre Chile y Argentina por el Estrecho de Magallanes, y el mismo día en que el presidente Javier Milei hablará en cadena nacional del reclamo argentino por su soberanía en las islas, a partir de declaraciones de Donald Trump acerca de un posible quite de apoyo de Estados Unidos a Gran Bretaña.

Según el histórico medio chileno, la iniciativa surgió de una negociación entre autoridades y representantes tanto del municipio del país vecino, ubicado sobre el estrecho, como de la administración británica de las islas.

El proyecto contempla que la chilena Easter Island Naviera (EIL) quede a cargo de conectar Punta Arenas con el archipiélago para facilitar su abastecimiento, ya que hoy la única línea con la que cuenta para conectar con Sudamérica es la de Montevideo.

La empresa había iniciado gestiones a fines de julio para sumarse al esquema logístico del proyecto de petróleo offshore Sea Lion, que avanza en las islas bajo autoridad británica y fue fuertemente cuestionado por vía diplomática desde la Argentina.

Chile: una alternativa más corta

Las islas Malvinas tienen hoy a Montevideo como su principal conexión marítima con Sudamérica, con una distancia de navegación cercana a los 2.000 kilómetros.

Una ruta desde Punta Arenas permitiría reducirla aproximadamente a la mitad, con impacto directo en costos y tiempos de traslado.

El puerto de Punta Arenas, en Chile.

El alcalde de la localidad chilena, Claudio Radonich, aparece como uno de los principales impulsores del proyecto.

Según El Mercurio, su apuesta es a un poder de compra de las islas cercano a los US$20 millones anuales.

Pero además, también a evitar el impacto que tuvo sobre la economía magallánica la interrupción de conexiones comerciales previas, por unos US$300 millones según sus cálculos.

La Corporación de Desarrollo de las Islas Malvinas ya habría cerrado un contrato con la naviera chilena, que opera actualmente una ruta subsidiada entre Valparaíso e Isla de Pascua.

El primer viaje estaría previsto para noviembre.

Qué planean a comerciar

El corredor no apuntaría solo al transporte de pasajeros, sino a un flujo comercial de alimentos, frutas y verduras, vinos, materiales de construcción, gas licuado y repuestos, entre otros insumos.

Desde la Malvinas Islands Development Corporation (FIDC) también expresaron interés en el proyecto.

Su gerente de proyectos estratégicos, Sam Cockwell, había señalado en julio que existía un interés concreto de Chile en recuperar la conexión.

El Estrecho de Magallanes.

La iniciativa tendrá un nuevo paso este mes,cuando ahora una delegación empresarial de las Malvinas viaje a Punta Arenas.

Estarán allí el 28 y 29 de septiembre para una rueda de negocios con proveedores chilenos, con representantes de la Corporación de Desarrollo y de la Cámara de Comercio local, siempre según la versión de El Mercurio.

¿Otro conflicto con Chile en puerta?

El proyecto no está exento de dificultades.

El Decreto argentino 256 de 2010 exige autorización previa de las autoridades argentinas a los buques que naveguen hacia o desde las islas Malvinas por aguas jurisdiccionales del país, lo que podría convertirse en un nuevo punto de fricción entre Santiago y Buenos Aires.

En Chile, varios excomandantes de la Armada cuestionaron públicamente esa normativa.

Dijo Julio Leiva, uno de ellos: "La verdad que tiendo a pensar que es la respuesta de la ciudadanía y del alcalde Radonich para solucionar un problema que jamás debió haber existido, y que es permitir el libre comercio entre la ciudad de Punta Arenas con las islas. Finalmente, se actuó en forma proactiva y, obviamente, va a haber problema".

Leiva también hizo referencia a un antecedente de 2011, cuando una declaración del Mercosur respaldada por Chile restringió la recalada de embarcaciones con bandera de las islas en puertos de los países firmantes.

Pero el alcalde Radonich descartó que el nuevo proyecto contradiga esa declaración, ya que el buque que prestaría el servicio no llevaría bandera de las islas.

Un momento sensible

La noticia se conoce horas después de que el presidente chileno José Antonio Kast volviera a pronunciarse sobre la disputa por el Estrecho de Magallanes, luego de declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, sobre la soberanía argentina en parte del paso.

Si medias tintas, Kast afirmó: "Argentina no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control sobre el Estrecho de Magallanes".

En enero, el jefe del Servicio de Hidrografía Naval argentino, contraalmirante Hernán Montero, había sostenido: "La boca de Magallanes es argentina".

En julio, además, el Gobierno argentino protestó ante Chile por la recalada en Punta Arenas del patrullero británico HMS Medway, con base en las islas, que navegó aguas argentinas sin aviso.

Por otra parte, seis excomandantes en jefe de la Armada chilena advirtieron sobre las dificultades para construir confianza con Argentina mientras sigan vigentes disposiciones que, desde su óptica, chocan con tratados internacionales.

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