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Diamela entró junto a su padre y lo rescató de entre las llamas. Ahora encabeza la colecta para ayudar al mecánico del barrio, que está internado y perdió todo.
En la fría noche del último sábado en Santa Cruz, la tranquilidad del barrio San Benito de Río Gallegos se quebró abruptamente cuando un incendio de proporciones se desató en la casa y el taller mecánico de Mario Vargas, de 42 años, que vive solo y tiene a sus familiares lejos, en Neuquén y Chubut.
Lo que pudo terminar en tragedia se transformó en un valiente acto de valentía y solidaridad barrial, protagonizado por una adolescente de 17 años que no dudó en entrar a la vivienda junto a su papá para salvar a su vecino.
Diamela Manjón contó en una entrevista radial cómo fue la intervención junto a su padre, cuando el vorz incendio provocado por una salamandra -se supo más tarde- ya amenazaba la vida de Mario y entraron juntos al inmueble.
"Mi papá lo agarró y yo lo fui acompañando porque iba caminando medio desvanecido ya, y automáticamente lo subimos a nuestro auto y fuimos al hospital", dijo la joven este martes rememorando lo sucedido en diálogo con LU12 AM680.
El siniestro se desató alrededor de las ocho de la noche del sábado, cuando Mario se encontraba solo en su domicilio. Las llamas se propagaron con tal virulencia que todo quedó envuelto en fuego en cuestión de minutos.
Fue el padre de Diamela quien divisó el fuego que brotaban de la parte trasera de la casa mientras regresaba de hacer compras. Sin dudarlo, auró la marcha con su vehículo y al llegar, alertó a su familia para que llamaran a los bomberos e inmediatamente empezó a buscar la forma de entrar a rescatar a su vecino. Su hija no dudó: fue atrás suyo, mientras otros se ocupaban de pedir ayuda.
Enseguida entendieron que no había tiempo para esperar la llegada de la autoboma. Primero, el hombre rompió una ventana para intentar que Mario saliera. Pero no funcionó. Hasta que el mecánico vecino se las arregló como pudo para abrir un poco la puerta de su taller. Fue suficiente para que los improvisados rescatistas entraran a buscarlo..
Mario se encontraba desvanecido y semi-inconsciente por la inhalación de humo, lo que dificultaba su traslado. Apenas se podía mover. En ese punto, la presencia de Diamela se volvió crucial: su padre levantó al mecánico y ella, casi cargándolo también, los guió para salir del lugar y llegar hasta el auto.
Lo que siguió fue una carrera contra el tiempo hacia el Hospital Regional, ubicado a unos 10 o 15 minutos de distancia del Barrio San Benito, ubicado en la periferia de la capital de Santa Cruz. Había una complicación extra: las calles de tierra estaban congeladas y muy resbalosas.
Diamela adoptó un rol clave: mientras su padre maniobraba procurando no perder el control del vehículo y tocaba bocina, ella fue haciendo señas para pedir paso a los demás conductores. Otra vez, no dudó: se sacó la remera que llevaba puesta y la agitaba por la ventana, para dar cuenta de que estaban en una emergencia.
Según contó, la respuesta en la calle era inmediata y conmovedora: los vehículos que transitaban por la calle 13, la vía más céntrica y segura de noche por contar con alumbrado, no sólo fueron abriendo paso, sino que siguieron al auto de los rescatistas, ayudando con la emergencia.
Al llegar al hospital, Mario pudo bajar caminando, apoyado por el padre de Diamela, y fue ingresado por la entrada de ambulancias, donde quedó en mano de las enfermeras y luego los médicos de guardia.
La joven contó también que su vecino llegó al centro de salud con graves lesiones en sus vías respiratorias, además de quemaduras en distintas partes del cuerpo. "Een el rostro, en la parte de las de los pómulos, en la frente. Tiene también lastimada una oreja, tiene quemaduras en las manos; la derecha es la más complicada. También en los brazos, en el pecho”, detalló.
Diamela y su familia, al igual que otros vecinos, siguieron cerca de su vecino luego del incendio, siguiendo su evolución. Este martes recibieron una buena noticia. “Gracias a Dios hoy en el informe médico que nos dieron dijeron que estas heridas no requieren operación", explicó.
A ya casi tres días del incidente, Mario está internado en el Hospital Regional, bajo sedación y con respirador artificial, en un delicado proceso de recuperación, en el que todavía no se sabe si podrá volver a hablar normalmente, por los daños que sufrió en las cuerdas vocales. Se espera que recién dentro de otros tres días podrán retirarle el respirador.
La historia de Mario Vargas es bien conocida en el barrio San Benito. Es un hombre sumamente humilde, de una bondad inmensa, siempre dispuesto a ayudar a los demás, incluso si no tiene los medios directos, buscará la manera de colaborar.
Su relación con los Manjón es casi familiar, visitándose mutuamente y manteniéndose en contacto constante. Es por esta razón, y a pesar de que su familia directa reside lejos, en Chubut y Neuquén, que el hospital se vio colmado de personas que se acercaron a brindar apoyo, movidas por el cariño que Mario ha cosechado a lo largo de los años.
Un vecino compartió en sus redes sociales un mensaje que da cuenta del cariño: "Les pido a todos mis contactos una oración por su pronta recuperación. Mario Vargas es un gran ser humano, lleno de humildad. Le deseo muchas bendiciones. Dios está con él y con ustedes. Abrazo fraternal".
Diamela lo definió como un "laburante" que siempre cuidó su casa, su taller y sus herramientas y todo lo que que consiguió “a pulmón", con trabajo y dedicación. El fuego se llevó todo, en un golpe devastador que, cuando esté recuperado, lo obligará a "empezar de cero".
Pero no estará solo. Los vecinos, ya un día después del incendio, primero fueron a limpiar y a tirar las cosas que ya no servían. Y mientras esperan la llegada de una hermana del mecánico desde Chubut, lanzaron una campaña solidaria con el objetivo de juntar donaciones para Mario.
"Es muy es muy triste la situación que está pasando porque además de que perdió todo, también viene lo de su recuperación. Va a tener que empezar una vida de cero porque va a haber cosas que quizás por el momento, al salir del hospital, no va a poder volver a hacer hasta que se recupera el 100%", dijo Diamela, que es quien coordina la colecta junto a otro vecino, Juan Romero.
Para los que puedan colaborar, difunideron el alias "AyudaMario", a nombre de Diamela Manjón, en una cuenta Naranja X. También hay un número de teléfono 296665-7783, para coordinar donaciones en especie o monetarias. Hacen falta insumos médicos como platysul, pañales de adulto, vendas y gasas, además de ropa, zapatillas y, de manera crucial, herramientas para su taller mecánico, ya que perdió la mayoría.