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Los médicos de Urgencias revelan estremecedores datos sobre el ingreso de Ángel López al hospital

En el informe detallaron que el pequeño de 4 años llegó al hospital con signos de traumatismo y daño neurológico irreversible.

La investigación por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavi a en un caso que conmociona a la ciudad, sumó en las últimas horas un documento clave: la historia clínica de su ingreso al Hospital Regional, que detalla el gravísimo cuadro con el que fue recibido por los médicos y aporta nuevos elementos que podrían reforzar la hipótesis de una muerte violenta.

Según surge de los registros médicos incorporados a la causa, el pequeño ingresó al centro asistencial el domingo 5 de abril a las 8:36, trasladado en una ambulancia del servicio de emergencias 107, mientras el personal sanitario realizaba maniobras de reanimación cardiopulmonar durante el trayecto.

El parte, firmado por el pediatra Ariel Luizaga, señala que el niño llegó en paro cardiorrespiratorio, inconsciente, sin respuesta a estímulos y con un cuadro neurológico extremadamente grave. Los médicos constataron además una saturación de oxígeno del 60%, un nivel críticamente bajo, pese a que mantenía actividad cardíaca.

Uno de los datos más relevantes del informe médico es la referencia explícita a un “traumatismo previo”, antecedente que fue comunicado al personal de salud durante el traslado y que ahora cobra especial relevancia en el marco de la investigación penal.

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Ese elemento se suma a los hallazgos posteriores de la autopsia, que detectó lesiones craneales en el menor y abrió con mayor fuerza la hipótesis de que Ángel habría sido víctima de violencia física antes de su muerte.

Glucemia extremadamente elevada y signos de daño cerebral irreversible

Otro de los parámetros que llamó la atención de los profesionales fue el nivel de glucosa en sangre detectado al ingreso: más de 400 mg/dl, una cifra inusualmente alta para un niño de 4 años sin antecedentes de diabetes diagnosticada.

Especialistas señalaron que valores de ese tipo pueden aparecer ante situaciones de estrés fisiológico extremo, como un traumatismo severo, un shock o una lesión grave del sistema nervioso central.

El cuadro clínico se completaba con pupilas midriáticas fijas, un signo considerado de máxima gravedad y compatible con daño cerebral irreversible, además de hipoventilación y ruidos respiratorios anormales en ambos pulmones.

Tras su ingreso a la guardia, el niño fue derivado a la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica a las 10:09, donde se le practicó una intubación de urgencia, aspiración de secreciones, colocación de sonda nasogástrica y nuevos estudios de laboratorio.

Aunque logró mejorar momentáneamente su oxigenación con asistencia mecánica, el daño neurológico ya era irreversible. Ángel falleció menos de 48 horas después.

La versión de la madre quedó bajo análisis

En la historia clínica también quedó asentada la explicación brindada por la madre biológica del niño, Mariela Altamirano, quien manifestó que su hijo atravesaba un cuadro de infección respiratoria viral y que durante la madrugada advirtieron que no reaccionaba cuando intentaron despertarlo.

Sin embargo, esa versión es ahora contrastada con otros testimonios reunidos por la querella, que sostienen que el menor presentaba signos de maltrato previos y que sus lesiones habrían sido advertidas antes de que se solicitara asistencia médica.

En ese marco, el padre del niño, Luis Armando López, presentó una ampliación de denuncia penal en la que pidió la imputación y detención de Altamirano y de su pareja, Maicol González, por los delitos de homicidio agravado y abandono de persona.

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La acusación también apunta contra funcionarios judiciales y del Servicio de Protección por presunta responsabilidad estatal en la falta de resguardo del menor.

Sospechas de encubrimiento y pedido de justicia

La querella sostiene además que, tras el hecho, los acusados habrían incinerado prendas pertenecientes al niño con el objetivo de eliminar pruebas relevantes para la investigación.

Para la familia paterna, el nuevo parte médico constituye una prueba central dentro del expediente judicial, ya que refuerza la sospecha de que Ángel no murió por causas naturales ni por una descompensación súbita, sino como consecuencia de lesiones previas de extrema gravedad.

Mientras la Justicia analiza la situación procesal de los imputados y avanza con nuevas medidas de prueba, familiares y allegados continúan reclamando que se esclarezcan las circunstancias de la muerte del menor.

El abogado querellante Roberto Castillo, representante del padre de Ángel, reiteró que seguirán impulsando la causa hasta que se determine qué ocurrió con el niño y quiénes fueron los responsables.

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