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La Mañana Patagonia

La ranita de Chaltén, una especie única de de la Patagonia Sur que lograron registrar después de años

En Santa Cruz rastrearon dos ejemplares de este anfibio minúsculo y escurridizo, que por décadas se consideró extinguido. Por qué es clave reunir información.

Un equipo de biólogas de la Fundación Anfibia realizó un relevamiento en Santa Cruz y logró ubicar dos ejemplares de una especie única de la Patagonia Sur, que resulta una “figurita difícil” para los científicos, ya que vive en lugares de difícil acceso y es de tamaño minúsculo: la ranita de Chaltén.

Se trata de un pequeño anfibio endémico que habita únicamente en los bosques altos de lenga de la Patagonia Austral, en lugares donde predominan el frío y la sombra, y que de tan escurridizo, durante muchos años fue considerado entre las especies extinguidas.

En concreto, en diciembre las biólogas realizaron el relevamiento en el valle del río Toro, en la Reserva Provincial Lago del Desierto, uno de los dos únicos puntos del país donde anteriormente fue avistada la peculiar especie, donde hasta el momento sólo se pudieron hacer 10 registros de estos ejemplares. El otro es el Parque Nacional Perito Moreno, también en Santa Cruz.

Sucede que la ranita de Chaltén se encuentra en hábitats remotos, en lugares como mallines, charcos, arroyos y pequeñas lagunas de la zona cordillerana, también en el sur de Chile. De este modo, estudiarla es complicado y, de hecho, la escasa información es lo que impide conocer su estado de preservación.

Su ubicación geográfica, remota y de difícil acceso, le ha permitido mantenerse oculta por años. De hecho, desde ese punto de vista, la Asociación Herpetológica Argentina (AHA, 2024) categoriza a esta población de anfibios patagónicos en el grupo de especies con Datos Insuficientes (Datos Deficientes, DD).

Por eso, los intentos de hacer estudios poblacionales como el que llevan a cabo en Santa Cruz adquieren relevancia.

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El registro de los dos ejemplares se logró en diciembre en la reserva provincial Lago del Desierto, en Santa Cruz.

El registro de los dos ejemplares se logró en diciembre en la reserva provincial Lago del Desierto, en Santa Cruz.

“La Ranita de Chaltén no es solo una curiosidad biológica, sino también un indicador de la salud de los ecosistemas patagónicos, ya que como sucede con muchas especies endémicas, depende de condiciones muy específicas de temperatura, humedad y vegetación”, le explicó a Ahora El Calafate Evangelina Vattese, presidenta de la organización proteccionista y de investigación, que viene realizando estudios en la zona.

Además, esta especie sirve como una base para estudios sobre la adaptación de los seres vivos a entornos extremos, así como sobre el impacto del cambio climático en especies de zonas remotas.

Gracias al hallazgo, las integrantes de Anfibia pudieron tomar las medidas de los ejemplares y recolectar otro tipo de información, como analizar en un microscopio muestra del agua tomadas del lugar donde fueron encontradas para analizar los microorganismos con los que se asocian y comprender mejor las características de su hábitat.

Todo forma parte de un programa de la fundación para avanzar en la investigación de la especie y su preservación de lo que definen como "un tesoro natural" con colaboración de la comunidad de El Chaltén.

Las características de una especie minúscula de la Patagonia

La Ranita de Chaltén se caracteriza por sus dimensiones minúsculas: al menos por lo que se sabe hasta ahora, no hay ejemplares que midan más de cinco centímetros.

Uno de sus rasgos más visibles es una coloración dorsal que varía entre verde brillante con rugosidades de color café o dorado, además de sus ojos grandes y sobresalientes, con el iris de color naranja.

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La ranita de Chaltén mide como máximo 5 centímetros.

La ranita de Chaltén mide como máximo 5 centímetros.

Sin duda, su capacidad más relevante es la asombrosa habilidad para sobrevivir en geografías de condiciones extremas, como humedales de montaña, zonas de glaciares y nieve y en turberas saturadas de agua.

Allí, además de las dificultades del terreno, enfrenta con éxito los fuertes vientos patagónicos y las bajas temperaturas. Nada parece superar la resistencia de este pequeño anfibio.

Durante años se la consideró extinta

La evolución de los estudios sobre este animal minúsculo está marcada por largos períodos sin avistamientos ni información. Fue descubierta en 1958 en el sur de Chile, pero luego pasó varias décadas sin ser vista, por lo que llegó a creerse extinta.

Pero en 1997, la herpetóloga argentina Carmen Úbeda redescubrió una población en el Lago del Desierto, lo que permitió confirmar su existencia en el país y abrió nuevas puertas para la investigación de la especie.

Gracias a los esfuerzos de otros científicos argentinos, se logró establecer que la Ranita de Chaltén corresponde a una especie única dentro de su tipo. En función de esto, en 2011 se creó el nuevo género Chaltenobatrachus exclusivamente para estos anfibios, dando cuenta de la singularidad de la especie. El nombre significa “el batracio del Chaltén”.

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En la Fundación Anfibia analizaron el agua del lugar donde fueron halladas las ranitas de Chalten, para conocer mejor las características de su habitat.

En la Fundación Anfibia analizaron el agua del lugar donde fueron halladas las ranitas de Chalten, para conocer mejor las características de su habitat.

En base a todos estos antecedentes, el equipo de la Fundación Anfibia planea continuar con los relevamientos para ampliar el conocimiento sobre la distribución de la ranita, para lo cual precisa apoyo financiero.

Además, de manera constante, la organización apela al apoyo de la comunidad como un elemento esencial para garantizar la protección y conservación de esta singular especie, y de su hábitat patagónico.

La preocupación principal es que su supervivencia, como la de muchas otras especies, esté amenazada por factores humanos y climáticos. Se especula que la presencia de ganado y los efectos del cambio climático podrían estar alterando los hábitats que la Ranita de Chaltén requiere para sobrevivir.

Desde Anfibia se movilizan para obtener información crucial que permita establecer con más precisión la situación de la especie, y protegerla.

Regularmente, además, piden públicamente a los santacruceños y los visitantes que recorren los maravillosos paisajes de la provincia que si alguna vez tienen la suerte de cruzarse a una escurridiza Ranita de Chaltén, por favor se pongan en contacto con ellos a través de sus redes sociales: @fundacionanfibia.

Sostienen que la protección de este tesoro único y peculiar de la región es un esfuerzo colectivo, y convocan a comprometerse con ese objetivo.

Ademjás, dan algunas coordenadas para mantenerse atentos al recorrer las zonas que habita: “Suele refugiarse entre la vegetación, los troncos caídos, y las rocas, donde el suelo se cubre de musgos. Aunque a veces fue encontrada completamente sumergida bajo el agua, prefiere los bordes de charcos, arroyos, y lagunas poco profundas”.

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