Apareció anidando en una colonia de Península Valdés, en pleno arranque de los avistajes. Por qué se destaca y que lo produce. Mirá el video.
Una peculiar pingüina fue descubierta el lunes 28 de septiembre de 2026 en la colonia San Lorenzo, en Península Valdés, Chubut.
Se trata de una hembra de pingüino de Magallanes con leucismo, una condición genética que le hace perder pigmentación en el plumaje.
La pingüina blanca fue avistada cuando estaba en un nido junto a su pareja macho.
El hallazgo lo realizó el guía y fotógrafo Juan Carlos Lobos, quien contó que es apenas el tercer ejemplar con esta condición que se estudia en esa colonia.
A diferencia de los ejemplares albinos, esta pingüina conserva el color normal de los ojos.
Expertos consultados por Diario Jornada indicaron que se trata de una variación extremadamente rara, que solo se presenta en hembras.
Según detallaron, se registra un caso cada medio millón de ejemplares.
Años atrás llegó una pingüina blanca a Punta Tombo, la reserva ubicada al sur de Rawson, pero en ese caso no se la podía ver con facilidad porque anidó lejos de los senderos que suelen recorrer los visitantes.
La aparición de la pingüina prácticamente coincide con el inicio de la temporada de pingüinos.
Los ejemplares de Magallanes ya están en las costas de la Patagonia argentina para acondicionar sus nidos y reproducirse.
Cada año arriban a Chubut más de un millón y medio. Este peculiar ejemplar anida en una de las tres colonias donde están habilitadas las visitas para avistamiento.
Es el único establecimiento privado del calendario, ya que los otros dos son áreas protegidas gestionadas por el gobierno provincial.
El leucismo es una aberración cromática de origen genético que provoca la pérdida total o parcial de melaninas en el plumaje.
Se produce por un "error" en el transporte o depósito de pigmentos durante el desarrollo de las células. Puede ser total, con plumaje blanco, o parcial, con parches claros, como parece ser el caso de Península Valdés.
A diferencia del albinismo, los ojos mantienen su color normal, sin tonos rojos ni rosados, y el pico y las patas están pigmentados como en el resto de la población.
Suele asociarse a un gen recesivo y, pero en algunos casos, puede verse influido por la dieta, el estrés ambiental o la endogamia en poblaciones pequeñas.
En pingüinos es extremadamente infrecuente. Se estimó una ocurrencia de alrededor de 1 cada 20.000 ejemplares en los papúa y 1 cada 114.000 en los de Adelia.
En los de Magallanes no hay números exactos, sino aproximaciones. Lo que está claro es que los registros de este tipo de casos son muy esporádicos. Se dieron colonias de Chile y Argentina.
Entre los antecedentes similares figuran un pingüino blanco avistado en las islas Galápagos en 2020 y varios ejemplares "rubios" o blancos en la Antártida.
Los expertos señalan que los animales con leucismo suelen ser más visibles para los depredadores, lo que puede reducir sus chances de supervivencia en estado silvestre. Sin embargo, en pingüinos se observaron individuos leucísticos que viven dentro de la colonia sin ser rechazados y, en algunos casos, en aparente buen estado de salud.
Más allá de lo anecdótico y el atractivo que pueden tener para los visitantes, el registro de estos ejemplares aporta al monitoreo científico datos sobre la diversidad genética de los pingüinos de Magallanes.
También permite evaluar si enfrentan mayores riesgos por la presión turística y los cambios ambientales.