Lograron ver el cuerpo de uno de los hermanitos desaparecidos en el río de Santa Cruz: cómo sigue el rescate

Es la primera señal que hay de uno de los chicos a los que arrastró el río Gallegos. Lo divisaron desde un helicóptero. El difícil trabajo de los buzos.

Lograron ver el cuerpo de uno de los hermanitos desaparecidos en el río de Santa Cruz: cómo sigue el rescate

El intenso operativo de búsqueda de José y Leo, los dos hermanitos de 10 y 12 años que el domingo último fueron arrastrados por la corriente del río Gallegos, en Santa Cruz, tuvo este jueves 29 de octubre por la mañana una novedad clave.

Por primera vez, los rescatistas lograron divisar el cuerpo de uno de los hermanos, en la zona de aproximadamente 1.600 metros cuadrados que este miércoles habían conseguido delimitar como la más probable para el rastreo.

La búsqueda desde el aire

Este jueves desde las 6.30, un helicóptero se sumó a la búsqueda de los hermanitos en la zona de Palermo Aike, tal como había adelantado en la noche anterior el jefe de Gabinete de Santa Cruz, Pedro Luxen.

Poco después de la salida del helicóptero, durante uno de los sobrevuelos se produjo el avistamiento de un cuerpo en el río Gallegos.

Más allá del desenlace tan doloroso como esperable, hasta media mañana de este jueves, aún no había habido información acerca de si se pudo identificar cuál de los dos chicos fue el que vieron desde el helicóptero, ni los avances en el rescate de su cuerpo.

Más buzos se sumaron a la búsqueda de Leo y José, los hermanitos desaparecidos en el río Gallegos, en Santa Cruz.

Mientras tanto, continúa el rastrillaje aéreo y subacuático en busca del otro hermanito.

“Incrementamos el operativo, vino gente del interior”, explicó el jefe de la Policía de Santa Cruz, Diego Agüero, en la conferencia de prensa que ayer compartió con Luxen.

Los buzos, prácticamente a ciegas

Agüero explicó que, desde el mismo domingo, los trabajos se extienden hasta el anochecer y se reanudan a las 6 de la mañana cada día. Cuando no hay luz natural no se puede continuar con la búsqueda en el río porque la visibilidad es nula y las características del lecho hacen imposible avanzar.

El jefe policial indicó que se incorporaron más buzos para reforzar las tareas, pero que actúan prácticamente a ciegas.

El responsable del Departamento de Grupos Especiales, Pablo Aguirre, detalló que la presencia de sedimentos en el río es lo que impide ver bajo el agua.

“Se trabaja a través del tacto, es únicamente eso”, explicó, a la vez que confirmó que los buzos actúan en profundidades que van de los 2 a los 7 metros, y en un radio de unos 100 metros que fue delimitado en base a detecciones de perros rastreadores y testimonios de un adolescente que estaba con Leo y José cuando fueron arrastrados y pudo señalar para dónde los habría llevado la corriente.

Una tarea incesante pero muy difícil

A la casi nula visión se suman, como factores que complican la tarea, las bajas temperaturas, las fuertes corrientes y la presencia de ramas y raíces que pueden provocar enganches y que hace que el trabajo de los buzos sea de alto riesgo.

También hubo que suspender ocasionalmente la búsqueda de manera temporal a causa de tormentas que afectaron esta región de Santa Cruz, por la posibilidad de que cayeran rayos.

En estos días, a la búsqueda se incorporó una cámara subacuática y también una ecosonda que, mediante señales de sonido o ultrasonido, permite obtener información sobre el lecho del río y orientar las tareas.

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