Confirmaron que los embutidos que el acusado les habría dado a Samy, Lupe y Manija en Rawson tenían un insecticida que en 2019 provocó la muerte de una nena.
En la segunda jornada del juicio oral y público contra Carlos Rivas, acusado de haber matado con chorizos envenenados a tres perros en Rawson, peritos y profesionales técnicos confirmaron ante la jueza Eve Ponce la extrema peligrosidad de la sustancia que mezcló con la carne en lo que la fiscalía evalúa como un plan premeditado.
Los cebos que se usaron en el barrio La Isla de la capital de Chubut habían sido preparados con una ristra de chorizos rellena con Carbofuran, un agroquímico cuya elaboración y fraccionamiento está prohibido en la Argentina por su alta toxicidad.
De hecho, la disposición del SENASA fue emitida en 2019, después de que muriera una niña de 12 años que había comido una mandarina contaminada con el insecticida.
El bioquímico Germán Florio, del Equipo Técnico Multidisciplinario, declaró en el juicio que "el veneno usado es letal para cualquier ser vivo" y alertó sobre el riesgo que implica su sola manipulación en dosis tan elevadas.
En la misma línea, desde el SENASA Alejandro Fernández ratificó que las muestras recolectadas presentaban una concentración letal, capaz de provocar la muerte inmediata o daños severos tanto en personas como en animales.
Por su parte, el veterinario Walter García detalló que los tres perros presentaban signos de intoxicación por órganos fosforados y que habían muerto en la misma franja horaria.
Según la fiscalía, Rivas conocía a los vecinos y a sus animales desde hacía más de quince años, por lo que actuó a sabiendas del peligro que generaba para la comunidad.
La jefa de la fiscalía contra delitos ambientales y maltrato animal, Florencia Gómez, sostiene en el juicio que el ataque fue premeditado: los chorizos con veneno fueron arrojados deliberadamente al terreno para lograr que los animales los ingirieran, lo que les provocó horas de agonía antes de morir.
Los testimonios que aportaron los peritos en el juicio parecen respaldar la hipótesis de la acusación, que además excede el maltrato animal y entra también en el terreno de los delitos contra el ambiente, justamente por la peligrosidad del veneno utilizado.
Rivas enfrenta cargos por malos tratos y actos de crueldad animal, en concurso ideal con la Ley de Residuos Peligrosos, dado que el Carbofuran está catalogado internacionalmente como un residuo de alta toxicidad aguda.
Según lo previsto, el juicio avanzaría este miércoles 5 de agosto de 2026 con testigos presentados justamente por la Fiscalía Ambiental, y el día siguiente será el turno de los testigos de la defensa.
El juicio contra Rivas comenzó el lunes con las declaraciones de los denunciantes: Alan Martini y Paula Fuseneco, dueños de Manija, y Mauro Díaz, el dueño de Samy y Lupe.
En esa ocasión, el acusado negó haber arrojado veneno y sostuvo que esa noche estaba alimentando a sus propios animales antes de viajar a Futaleufú, en Chile, por la muerte de un familiar. Y planteó que el envenenamiento pudo haber ocurrido en otro lugar.
En esa primera jornada, la fiscal Gómez adelantó que pedirá cuatro años de prisión efectiva, mientras que el abogado querellante planteó un pedido de cinco años.
Cualquiera de las dos penas representaría una condena inédita en Chubut por delitos contra animales, y en caso de prosperar el pedido de la querella superaría incluso la aplicada en 2013 al exintendente cordobés Germán Facchin.
Ese año, el alcalde fue condenado a cuatro años por matar a más de doscientos animales con albóndigas envenenadas en Deán Funes, Córdoba.