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Desde su lugar de detención, el docente manifiesta a lo largo de cuatro páginas su inocencia de cara a la audiencia de control de acusación que será el lunes.
El profesor de educación musical del Jardín 31 que está acusado por la Fiscalía de Delitos Sexuales por 28 causas de abuso, desde la comisaría donde permanece detenido con prisión preventiva, realizó una carta abierta dando a conocer su posición de cara a la audiencia de control de acusación que se realizará el próximo lunes.
La causa es sumamente compleja porque todas las víctimas son niños preescolares, lo que generó conmoción en los padres y una psicosis generalizada que se instaló en las aulas.
Pero las pericias claves, más de 60 entrevistas testimoniales a niños y niñas, han arrojado datos develadores.
“Solo hay tres en las que surge algún indicador que podría llegar a estar vinculado con una posible situación de abuso”, confió una fuente calificada, y aclaró: “Que esté el indicador no significa que esté la certeza”.
La fiscalía de todas formas dice tener pericias y testimonios con los que pretende llevar al profesor a un juicio por jurados.
A continuación, el texto completo de la carta abierta del profesor que sostiene su inocencia, que es una garantía constitucional.
"Mi nombre es Walter Herrera, profesor de educación musical desde el 2005, Neuquino, me dirijo a la sociedad Neuquina para que mi voz sea escuchada. Dentro de poco se cumplirán un año y cuatro meses de una terrible infamia que terminó con mi casa, profesión y casi mi vida.
Desde el principio, me puse a consideración de la justicia y de todos/as las personas superiores a mi cargo para dar las explicaciones pertinentes a las terribles acusaciones que hacían algunas familias hacia mi persona. Siempre entendiendo que debía colaborar con la justicia, sin entorpecer, y cuidando de que todo sea de la mejor manera (sin siquiera denunciar aquellas personas que intentaron asesinarme en mi domicilio mientras robaban y destrozaban mi hogar, hecho que nunca investigó la fiscalía a cargo).
En todo este tiempo hemos estado esperando resultados de pericias e informes que la justicia neuquina elaboró con mucho retraso y marcando una firme postura de incriminarme sin pensar/sospechar que el ámbito familiar, es el primer lugar donde suceden los hechos de ASI (abuso sexual infantil).
Al mostrar cierta parcialidad de parte de fiscales y jueces, la investigación no fue lo que esperábamos, nos encontramos con una justicia que no desconfía de los relatos de las familias y mira a las personas denunciadas como culpables, sin la posibilidad de investigar a todos los núcleos cercanos a esas infancias, que: si están siendo vulneradas, seguirán siéndolo porque no se busca a el/la verdadero/a culpable, sino que se ocupa de hacer lo que las familias quieren y reclaman.
Mi abogado, mi familia y yo confiamos en las pruebas científicas que podemos aportar, aunque el fiscal Islas quiera creer sólo en el relato de estas familias: que han mal interpretado un recurso pedagógico como lo es la relajación (momento de escucha y concentración para volver a la calma al grupo de estudiantes) con un acto de abuso.
Este fiscal ha dejado mucho que desear en su rol como funcionario público, ya que no tiene pruebas científicas y objetivas que solventen sus dichos y sale a pregonar mentiras en los medios de comunicación, sin contar que les prometió a las familias un juicio sin siquiera investigar la veracidad de las denuncias.
Me llama la atención todo ese comportamiento: parece que sólo con un relato acusador cualquier persona es culpable, ¿Por qué será que el fiscal prometió juicio? ¿Por qué no hace su trabajo? ¿Tendrá intereses personales con la causa?, miles de interrogantes se me ocurren.
He sido y soy blanco de numerosos escraches, difamación y hasta amenazas de muerte hacia mi persona, incluso en la cárcel, y hacia cualquier persona que intente defenderme, quiero decir que: SOY INOCENTE, todas las injurias, persecuciones, rumores y diferentes maltratos fueron el caldo de cultivo que generaron estas familias, para demonizar mi persona.
Jamás hice nada en contra de las infancias y eso lo saben: aquellos/as ex estudiantes que algunos ya son adultos, la justicia y todas aquellas personas que trabajaron conmigo. Quiénes también fueron y son escrachados/as, perseguidas/os y violentadas/os.
Nada de lo que sucedió (violencia física y psicológica en mi hogar/en el jardín y la difamación posterior) es justo para nadie, ni siquiera para esos niños/as a los que les intentaron implantar un falso recuerdo, las respuestas del por qué pueden ser muchas: tal vez porque sus padres habrían sufrido abusos de niños/as, porque vieron la oportunidad de cobrarle al estado un dinero o tal vez un político en campaña dio la orden (sabemos que estos tiempos, todo es válido).
No lo sé…, pero de lo que si estoy convencido es que la justicia Neuquina no investigó y prueba de ello son los numerosos casos penales que no tienen respuesta o que simplemente se culpa a un inocente para satisfacer a un grupo violento que lo reclama.
A toda la comunidad quiero que sepan que: los Jardines y escuelas públicas son “lugares de cuidado”, donde la docencia reconoce muy bien cuando los derechos de las infancias son vulnerados, las denuncias que se “plantaron” en el jardín 31 intentaron poner en tela juicio la idoneidad de mi profesión y mi buen nombre.
Pero les aclaro, que los hechos denunciados (muchos de ellos, por las “dudas”) NUNCA sucedieron y son el producto de una paranoia, que algunas organizaciones sociales, utilizaron para demonizar las instituciones públicas. Tal vez habrá un negocio detrás o gente que se beneficia con esto…, no lo sé. De lo que estoy seguro, es que está sucediendo en todo el país, y somos más de 200 docentes varones implicados.
El ser docente varón, tiene un prejuicio frente a la sociedad que es difícil de romper y tiene que ver con la idea de que los hombres no pueden quedar al cuidado de las infancias, porque es tarea del género femenino. Esta idea es la que ha motivado la “sospecha” y la catarata de denuncias hacia los profesionales de la educación.
Quiero que sepan que como docente de educación musical siempre me ocupé de brindar las mejores clases y junto a mis compañeras/os pensábamos, diseñábamos y concretábamos situaciones de enseñanza para que nuestros/as estudiantes se fueran contentos/as, para que aprendieran jugando, todo eso lo destruyó una denuncia y luego decenas de ellas, que sólo buscaron sembrar: el terror y la psicosis y lo lograron.
Además, todos los medios de comunicación de la región incentivaron la locura con titulares amarillistas y testimonios que no importaban si eran reales, la idea era “vender” que había un pedófilo en los jardines y es lo que instalaron. Nada de esto es cierto, lo que sí es real es que en el nivel inicial el amor, la ternura y la alegría, deben ser los vehículos para llegar a las infancias, la desconfianza ante cualquier gesto actividad escolar rompe esos vínculos y aleja la tarea docente de sus estudiantes.
Quiero que les quede muy claro que como profesional de la educación defiendo la ESI (Educación sexual integral: ley nacional nro. 26150) y con el equipo de docentes del jardín 31 la abordábamos a diario (incluso en las iniciaciones), por lo tanto, sabíamos y sabemos que todos/as las niñas/os son sujetos de derecho a los que debíamos brindarles información (de acuerdo a su edad) y explicarles que su cuerpo debía ser respetado, para prevenir situaciones de ASI.
Por eso, es que afirmo que en los establecimientos educativos son lugares donde se garantizan los derechos de las infancias, en términos de paz y de mucho cuidado. Les debe quedar claro que los hechos denunciados son inverosímiles ya que no hay posibilidades que sucedan en los ambientes escolares, donde muchos adultos enseñan y se abocan al cuidado de los niños/as y velando por la seguridad de estos/as.
Para ir terminando, deseo que nada de lo que me pasó, le suceda a nadie más, ya que como dijo mi abogado: “En el caso de Herrera la justicia implementó el manual de malas prácticas penales”, puesto que jamás pensaron en que podía ser inocente.
En estos momentos detenido y encarcelado, yo me pregunto: hoy la sospecha está instalada en la docencia: ¿y mañana contra quién será? ¿Médicos, psicólogos,enfermeros, terapeutas? Las personas que garantizan los derechos de las infancias: ¿son los sospechosos/as? ¿Hasta cuándo la justicia operará a “pedido” de unos pocos/as?? ¿Por qué no investiga a todos/as las personas involucradas con las infancias del jardín N° 31?
Creo que no les conviene, ya que dejarán al descubierto su parcialidad (sólo les creen a las familias, se basan en sus relatos, dejando de lado las pruebas científicas y objetivas). Soy INOCENTE y espero una justicia “justa” en pos de aclarar todo lo sucedido. El lunes 13/11/23 tendremos una audiencia en la que un juez/a tendrá que tomar la decisión de elevar a juicio o no, espero que esta vez podamos encontrar algo de objetividad y profesionalismo.
¡Como ciudadano lo exijo!
PD: las falsas acusaciones destruyen vidas, profesiones, jardines y escuelas públicas. No lo permitamos.
Walter Herrera
Profesor de Educación Musical