Fue condenado a 9 meses más de detención por ese y otros dos delitos cometidos cuando gozaba del beneficio. Se suman a los 8 que le habían dado antes.
Una situación insólita se dio con un preso que gozaba de salidas transitorias en Esquel. No sólo aprovechó ese beneficio para cometer delitos, sino que en la última oportunidad, volvió a su calabozo en una comisaría de esa ciudad cordillerana de Chubut con varios objetos que acababa de robar y demasiado borracho como para poder disimularlo.
Este jueves 6 de agosto de 2026, esa conducta le valió a Milton Fernando Moraga, el detenido en cuestión, una nueva condena, acordada en juicio abreviado entre su abogado defensor y la fiscal que intervino en el increíble caso.
El detenido reconoció haber cometido nuevos delitos durante las salidas transitorias mientras cumplía ocho meses de prisión.
En consecuencia, se le sumó una nueva pena de nueve meses de prisión efectiva, con declaración de reincidencia.
El juez homologó el acuerdo y ahora, seguirá preso, pero ya sin el beneficio al que había accedido. Tampoco tiene la posibilidad de salir antes con libertad condicional.
Dos meses y medios antes de esta audiencia en la que se cerró el acuerdo judicial, exactamente el 17 de mayo de 2026. Moraga tenía que regresar a su calabozo después de su salida, pero en el camino tomó una mala decisión.
Se metió en el patio de una casa, juntó los objetos de valor que encontró, los acomodó en una mochila y se la calzó al hombro, rumbo a la dependencia policial, como si nada.
El problema fue que llegó con el cuerpo lastimado y con un fuerte olor a alcohol, algo que llamó la atención de los policías, que enseguida notaron la mochila. Pronto comprobarían que lo que contenía eran objetos que no le pertenecían al detenido.
No hizo falta demasiada investigación. Los elementos sustraídos fueron fácilmente identificados y devueltos a su propietaria en poco tiempo.
El episodio de la mochila no fue un hecho aislado. Un día antes, el 16 de mayo, Moraga ya había forzado el candado de un bicicletero y se había llevado una bicicleta que no le pertenecía.
El rodado también terminó de regreso con su dueño y este otro robo fue sumado al expediente que comprometió a Moraga.
El patrón de mal comportamiento, de hecho, venía de unos meses atrás.
La noche de Año Nuevo, en Esquel, Moraga agredió a un policía con un cabezazo y le provocó lesiones leves.
Ese hecho fue calificado como lesiones agravadas, justamente por haber sido cometido contra un funcionario policial en ejercicio de sus funciones.
La funcionaria de fiscalía Mónica Caveri, a cargo de la investigación, tomó nota de esa reiteración y pidió una pena superior al mínimo legal, argumentando que los delitos se habían cometido mientras el acusado ya cumplía una condena y gozaba de un beneficio pensado para su reinserción.
El juez terminó declarándolo penalmente responsable de lesiones leves agravadas en concurso real con robo, en dos hechos.
La reincidencia declarada tiene consecuencias concretas: Moraga no podrá acceder a nuevas salidas transitorias ni a la libertad condicional, y además deberá afrontar las costas del proceso.