Lo llevaron a la seccional tras una discusión con su pareja. La madre de su hijo y su hermano dicen que les dan pocas respuestas y piden que investiguen.
Gilmar Claros Ferrel, un inmigrante boliviano, murió el viernes por la noche en Río Gallegos, en Santa Cruz, luego de haber sido trasladado a la Comisaría Séptima, aparentemente tras una discusión con su pareja.
Su ex mujer y madre de su hijo, junto a su hermano, ahora reclaman que se investigue qué pasó.
Dicen que recibieron pocas respuestas a sus muchos interrogantes y que familiares de reclusos de la seccional les contaron que hubo movimientos raros. Por eso, hablan de apremios.
La causa sigue abierta y se esperan resultados de una autopsia que podría resultar central para determinar las circunstancias de la muerte. Por lo pronto, desde un juzgado les pidieron que por ahora no repatríen los restos a Bolivia.
La intervención de la policía se produjo en el domicilio donde Gilmar estaba con Pamela, su pareja en ese momento.
Según lo que trascendió inicialmente, un menor cruzó hasta un gimnasio municipal para pedir ayuda porque se asustó por una discusión a los gritos entre el hombre y su mujer. Y habría dicho que el padrastro la estaba golpeando.
Pero Marcelina Escobar, la expareja de Gilmar, afirma que la situación fue otra.
“El niño se asustó, al ver cómo estaban discutiendo. Se ve que había griterío entre ellos, se levantaban la voz”, contó este jueves 22 de octubre de 2026 en una entrevista radial con LU12 AM680.
Cuando llegaron los efectivos, Pamela tenía una lesión en la parte inferior del labio.
La familia del hombre fallecido sostiene que fue consecuencia de un forcejeo por un teléfono celular en medio de la discusión y no de una agresión.
Escobar contó lo que Pamela le dijo: “Hicieron un forcejeo y ahí se golpeó Pamela, la boca, le salió supuestamente sangre de la encía. Solamente fue eso. Ella dijo que nunca le pegó”.
La mujer aclaró que no estuvo presente y que desconoce cómo era la convivencia de la pareja, por lo que su versión se apoya en lo que le comentó Pamela.
Argumentó además que, si Gilmar la hubiera golpeado, ella tendría moretones: “No tiene nada”, sentenció.
Según Escobar, cerca de las dos de la madrugada, luego del traslado a la seccional, la Policía llamó a Pamela para que fuera a hacer una denuncia de violencia de género. Pero ella se negó porque, según lo que ella dice haber escuchado, no consideraba que él le hubiera pegado.
La familia rechaza las versiones que lo presentaron como un hombre violento. Escobar convivió con Gilmar durante 15 años, tienen un hijo de 12 y se separaron en enero de 2024.
Dice que el vínculo siguió por el niño y que nunca hubo violencia:
“Él fue una persona buena, un buen padre. Tuvimos discusiones como cualquier pareja que puede discutir, pero pelea, no”.
Igualmente, reconoció que en los últimos dos meses habían perdido el contacto con él.
El punto más delicado de la entrevista fue la denuncia pública de apremios.
Escobar contó que familiares de personas detenidas en la seccional le transmitieron lo que habrían escuchado esa noche.
“Dijeron que Gilmar llegó ahí adentro y lo golpearon, le maltrataron, le agarraron a piñas,. Escucharon, había mucho griterío”, relató.
Según esas versiones, cuando Gilmar se descompensó hubo un movimiento inusual en la dependencia.
“Los policías empezaron a gritar, a llorar. Hicieron un movimiento raro ahí”, aseguró Escobar, que prefirió no identificar a quienes le dieron esa información.
La familia pide que se investigue si hubo responsabilidad policial en el trato que recibió Gilmar antes de morir.
Escobar también dijo que la supuesta cronología de lo ocurrido despierta sospechas.
Según su relato, a Pamela le avisaron de la muerte alrededor de las tres de la madrugada, y ella se enteró recién a las ocho y cuarto de la mañana, cuando la pareja de su ex la llamó.
Agregó que, según le informaron en el hospital, “a las diez de la noche lo habrían ingresado y a las once el cuerpo ya estaba allí sin vida”.
“Eso es raro porque no sé qué quisieron hacer”, se preguntó, y sostuvo a Pamela le tendrían que haber avisado al momento de la muerte.
La familia también denuncia idas y vueltas sobre qué hacer con los restos.
Según Escobar y René, hermano de la víctima, el juez les había dicho que podían decidir libremente enviar los restos de Gilmar a Bolivia.
Pero, siempre según su testimonio, este jueves 22 de octubre les comunicaron que la cremación no está autorizada y que el cuerpo debe quedar en un nicho en Río Gallegos mientras la investigación continúa.
El hermano lo explicó así: “El juez nos dijo que podíamos hacer lo que queramos con el cuerpo, podíamos cremarlo si queríamos o llevárnoslo. Y ahora él sale y nos dice que no”.
Ante esa situación, pidieron hablar con el magistrado para conocer los motivos.
El deseo de los familiares es repatriar los restos a Bolivia, donde viven los padres y hermanos de Gilmar.
El obstáculo es que no tienen dinero para afrontar los costos. René contó que primero habían pensado en cremarlo para llevarse las cenizas.
Medios santacruceños habían contado que la colectividad boliviana estaba organizando una colecta de dinero, y que la familia recurriría al consulado de ese país en la Argentina para que ayudara con los trámites.
El comisario inspector Cristian Garay, jefe de la Regional Zona Sur de la policía provincial confirmó el miércoles 21 de octubre de 2026 que Gendarmería asumió la causa, y que la fuerza local decidió apartarse del caso para dar tranquilidad a la familia del hombre fallecido.
Además, contó en una entrevista con la misma radio santacruceña que el personal policial que participó del procedimiento fue asistido psicológicamente luego de lo sucedido. Y dio precisiones de lo sucedido.
“El día viernes, un ratito antes de las 23 , el personal de la Comisaría Séptima es requerido por el sistema de atención de emergencia del 911 en razón de un incidente que se estaría produciendo ahí en inmediaciones, en una vivienda familiar", explicó.
Y continuó: "Cuando asisten al lugar, se encuentran con el panorama este de una denuncia de una mujer. Inmediatamente la otra parte involucrada, se tornó un poquito violenta hacia el personal. Tuvo que ser reducido con la asistencia de otros efectivos del Comando de Patrullas y fue trasladado a la Comisaría Séptima".
Según explicó, la descompensación del detenido se produjo ni bien llebaron a la dependencia.
"Cuando están ingresando a la comisaría, en el interior, cerquita del sector de celaduría, esta persona se desvanece", informó el comisario.
"Inmediatamente el personal policial le retira el sistema de sujeción e inicia unas maniobras de RCP. Se convocó inmediatamente la ambulancia. La ambulancia llega al lugar, también asisten a esta persona y termina falleciendo varios minutos después de estos intentos de reanimación”, concluyó el relato.
Garay aseguró que la autopsia será clave para determinar la causa del deceso.
El abogado de la familia, Jorge Trevotich, les recomendó esperar el informe definitivo de la autopsia.
René dijo que el juez les había prometido que los resultados preliminares se enviarían al letrado, pero hasta el miércoles por la tarde no había llegado nada.
Por eso, este jueves volvieron al juzgado: “Para saber qué es lo que pasa y por qué no hay ningún informe preliminar”.
Escobar cerró con un mensaje: “Yo por mi hijo voy a hacer hasta el último, voy a seguir peleando. No voy a dejar que esto quede impune, quiero que se haga justicia”, afirmó.
Agradeció el apoyo de la comunidad boliviana en Río Gallegos y pidió disculpas por exponer su dolor en público. Y resaltó que Gilmar fue “un buen padre, muy presente”.