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Jardines: de la conmoción a la psicosis y las pericias clave

De seis jardines denunciados, solo sigue su derrotero la causa del 31. Hay un docente con preventiva acusado por 28 abusos que generan dudas en los forenses.

Los abusos en los jardines maternales sin dudas son un tema muy difícil de abordar por su complejidad. Hay mucho en juego, principalmente niños que deberán acarrear con un trauma. Además, se abre la puerta a interrogantes sobre si la Justicia tiene claro su rol y hasta dónde influye la presión social, tanto en las calles como en las redes, a la hora de tomar decisiones.

Cuando se habla de temas tan complejos y sensibles, es necesario distanciarse para intentar ver el fenómeno lo más transversalmente posible. Hay una suerte de labor cuasi antropológica.

La psicosis y la histeria social, mal que nos pese, son grandes portadores de injusticias, tanto para víctimas como para victimarios.

Esto nos lleva a tener un acto de arrojo en la tarea científica probada porque lo humano, a veces, es demasiado humano con todas sus miserias incluidas.

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Revisemos lo que se sabe

En el repaso debemos señalar que todo arrancó con una denuncia en el jardín 31 del barrio Melipal en julio del año pasado, donde se sindicó que un profesor de música había abusado de uno de los pequeños durante un ejercicio de relajación.

A una denuncia, viralizada por Whatsapp y redes, se le sumó otra y otra. Hubo fuertes reclamos, protestas y el docente tuvo que abandonar hasta la casa donde vivía.

Al maestro de música lo separaron del cargo y luego la fiscalía lo terminó acusando y le dictaron la prisión preventiva.

Todo ocurrió en menos de 24 horas y en medio de un escenario teñido de tensión y reclamos.

La fiscalía resolvió acusar al docente por 16 hechos “de acuerdo con información provisoria”, dijo el funcionario judicial, que a esa altura no contaba con ningún elemento científico.

De acuerdo con la acusación, los hechos ocurrieron en el aula, delante del resto de los compañeritos.

Seis meses después, le sumaron doce hechos más, además de extender la preventiva.

En definitiva, el docente está detenido por 28 hechos independientes de los cuales 24 son abusos sexuales simples, es decir, supuestos tocamientos; habría dos casos con acceso carnal y otros dos gravemente ultrajantes. Nunca hubo tantos casos contra una misma persona.

Incluso, la condición de ser el educador de las víctimas es un agravante.

El defensor del profesor, Gustavo Palmieri, ya advirtió que el hombre realizó las pericias psicológicas del caso, algo que por lo general los abusadores y sus abogados resisten para evitar autoincriminarse.

“No solo está la pericia que se le hizo en el Cuerpo Médico Forense, sino que nosotros también realizamos otras para aportar más elementos sobre las características psicológicas del docente”, indicó Palmieri.

El letrado también hizo mención a un número elevado de irregularidades en la investigación, en las decisiones de algunos jueces, en las medidas de coerción que se impusieron.

Incluso, está pronto a cumplirse el máximo que establece la ley para la prisión preventiva y “permanece en esa condición sin tener ni un caso probado por los médicos y peritos forenses”, afirmó Palmieri.

Al caso del jardín 31 se le sumaron denuncias en cinco jardines más de Neuquén y Rincón de los Sauces contra distintos docentes.

Fueron tiempos revueltos donde la paranoia del abuso a niños se instaló en las aulas y se recurrió a la pareja áulica y otras medidas porque los docentes temían una cacería que de hecho denunció ATEN.

En el área Infanto-Juvenil del gabinete de Psicología y Psiquiatría del Cuerpo Médico Forense de la Justicia, se hicieron más de 60 entrevistas testimoniales (cámara Gesell) a niños preescolares que fueron parte del vendaval de denuncias de los seis jardines.

Todas se terminaron archivando, solo las del jardín 31 continúan con su derrotero ante la mirada atónita de los propios forenses.

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Algo no cuadra

En general, los abusos de niños suelen ser casi en un 90% en el ámbito intrafamiliar y círculo cercano. El 10% restante son secuestros que incluyen abuso seguido de muerte en cuestión de horas.

La casuística de la historia del crimen neuquina, por suerte, marca que solo hubo unos pocos casos de esa magnitud.

Al observar el fenómeno de los jardines que cuenta con más de cien denuncias, algunas de ellas “por las dudas”, se debió hacer un gran esfuerzo para investigar y también en el área Infanto-Juvenil para poder abordar a los niños antes de que sus relatos fueran contaminados.

De todo el cúmulo de casos, poco más de 60 entrevistas, hay algo que a los forenses no les cierra.

“Hay una dinámica propia de la experiencia y esto lo rompe”, afirmó una fuente calificada. Traduzco: todo abusador de niños sigue un accionar que, en el caso de los jardines, y particularmente del 31, no se observa.

Profundicemos. En perfilación criminal y análisis de la conducta se sabe que los pedófilos siguen un método a la hora de la cacería. Seleccionan a su presa, que es la más vulnerable del grupo –son muy hábiles para esa elección–. Luego, con mucho sigilo, comienzan a acercarse y lentamente generan cierta empatía con la criatura y la van aislando del resto para luego introducirla en los primeros roces que derivarán con el correr de los días en el abuso y buscarán convencer a la víctima de guardar el secreto. Es todo muy perverso, pero funciona así. Dicho sea de paso, todas las actividades, desde la selección en adelante, les generan excitación.

En el caso del jardín 31, las denuncias indican que el docente actuó en clases delante del resto de los niños; esto no cuadra con el perfil.

Así lo marca la generalidad, pero tranquilamente se podría decir que estamos ante una excepción. De ser así, sería una muy grotesca que debería incluir decenas de relatos similares.

Hay que tener en cuenta que las entrevistas testimoniales a los niños las realizaron profesionales del Poder Judicial, que no solo están calificadas sino que además han tratado un sinnúmero de casos, por lo que cuentan con la experticia para detectar los indicadores de abuso.

Esas profesionales se han destacado a nivel nacional por haber incorporado técnicas innovadoras para acompañar a las víctimas durante las entrevistas, como los perros de contención que ayudan a los niños a sobrellevar el estrés de una situación en la que deben volver a recorrer un evento traumático.

En las 36 entrevistas a pequeños del jardín 31, “solo hay tres en las que surge algún indicador que podría llegar a estar vinculado con una posible situación de abuso”, confió una fuente calificada, y aclaró: “Que esté el indicador no significa que esté la certeza”.

Ese indicador observado podría ser producto de un abuso, de una contaminación, es decir, cosas que vio o escuchó, y hasta de una implantación, alguien que le hace decir algo. El filo es fino.

El juicio será llevado adelante en la Ciudad Judicial de Neuquén capital.
La responsabilidad de la persecución penal recae sobre el Ministerio Público Fiscal.

La responsabilidad de la persecución penal recae sobre el Ministerio Público Fiscal.

La psicosis de los padres

Cuando los padres tomaron conocimiento por el grupo de Whatsapp de que existía un posible caso de abuso en el jardín al que van sus hijos, la desesperación le ganó a la razón. Entendible.

En el caso del 31, los padres generaron toda una trama del horror que la conocen tanto las autoridades del Consejo Provincial de Educación como el propio jardín, fiscalía y forenses.

A partir de dicha trama, mantuvieron una reunión en Casa de Gobierno para generar una red de contención porque, con las denuncias de los otros jardines, todo iba rumbo a un desmadre.

De hecho, los actores que participaron en esa reunión tomaron algunas buenas decisiones que ayudaron a que no prosperaran las denuncias propias del efecto contagio.

Cuando hablamos de trama del horror, nos referimos al accionar de padres que, en su desesperación, pusieron a sus hijos en zonas críticas.

Hubo algunos que interrogaron a sus hijos con preguntas directas sobre el tema, pero no advirtieron que el niño todavía no llega a esos niveles de complejidad.

“Los llegaban a despertar en la noche para preguntarles si habían sido tocados. Hubo algunos que filmaban a sus hijos mientras los interrogaban”, confió una fuente de la investigación a este medio.

Esa insistencia, lo explican los especialistas, “lleva a que el niño termine dando una respuesta que satisfaga a los padres con el único fin de que lo dejen seguir durmiendo o ya no lo incomoden más”, confió un experto en diálogo con LMN.

Sin dudas, todo esto tiene que ver con la carencia de herramientas de los padres para abordar estas situaciones. De hecho, en algunas reuniones de padres del jardín 31, los niños estaban presentes escuchando todo porque esos padres y madres no tenían con quién dejarlos. Esto puede funcionar como contaminante de cara a una entrevista testimonial.

No obstante, el absurdo se pudo observar en casos donde, tras los estudios y la entrevista testimonial, los profesionales hacían la devolución a las familias.

“Hubo casos donde se enojaron con los forenses porque les confirmaban que sus hijos no habían sido víctimas de ningún tipo de abuso”, reveló una fuente.

Hasta la fiscalía se mostró sorprendida frente a esas manifestaciones de indignación de los padres. “Tendrían que celebrar que a su hijo no le pasó nada”, les habría dicho un integrante del equipo fiscal a unos papás.

Uno de los principales agitadores de reclamos en las calles, confiaron fuentes judiciales, atacaba permanentemente a la fiscalía. Se supo que se trataba de un hombre con una condena en suspenso por delitos varios y que no tenía ningún hijo dentro de la causa de los jardines. Demencial.

Médicos del Cuerpo Forense del Poder Judicial integrarán la junta.
Médicos del Cuerpo Forense del Poder Judicial integrarán la junta.
Médicos del Cuerpo Forense del Poder Judicial integrarán la junta.

Recomendaciones

Con la situación tan tensa y entendiendo las carencias, desde el gabinete forense se resolvió hacer un breve documento informativo para que se distribuyera a los padres en los jardines con la idea de brindarles elementos para proteger a los hijos y evitar la contaminación del relato que es algo vital en estos casos.

“La primera vez que una niña, niño y/o adolescente explica los hechos tiene mucha importancia de cara al futuro”, reza el primer destacado del documento.

Hay que aclarar que, para las víctimas de abuso, el develamiento no es una tarea para nada sencilla, mucho menos aún para los niños que todavía no comprenden la sexualidad y no esperan nada malo de quienes los tienen que cuidar, proteger y educar.

El documento destaca algunos aspectos que es importante que hagan los padres y docentes dado el caso de que el niño o niña devele un hecho.

“Ante esa revelación, facilitar un lugar tranquilo y seguro, para que pueda seguir contando sin interrupciones, respetando que lo haga como pueda y con sus propias palabras. Intentar mantener la calma. Escuchar sin completar las frases ni rellenar sus silencios. Si lo haces, puedes distorsionar su recuerdo. Haz que se sienta bien por haber podido contarlo. Muestra comprensión y apoyo. Si te hace alguna pregunta, contesta con lo que sabes de una forma sencilla. Escribe exactamente lo que te dijo. Es mejor no hacerlo frente a él o ella, pero es importante no cambiar nada de lo que dijo”, se destaca en texto.

Además, se da recomendaciones sobre qué no hacer: “No hagas gestos ni comentarios negativos. La experiencia muestra que el error más grave es comenzar a preguntar muchas cosas al mismo tiempo y de forma continua”.

El documento utiliza un lenguaje sencillo y comprensible porque tiene la finalidad de brindar elementos a los padres para esos momentos en que la desesperación les puede ganar de mano, lo que podría perjudicar mucho una futura investigación.

Es por eso que el área Infanto-Juvenil del Gabinete de psiquiatría y psicología forense concluyen las recomendaciones destacando: “Necesitamos de la colaboración de familiares y acompañantes para que, el día de la declaración, el niño, niña o adolescente pueda hacerlo con la menor contaminación posible: hablando libremente, con sus propias palabras y a su manera”.

Estos consejos es cierto que resultan muy interesantes, pero también es cierto que por más que se los conozca y memorice, esas situaciones extremas pueden tener reacciones muy variadas. Lo mejor sería poder auxiliar con criterio al niño, pero los desbordes están a flor de piel.

Otro detalle importante que se debe tener en cuenta es que a los chicos hay que protegerlos de la exposición en redes y medios ante este tipo de situaciones y aguardar los exámenes médico forenses para evitar victimizarlo y generarle un trauma a partir de una sospecha.

No obstante, ante la sola sospecha, los padres deben avanzar institucionalmente para confirmar o descartar el abuso.

Todo este derrotero del jardín 31 tendrá el 13 de noviembre una audiencia de control de acusación, que es una instancia donde las partes presentan las evidencias ante el juez para que evalúe la elevación a juicio.

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