{# #} {# #}
Un informe indica que, por la epidemia de gripe aviar de 2023, la colonia pasó de 60.000 a menos de 20.000 individuos. Afirman que hay peligro de extinción.
Hace sólo dos años era impensado. La colonia de elefantes marinos de Península Valdés, una especie símbolo en las costas de la Patagonia Argentina, se mostraba en expansión constante y parecía inmune a las grandes amenazas que sufre buena parte de la fauna marina. Pero en octubre de 2023, la gripe aviar de alta patogenicidad irrumpió en las costas de la zona protegida de Chubut y transformó el escenario de manera brutal: 97% de las crías murieron, junto a un número de ejemplares que todavía no pudo determinarse con precisión.
Ahora, un relevamiento confirma la magnitud del desastre. WCS Argentina, la organización internacional con filial en el país que estudia a éstos y otros mamíferos marinos desde hace más de cuatro décadas, presentó ante las autoridades de Chubut un informe devastador: la población actual se estima en 19.871 individuos mayores a un año, lo que representa una caída del 61% respecto al período previo a la epidemia.
"Hasta el evento de 2023 era imposible pensar que una población saludable como la del elefante marino de Península Valdés podría pasar, de un año a otro, a estar en peligro de extinción en un lugar con amenazas, pero relativamente prístino. Esto representa una alerta frente a un contexto de cambio climático, que exacerba los riesgos e incrementa la incertidumbre", advirtió Valeria Falabella, directora de conservación costero-marina de WCS Argentina, entidad que en Chubut recientemente tuvo un rol importante en el juicio por la masacre de pingüinos de Punta Tombo.
Los números detallan una crisis en todos los segmentos de la población. Los machos alfa se redujeron un 43%, mientras que las hembras adultas sufrieron una disminución del 60%. La producción de crías en el último ciclo alcanzó apenas 5.677 ejemplares, una cifra alarmante si se compara con los 14.427 nacimientos registrados en 2022 en los mismos sectores.
El cambio en el estatus de conservación es dramático. Esta agrupación, que hasta hace poco figuraba en la categoría de "Preocupación menor" según los parámetros internacionales, pasaría ahora a clasificarse como "En peligro", de acuerdo con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El relevamiento que sustenta estas conclusiones se llevó a cabo en octubre de 2024 mediante un operativo exhaustivo que combinó censos terrestres y vuelos con drones.
Participaron veinte especialistas de WCS Argentina, CESIMAR-CONICET, la Universidad de California-Davis, Fundación Vida Silvestre Argentina, la Dirección de Conservación de la Municipalidad de Puerto Madryn, guardafaunas del Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas de la Provincia de Chubut y guardaparques de la Administración de Parques Nacionales.
El documento final fue presentado a la provincia de Chubut en los últimos días de septiembre de 2025. "La investigación científica sostenida en el tiempo es esencial. Hoy podemos tener estos datos y proyecciones gracias a haber monitoreado a la especie durante más de cuatro décadas. El censo de este año, así como los próximos, resultan claves para poder evaluar los distintos escenarios de recuperación de esta población", explicó Falabella.
Un nuevo censo comenzará en octubre de 2025 para seguir evaluando las consecuencias de la epidemia. "Se espera que, ante la actual crisis climática, epidemias como la de la gripe aviar del 2023 sean cada vez más frecuentes poniendo en peligro la salud y el estado de conservación de las especies. El elefante marino actúa como 'centinela del mar', reflejando el estado de conservación del océano frente a los desafíos que atraviesa", agregó la especialista.
Julieta Campagna, coordinadora del paisaje Valdés de WCS Argentina, destacó la necesidad de proteger a los animales durante sus ciclos críticos.
Entre septiembre y octubre, los elefantes marinos llegan a las costas para reproducirse, mientras que entre noviembre y marzo atraviesan el proceso de muda de piel.
Cada hembra da a luz una única cría, a la que cuida y alimenta durante 21 días en la playa, un período de máxima vulnerabilidad.
"La presencia humana en las playas y la interacción con los animales tiene a veces consecuencias indeseables, como el abandono de la cría cuando la madre se siente amenazada o los desplazamientos de huida con alto desgaste de energía por parte de animales que están ayunando", comentó Campagna.
Gran parte de la costa de Península Valdés donde se concentran estos mamíferos marinos está protegida, pero existen playas sin esa cobertura, especialmente entre Punta Ninfas y frente a Isla Escondida, donde se vuelve imprescindible extremar los cuidados.
Las recomendaciones de los especialistas a la población incluyen mantener una distancia mínima de 30 metros de los animales, no arrojarles piedras para provocar que se muevan, impedir que los perros se acerquen y nunca interponerse entre los ejemplares y el mar.