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Un hallazgo casual aporta información clave sobre una especie casi desconocida y única de la Patagonia

Un guardaparque se llevó una sorpresa cuando relevaba algas tóxicas. Se las arregló para documentarlo y los científicos ya sacan importantes conclusiones.

Un monitoreo rutinario dentro de un parque nacional de la Patagonia Argentina terminó revelando un hallazgo que los especialistas calificaron como clave para la conservación de la ranita de Chaltén, una especie única de la región que es muy difícil de ver y de la que se sabe muy poco.

Todo ocurrió mientras un guardaparque buscaba señales de una especie completamente distinta en los alrededores de una laguna de Santa Cruz.

El hombre, Sergio Goitía, recorría los cuerpos de agua cercanos a la Senda a Laguna Azul, en la Seccional Moyano del Parque Nacional Los Glaciares, en busca del alga exótica invasora Didymo.

Sin embargo, algo mucho más pequeño le llamó la atención: pequeñas formas larvales que nadaban sumergidas.

El registro del guardaparques

Con experiencia y compromiso en la conservación, Goitía supo cómo moverse ante la sorpresa. Tomó con las manos por unos momentos algunas larvas, les sacó fotos tratando de captar la mayor cantidad de detalles y las devolvió cuidadosamente al lugar donde estaban.

Más tarde, según informó Ahora Calafate, las imágenes llegaron a los ojos de la doctora Evangelina Soledad Vettese, de la Fundación Anfibia de El Chaltén, y el doctor Diego Barrasso, investigador del IDEAus-CONICET de Puerto Madryn.

El guardaparques Sergio Goitía tomó algunas larvas de la ranita de chaltén, les sacó fotos y las devolvió al lugar donde las encontró.

Ellos confirmaron que se trataba de larvas de la Ranita de Chaltén (Chaltenobatrachus grandisonae), uno de los anfibios más difíciles de encontrar de la Patagonia austral.

Por qué el hallazgo en la Patagonia es importante

La clave está en la etapa de desarrollo de los animales encontrados.

Los renacuajos presentaban cuerpo achatado, coloración marrón-olivácea reticulada y cola robusta, y correspondían a estadios larvales tempranos y medios, todavía sin desarrollo de patas posteriores.

Eso permite descartar que los ejemplares hayan llegado circunstancialmente al lugar y determinar que el sector funciona efectivamente como ambiente de oviposición y cría.

Según informaron los responsables del parque natural, hasta este momento no existía una comprobación de campo semejante dentro de Los Glaciares.

Una especie que la ciencia apenas conoce

La Ranita de Chaltén es un pequeño anfibio propio de la Patagonia austral de Argentina y Chile, asociado a bosques húmedos, mallines y pequeños cuerpos de agua.

Fue descripta originalmente en 1975, a partir de ejemplares procedentes de Puerto Edén, en la isla Wellington chilena, y durante años quedó ubicada dentro de otros géneros.

Recién en 2011 los investigadores Néstor Basso, Carmen Úbeda, Martín Bunge y Liza Martinazzo crearon el género Chaltenobatrachus, que significa literalmente "el batracio del Chaltén" y hace referencia al nombre indígena del cerro Fitz Roy, para catalogar a esta especie única en su tipo.

La ranita de Chaltén es endémica de los bosques altos de la Patagonia Sur.

Entre uno y otro acontecimiento hubo otros hitos científicos que contribuyeron notablemente.

Uno de los episodios decisivos para entender a las especie ocurrió en enero de 1997, cuando la investigadora Carmen Úbeda recolectó en Lago del Desierto seis adultos y seis renacuajos que no podían asignarse correctamente a ningún género conocido.

Nuevas campañas en 2005 y 2007 sumaron material genético, cromosómico y de distribución que terminaría permitiendo, luego, la creación del género en 2011.

La búsqueda de una “figurita difícil”

La especie volvió a ser noticia en enero de 2025, cuando un equipo liderado por Vettese, junto a las biólogas Kathya y Nicole Argueta halló dos ejemplares adultos en el valle del río Toro, dentro de la Reserva Provincial Lago del Desierto, durante un relevamiento realizado en diciembre de 2024.

En aquel momento, Vettese explicaba que la especie seguía siendo una verdadera "figurita difícil" para los investigadores: pequeña, poco abundante y asociada a ambientes remotos, húmedos y de difícil acceso.

La diferencia entre ambos registros resulta importante.

Mientras los ejemplares de 2024 confirmaron que la especie seguía presente en la región, la aparición de renacuajos en la Seccional Moyano demuestra algo distinto.

Que dentro del Parque Nacional Los Glaciares existe un ambiente donde la Ranita de Chaltén se reproduce y completa sus primeras etapas de vida. Un dato clave para seguir aprendiendo.

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