Un investigador del IBIOMAR de Puerto Madryn detalló qué esperan encontrar en tres cañones submarinos hasta ahora inexplorados. La misión durará 23 días.
La expedición submarina más esperada de la ciencia argentina ya tiene nombre, destino y un equipo con raíces en la Patagonia. La campaña Talud Continental V llevará al CONICET a explorar, por primera vez en la historia, los cañones submarinos que se abren a unos 600 kilómetros de las costas de Chubut, en una zona que nunca fue estudiada desde el punto de vista biológico.
La misión es la continuación directa del fenómeno viral que en 2025 descubrió más de 40 posibles nuevas especies y convirtió el fondo del mar en tendencia en las redes.
La expedición se realizará a bordo del buque Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute, durante 23 días en algún momento entre febrero y abril de 2027.
El equipo estará integrado por 19 científicos del CONICET, universidades argentinas y la Prefectura Naval, reunidos en el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA).
El jefe de la campaña será nuevamente Daniel Lauretta, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.
Los objetivos incluyen explorar profundidades superiores a los 4.000 metros con el robot ROV SuBastian, comparar la distribución de fauna a lo largo del talud continental argentino de norte a sur, y relevar la presencia de Ecosistemas Marinos Vulnerables en una región inexplorada del Atlántico Sudoccidental.
"Llegar a un área nueva e inexplorada maximiza la probabilidad de encontrar especies desconocidas para la ciencia", explicó recientemente Lauretta.
Martín Brogger, biólogo marino e investigador del CONICET en el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR) de Puerto Madryn, forma parte del equipo y destacó lo que distingue a esta metodología de las campañas tradicionales.
Antes, los científicos trabajaban con redes y rastras que traían los animales mezclados y dañados.
Ahora, el ROV que fascinó al país con las transmisiones en vivo desde Youtube permite observarlos en su ambiente natural.
"Podemos ver cómo viven, cómo se comportan y dónde están. Eso para nosotros es fantástico", señaló en diálogo con Zeta TV.
Brogger también recordó el impacto que tuvo el streaming de las expediciones anteriores en el público.
"Lo raro de todo fue mostrar pepinos de mar y que la gente se enganchara, les pusiera nombres y apodos”, analizó.
Y agregó: “Aparecieron personajes como la 'Estrella Culona' o 'Amarillini' y eso generó una conexión increíble con el público".
El investigador revdeló que le llegaron mensajes de chicos que decían querer estudiar biología marina, pero también de personas mayores que seguían las transmisiones en familia.
La campaña volverá a transmitirse en vivo por Internet, con actividades educativas en tiempo real para escuelas de todo el país y publicación abierta de datos en repositorios nacionales e internacionales.
"Lo primero para conservar algo es conocerlo. El océano esconde todo lo que pasa en el fondo y si no lo observamos directamente, no sabemos qué hay", sostuvo Brogger.
El GEMPA trabajará sobre biodiversidad de fondos profundos, arrecifes de corales de aguas frías, ADN ambiental, conectividad biológica y presencia de microplásticos.
"Estudiar el océano profundo permite entender cómo funcionan esos ambientes, qué especies viven allí, cómo se conectan con otros ecosistemas y qué papel cumplen en procesos globales como el ciclo del carbono o la regulación climática", explicó Brogger.
Claro que no todo es las formas de vida. En expediciones anteriores, las cámaras registraron desde una bota de plástico hasta restos de actividad pesquera y un casete VHS a miles de metros de profundidad, topándose con otro tema de estudio que preocupa: la basura contaminante en el océano.
La Talud Continental V es la quinta campaña de una línea de trabajo que comenzó en 2011, cuando los investigadores Pablo Penchaszadeh y Mariano Martínez pusieron el foco en el cañón submarino de Mar del Plata.
Ahora, los cañones Ameghino y Almirante Brown, el nuevo destino, son considerados zonas de alta biodiversidad porque concentran gran variedad de ambientes en áreas relativamente pequeñas, lo que, según Lauretta, maximiza las posibilidades de encontrar organismos nunca antes registrados por la ciencia.
En menos de un año, los científicos volverán a compartir esa fascinante búsqueda con decenas de miles de personas que, seguramente, volverán a estar atenta a lo que muestren en pantalla desde rincones aún desconocidas del mar argentino..