El choque ocurrió en Zapala y la Justicia determinó que el automovilista circulaba a alta velocidad, alcoholizado y en sentido contrario. La víctima sufrió graves secuelas físicas y psicológicas.
Un conductor deberá indemnizar con más de 52 millones de pesos a un motociclista que sufrió graves heridas en un violento siniestro vial ocurrido en la ciudad de Zapala. La Justicia consideró probado que el automovilista manejaba en contramano, excediendo la velocidad permitida y con alcoholemia positiva al momento del impacto.
El fallo fue dictado por el juez civil Marcos Recupero, quien analizó las pruebas reunidas durante la investigación y concluyó que el choque fue consecuencia directa de una conducción “antirreglamentaria”. Además, tuvo por acreditado que el conductor abandonó el lugar después del impacto sin asistir al motociclista herido.
El hecho ocurrió en la intersección de Avenida San Martín y calle Avellaneda. Según reconstruyó la pericia accidentológica incorporada al expediente, la motocicleta circulaba en sentido norte-sur por la avenida, mientras que la camioneta avanzaba por Avellaneda en sentido contrario al permitido.
Al llegar al cruce, el vehículo de mayor porte invadió la trayectoria de la moto y se produjo un fuerte impacto entre el frente de la camioneta y el lateral derecho del rodado menor. La violencia del choque fue tal que la motocicleta salió despedida más de 20 metros.
Uno de los elementos centrales del expediente fueron las imágenes captadas por cámaras de seguridad de la zona. Los registros permitieron a los peritos reconstruir la mecánica del hecho y calcular la velocidad a la que circulaba la camioneta antes del impacto.
De acuerdo con el informe técnico, el conductor manejaba a aproximadamente 72 kilómetros por hora, superando ampliamente el máximo permitido para una intersección urbana sin semáforos.
Los especialistas también analizaron las marcas dejadas sobre el asfalto, los daños en ambos vehículos y la posición final en la que quedaron tras el choque. Todo ese material fue utilizado para respaldar la versión presentada por la víctima durante la demanda civil.
Según se detalló en el expediente, después de atropellar al motociclista el conductor continuó su marcha y se retiró del lugar sin prestar ayuda.
En su resolución, el magistrado sostuvo que no existieron elementos que permitieran atribuir responsabilidad al motociclista ni tampoco circunstancias externas que pudieran explicar el hecho.
“No se verifica la existencia de un hecho de la víctima que permita interrumpir el nexo causal”, señaló el juez en el fallo. También afirmó que “tampoco se acredita la intervención de un tercero ajeno ni la configuración de un caso fortuito”.
El magistrado descartó además que hayan existido factores inevitables o naturales que influyeran en el siniestro y remarcó que el choque fue consecuencia de una conducta humana imprudente.
En ese sentido, el fallo menciona expresamente que el conductor circulaba “en contramano, a velocidad excesiva y bajo los efectos del alcohol”.
La pericia de alcoholemia arrojó un resultado de 1,44 gramos de alcohol por litro de sangre, un nivel muy por encima de lo permitido por la legislación vigente.
Para fijar el monto de la indemnización, la Justicia evaluó las graves consecuencias que sufrió el motociclista tras el impacto. El hombre debió ser sometido a intervenciones quirúrgicas y recibió colocación de material de osteosíntesis debido a las lesiones provocadas por el choque. También atravesó un prolongado tratamiento de rehabilitación.
El expediente además incorporó informes sobre las secuelas físicas y psicológicas derivadas del siniestro, aspectos que fueron considerados por el juez al momento de calcular la compensación económica.
La sentencia estableció una indemnización superior a los 52 millones de pesos, cifra que contempla tanto los daños físicos como las consecuencias emocionales y el impacto que el hecho tuvo en la vida cotidiana de la víctima.
La resolución judicial vuelve a poner en discusión las consecuencias que puede generar una conducción irresponsable en las calles de la provincia.
El fallo remarca especialmente tres conductas consideradas de extrema gravedad: manejar alcoholizado, circular en contramano y exceder la velocidad permitida en una zona urbana.
La combinación de esos factores, según concluyó la Justicia, fue determinante para que se produjera el choque que dejó al motociclista gravemente herido.
La sentencia todavía puede ser apelada ante instancias superiores, aunque por el momento quedó firme la responsabilidad civil atribuida al conductor de la camioneta.