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Le dieron 2 años y medio de prisión en suspenso y lo inhabilitaron. Instaló mal una caldera que afectó a 74 alumnos y 3 docentes en El Maitén. Su ayudante, absuelto.
Un gasista de Chubut recibió una condena de 2 años y 6 meses de prisión en suspenso por lesiones leves culposas, luego del episodio de intoxicación masiva por monóxido de carbono que afectó a 74 alumnos y 3 docentes en una escuela primaria de El Maitén.
Los hechos que se juzgan ocurrieron el 22 de junio de 2022 en el edificio donde funcionan la escuela Primaria N° 93 Lucio Mansilla y la Secundaria N° 7719 Agro y Ambiente, ubicado sobre la Ruta Provincial 70, cerca del acceso a Buenos Aires Chico.
Más de tres años después llegó la sentencia judicial contra Juan Manuel Cottet, uno de los dos imputados en la causa, dictada este viernes por el juez Martín O'Connor en la Oficina Judicial de Lago Puelo.
La fiscal Débora Barrionuevo había sostenido durante el proceso que Cottet "inobservó los reglamentos y deberes a su cargo", lo que resultó en las intoxicaciones masivas.
El profesional fue señalado como responsable de haber realizado la instalación de la caldera de forma clandestina y negligente.
Además, según reveló la Fiscalía, Cottet no declaró la obra ante la distribuidora de gas Camuzzi ni realizó las inspecciones y aprobaciones requeridas por la normativa.
El reglamento vigente establece que todo matriculado debe presentar un proyecto con planos y someter la instalación a múltiples inspecciones antes de su habilitación.
La representante del Ministerio Público Fiscal remarcó que Cottet comenzó los trabajos de manera deliberada sin la intervención de la empresa a cargo del servicio de red.
Barrionuevo destacó que la instalación no reunía las condiciones básicas de seguridad. El conducto de evacuación de gases de la caldera, un artefacto de alta potencia, debía ser elevado a los "cuatro vientos" en una zona libre de obstáculos.
Sin embargo, fue ubicado debajo de un alero, próximo a una abertura en el techo. Esta colocación inadecuada hizo que los gases tóxicos, en lugar de disiparse, penetraran al entretecho y se filtraran hacia el interior del establecimiento educativo, generando la intoxicación colectiva.
Además de la pena de prisión en suspenso, la matrícula de Cottet quedará inhabilitada por el mismo plazo de la condena a prisión en suspenso, período durante el cual no podrá realizar trabajos relacionados con instalaciones de gas de ningún tipo.
Además, la acusación sostenía también un posible encubrimiento, debido a maniobras posteriores al incidente para tratar de disimular la causa que lo había generado.
Segun el alegato de apertura de la parte acusadora, con posterioridad al episodio de intoxicación, habrían instalado de manera apresurada rejillas de ventilación en la puerta. Además, se habrín llevado a cabo la remoción del quemador y el motor forzador de la caldera, y otras modificaciones en la conexión del aparato de calefacción.
O’Connor no era el único imputado en la causa, que alcanzaba también a Carlos Jorge Jordi, otro gasista que trabajó como ayudante del condenado.
En su caso, la fiscal argumentó que no se logró demostrar su participación en ninguno de los dos delitos por los cuales había sido acusado (lesiones leves y encubrimiento), por lo cual quedó absuelto.
Aquella tarde de 2022, alumnos y docentes que estaban en el edificio escolar comenzaron a presentar síntomas tales como mareos, naúseas, desmayos y vómitos.
Aunque ninguna situación de salud pasó a mayores, lo ocurrido fue de tal magnitud que el Hospital Subzonal de El Maitén se quedó sin camas y sin oxígeno.
En la noche de ese día, además, personal de Camuzzi cortó preventivamente el suministro de gas de la escuela, cuando ya los afectados habían tenido que ser atendidos en el hospital de El Maitén y una veintena permanecía hospitalizada.
En junio de este 2025 se vivió una situación parecida en una escuela de Epuyén, también en la comarca andina de Chubut, pero en este caso -según los indicios- el origen del problema no fue la eventual negligencia de un matriculado, sino las inclemencias climáticas: los vientos habían dañado la chimenea de escape de una caldera.
Al igual que en El Maitén, durante horario de clases los chicos empezaron a sufrir vómitos, dolores de cabeza y otros síntomas, y se activó un protocolo de emergencia. Entre los pacientes que llegaron al hospital local, que también colapsó, estaba la propia directora del establecimiento, que estuvo varios días sin clases por el corte de suministro de gas.