La despedida a los hermanitos fallecidos en Santa Cruz, en el club de fútbol donde acababan de salir campeones

Fueron velados en Talleres, donde jugaron toda su vida. Hallaron los cuerpos a 5 días de que fueran arrastrados por un río. Decretaron dos días de duelo.

La despedida a los hermanitos fallecidos en Santa Cruz, en el club de fútbol donde acababan de salir campeones.

La comunidad de Río Gallegos, la capital de Santa Cruz, despidió con dolor a José y Leo Virreira, los hermanitos de 12 y 10 años que fueron arrastrados por la corriente del río Gallegos el domingo 25 de octubre, en la zona de Palermo Aike

Sus cuerpos fueron hallados cinco días después luego de un intenso operativo de búsqueda que se llevó adelante de manera ininterrumpida durante cinco jornadas.

Este viernes 30 de octubre de 2026, luego de la autopsia, se realizó el velorio en el Club Talleres, donde ambos pasaron toda su vida jugando al fútbol y hacía muy poco habían festejado por salir campeones.

Estaba previsto que a las 16.30 se realizara el entierro en el cementerio local.

El velorio de José y Leo en su club de siempre

El club abrió sus puertas durante toda la noche para acompañar a las familias.

El velorio comenzó el jueves a las 19.30 y, desde las 20, empezaron a llegar vecinos para dar el último adiós.

El velatorio en el club Talleres, de Río Gallegos (foto de La Opinión Austral).

Entre los primeros estuvieron profesores y compañeros del club, a la que los chicos estaban ligados desde muy pequeños.

Durante la madrugada, el acompañamiento siguió sólo con familiares cercanos y allegados.

Los padres, que habían acompañado de cerca la búsqueda, se quedaron hasta las primeras horas de la mañana de este viernes 30 de octubre, cuando se retiraron un rato para descansar, según informó el medio local La Opinión Austral.

Dos días de duelo en Santa Cruz

Tras el hallazgo de los cuerpos, en la mañana del jueves, el Gobierno de Santa Cruz decretó dos días de duelo provincial. La Municipalidad de Río Gallegos ya había adoptado la misma medida y otros municipios de la provincia se sumaron a la medida.

Lo cierto, que durante la despedida a los hermanos, las banderas de la ciudad permanecían izadas a media asta.

La noticia generó una profunda conmoción en Río Gallegos y en distintos puntos de Santa Cruz, y tuvo trascendencia nacional.

Una bandera a media hasta en Río Gallegos (foto de La Opinión Austral).

El dolor también había estado presente en la conferencia de prensa de los equipos que participaron del operativo de búsqueda.

Con dolor, los responsables se mostraron abatidos y con pesar, pero al menos con una misión cumplida: el objetivo que los había movilizado durante los últimos días fue encontrar a los niños y entregarlos a sus familias para que pudieran despedirlos, como finalmente sucedió.

"Trabajamos como si fueran nuestros hijos", resumió aún con el traje de neopreno puesto Diego Aguirre, el jefe de los Grupos Especiales, cuyos buzos y otros integratnes intervinieron en el operativo.

Los hermanos campeones y el desafío que tenían por delante

El Club Talleres fue uno de los espacios más golpeados por la pérdida.

Allí los chicos encontraron desde muy pequeños un lugar de pertenencia y desarrollaron su pasión por el fútbol.

Sus profesores y compañeros atraviesan horas de profundo dolor y, por el momento, prefieren mantener silencio.

Su abuelo, Emilio Virreira, había contado durante los días de búsqueda que los chicos pasaban en la institución más tiempo que en su casa y que, para ellos, funcionaba como una escuela.

Según relató, hacía poco más de dos semanas los dos habían salido campeones en sus respectivas categorías en Talleres, donde jugaban prácticamente desde que empezaron a caminar.

Ese logro les había abierto la posibilidad de probarse en un club más importante de la Patagonia, nada menos que la CAI de Comodoro Rivadavia, a partir de una propuesta que llegó desde Chubut.

La prueba iba a realizarse esta misma semana en la que, en cambio, los hermanitos estuvieron desaparecidos hasta el hallazgo de sus cuerpos.

El plan que quedó trunco

José, además, ya estaba inscripto para en 2027 empezar el el secundario en una escuela industrial de la ciudad chubutense, porque aspiraba a seguir su carrera deportiva allá.

El abuelo contó que la familia, humilde y trabajadora, buscaba reunir el dinero necesario para costear el viaje y que se instalara allá. Y que los chicos estaban muy ilusionados con la oportunidad.

Sobre el sufrimiento de la familia en esos momentos, resumió: “No hay palabras, no hay un consuelo”. Hoy, la familia continúa recibiendo acompañamiento y contención psicológica para afrontar una durísima pérdida.

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