Se constató un ataque previo con armas de fuego vinculado a los dueños del carrito de comidas. Fiscalía confirmó que una de las hipótesis es el control territorial para el narcomenudeo.
La investigación por el ataque a tiros que terminó con la vida de Rodrigo Campos empieza a correrse del hecho puntual para enfocarse en el trasfondo del conflicto. Según confirmó la fiscalia de Homicidios y Narcocriminalidad, la principal línea de trabajo se centra en reconstruir la disputa previa entre dos grupos antagónicos y determinar qué hay detras de la balacera que sacudió a Valentina Sur.
Asi lo confirmo el fiscal jefe Agustín García en una entrevista con LU5. El dato nuevo que surge de la investigación es que el ataque del lunes por la noche habría sido una represalia directa. Horas antes, durante la misma jornada, personas vinculadas al entorno del carrito de comidas habrían baleado el auto de uno de los integrantes del grupo que luego protagonizó el ataque desde la moto.
Ese episodio previo, que tambien involucra uso de armas de fuego, aparece hoy como el punto de inflexión que habría sido parte de una escalada violenta. Segun indicó, el hecho no fue denunciado por el dueño del auto, y no se abrieron oficios.
A partir de ese incidente, los investigadores detectaron amenazas en redes sociales y movimientos sospechosos en la zona. Según el fiscal, los ahora acusados habrían publicado mensajes en los que advertían que el tiroteo al auto “no iba a quedar así”, lo que refuerza la hipótesis de una respuesta planificada más que de un hecho espontáneo. "También se registraron merodeos en domicilios vinculados a ambos grupos antes de la balacera", subrayo al respecto de la investigacion hacia atras a partir del asesinato de Rodrigo.
En ese contexto, el ataque a tiros frente al carrito se interpreta como la continuacion de una secuencia de hostigamientos y represalias que venía en escalada. La fiscalía intenta determinar ahora cómo comenzó el conflicto y qué motivó los primeros episodios con armas de fuego, en una investigación que ya no se limita al homicidio sino que busca reconstruir la dinámica de enfrentamientos entre las facciones del barrio.
Aunque aún no hay conclusiones definitivas, los investigadores no descartan que el trasfondo del enfrentamiento esté ligado al control territorial oara el narco menudeo y a conflictos previos entre familias y grupos conocidos en el ambiente delictivo.
De esta manera, García confirmó que en base a los testimonios que se han recabado, "el joven Campos se encontraba circunstancialmente en el lugar donde se efectuaron más de 20 disparos de manera indiscriminada, y tuvo la desgracia de estar justamente ahí y recibir un impacto cuando estaba con amigos".
De acuerdo con la reconstrucción que maneja la fiscalía, el lunes 6 —horas antes del ataque fatal— personas allegadas al carrito de comidas habrían baleado el vehículo de uno de los ahora imputados. Ese episodio habría desatado una cadena de amenazas y represalias. “Las dos personas imputadas realizaron publicaciones en redes sociales vinculadas con el incidente del vehículo, con mensajes en los que advertían que esto no iba a quedar así”, detalló García.
Tras ese hecho, la investigación detectó merodeos sobre domicilios vinculados a ambos grupos. Finalmente, cerca de las 23:30, los acusados habrían circulado en moto por calle Garo y, al llegar a la intersección donde estaba el carrito de comidas, efectuaron múltiples disparos de arma de fuego.
Se contabilizaron más de 20 tiros realizados de manera indiscriminada. En ese contexto, Rodrigo Campos —quien se encontraba circunstancialmente en el lugar junto a amigos— recibió el disparo que le causó la muerte. También resultó herida una adolescente menor de edad perteneciente a la familia del carrito y vinculada a una de las facciones enfrentadas.
La fiscalía no descarta que hayan participado más personas en la planificacion y logística. Aunque existe una filmación que muestra a dos sujetos en una moto desde donde se efectuaron los disparos, García indicó que la investigación continúa abierta y que se analiza la posible intervención de otros involucrados. Además, señaló que los imputados pertenecen a una familia “con apellido conocido en el ambiente delictivo”, lo que refuerza la hipótesis de un conflicto de larga data.
En la audiencia de formulación de cargos, el juez dispuso un plazo de investigación de cuatro meses —prorrogable si fuera necesario— y dictó un mes de prisión preventiva para los dos acusados. El fiscal explicó que el caso mantiene una conexión con otro episodio ocurrido el sábado previo: el asesinato de un familiar de uno de los imputados ejecutado por un menor de edad cuya causa tramita en la fiscalía de Delitos Juveniles. "La única vinculación confirmada hasta el momento es que ese joven sería familiar de uno de los imputados en el ataque del lunes", subrayo.