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El desembarco que un 28 de julio marcó para siempre la historia de una provincia argentina

La llegada de un velero que cruzó el Atlántico de norte a sur inició un proceso de intercambio cultural. Se conmemora con un feriado en honor a la identidad local.

Fue un viernes de invierno cuando, tras más de dos meses de navegación desde el otro lado del mundo, un grupo de 153 colonos de Gales pisó por primera vez una playa desconocida.

No sabían todavía que ese desembarco, ocurrido el 28 de julio de 1865, terminaría convirtiéndose en uno de los capítulos fundacionales de la historia de la provincia argentina de Chubut.

El velero se llamaba Mimosa y había zarpado del puerto de Liverpool a fines de mayo de aquel mismo año.

Quiénes llegaron a las costas de Chubut

A bordo viajaban familias enteras, hombres y mujeres solteros y decenas de niños, todos originarios de Gales, que buscaban un territorio remoto donde poder preservar su idioma, su religión y sus costumbres, amenazados en su tierra natal por la creciente presión del inglés.

El punto de llegada fue el Golfo Nuevo, en la costa de lo que hoy es Puerto Madryn.

El velero Mimosa llegó a las costas de la actual Peruto Madryn el 28 de julio de 1865, con 156 colonos galeses a bordo.

Los colonos se refugiaron primero en las cuevas naturales de Punta Cuevas, algo desilusionados: el paisaje semiárido que encontraron no se parecía en nada a los valles verdes que les habían prometido.

Muchos quisieron desistir del proyecto apenas pisaron la arena. Pero la mayoría siguió adelante.

Un valle árido que se convirtió en tierra fértil

Lo que sostuvo a la colonia en sus primeros y más duros meses fue una combinación de tozudez cultural y la ayuda de los tehuelches, el pueblo originario de la región, que enseñó a los recién llegados a sobrevivir en ese ambiente hostil.

Tras varias semanas de exploración a pie y a caballo en busca de agua dulce, el contingente galés encontró el valle inferior del río Chubut y allí, el 15 de septiembre de 1865, fundó Rawson, el primer asentamiento permanente de la colonia. Hoy, nada menos que la capital provincial.

Con los años nacieron también Gaiman, Trelew, Dolavon, Trevelin (en la cordillera) y la localidad de 28 de Julio, todas hijas directas de aquel primer contingente.

Colonos con tradición agrícola

El desarrollo agrícola fue decisivo para la supervivencia: los colonos construyeron uno de los primeros sistemas de riego artificial del país, lo que permitió que en 1875 el valle produjera un trigo de calidad excepcional, premiado en una exposición en Buenos Aires.

Desde 1886, con el tendido de las vías del ferrocarril que unió el valle con Puerto Madryn, la región vivió una nueva expansión poblacional.

En 1884, Rawson había sido designada capital del entonces territorio de Chubut.

Y en 1902 ocurrió un capítulo no menos trascendente. Los colonos galeses participaron de un plebiscito en Trevelin y a partir del voto expresaron su voluntad de seguir siendo parte de la Argentina, un episodio que resultó determinante para la fijación de los límites con Chile.

Una fiesta de toda la provincia

Daniel Hughes, referente de la comunidad galesa, sostiene que las celebraciones del 28 de julio ya trascienden a la colectividad.

“El 28 de julio es una fecha muy emblemática porque recuerda la llegada de los colonos galeses, un hecho que marcó el nacimiento de una parte fundamental de la identidad de nuestra provincia”, explicó según cita Canal 12 web.

Las casas de te de Gaiman, parte de la identidad galesa de Chubut.

Y agregó: “Ya no es una celebración exclusiva de la colectividad, sino una fecha que forma parte del patrimonio cultural de todos los chubutenses”.

Según Hughes, los actos oficiales ganaron mayor entidad a partir de 1965, cuando se celebró el centenario del desembarco del mimosa y la Asociación San David tomó la organización de las celebraciones.

Años después, la entidad decidió que dejaran de concentrarse únicamente en Trelew.

Colonos galeses frente a la capilla Seion, en Esquel.

“Decidimos que los actos fueran itinerantes para que cada localidad con presencia o historia galesa pudiera ser anfitriona y mostrar su propio legado”.

Y enumeró: “Hoy participan Rawson, Puerto Madryn, Gaiman, Dolavon, Esquel, Trevelin, Sarmiento, Comodoro Rivadavia y muchas otras localidades”.

Una identidad que sigue viva 161 años después

Más de siglo y medio después de aquel desembarco, la herencia galesa continúa presente en Chubut y es un fuerte rasgo de identidad local.

Las casas de té, las capillas históricas, los coros, el idioma y la tradicional torta galesa. También en los festivales eisteddfod, competencias culturales que hoy convocan a miles de jóvenes de toda la provincia.

El dragón de la bandera de Gales hoy es un ícono vinculado a las tradiciones y la historia de Chubut.

“Lejos de perderse (la tradición), hoy vemos una enorme participación de los jóvenes. Los eisteddfod reúnen a miles de chicos y cada vez hay más personas interesadas en aprender el idioma galés y conocer esta historia”, destacó Hughes.

Para el referente de la comunidad galesa chubutense, esa continuidad es la mejor prueba de que el legado sigue vivo.

Cada 28 de julio, entonces, no se recuerda solo la llegada de un barco a una costa desconocida. Se celebra el encuentro entre culturas que dio forma a la identidad de una provincia entera, una historia que sigue escribiéndose todos los días.

“Nuestro desafío es mantener vivos los valores que trajeron aquellos primeros colonos y transmitirlos a las nuevas generaciones para que esta historia siga formando parte de la identidad de Chubut”, concluyó Hughes.

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