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Otro síntoma de la crisis carcelaria que preocupa. La sospecha recayó sobre cinco internos alojados en la unidad.
Efectivos de la Comisaría 17 descubrieron que un grupo de internos allí alojados ultimaban preparativos para presuntamente escapar por el techo de la alcaidía y el hecho encendió las alarmas. La comisaría en cuestión no solo está excedida en cifra de alojados, sino que los detenidos superan en número a los policías y la precariedad de las instalaciones podría facilitar una fuga. Ya se inició una investigación contra cinco detenidos.
Según pudo conocer LMNeuquén, todo se descubrió el miércoles por la noche, alrededor de las 22:30, cuando los efectivos que se encontraban de guardia en la comisaría de calles Lanín y Pehuenches, comenzaron a escuchar una serie de ruidos fuertes que parecían provenir del techo de la alcaidía, en el sector cercano a las celdas.
Notando que era un sonido muy fuerte como para ser realizado por un animal o ramas de algún árbol cercano, de inmediato los efectivos se dispusieron a controlar qué había sobre el techo y salieron de la unidad, subiendo por una escalera que hay en la parte externa. En tanto, otro policía verificó el sector de celdas, donde vio que uno de los detenidos parecía estar manipulando uno de los ingresos de aire que se encuentran sobre el techo y que conectan hacia el exterior.
Por fuera, los policías no encontraron nada, pero al ver a uno de los internos tan cerca de la boca de ventilación, rápidamente se requirieron refuerzos y se inició una requisa. Además, los efectivos notaron que varios de los internos se veían extrañamente mojados y se habían quitado las prendas superiores.
Los policías debieron ordenar a los nueve detenidos presentes y moverlos a otro sector para verificar las intalaciones, corroborando daños en la estructura de reja y chapa que conecta hacia la parte externa del techo y al parecer había sido violentada con ayuda de una silla para hacer palanca y zafar los pocos tornillos que los separaba de su libertad.
A raíz de esto, personal de Criminalística constató todos los daños e irregularidades registradas, se revisaron las celdas en busca de armas blancas caseras y se dejó constancia de lo ocurrido. Además, se puso bajo investigación a cinco de los detenidos, presuntos responsables de los daños y de lo que habría sido un intento de fuga.
Se solicitó no solo la rápida reparación de los daños, sino además que se realice un mayor aseguramiento de las entradas de aire y luminarias.
Vale recordar que las comisarías no fueron pensada para alojar a tantos detenidos por períodos prolongados. Esto es un factor que se presenta hoy en todas las comisarías que alojan personas procesadas y condenadas, excedidas en número y con condiciones muy precarias, como ya ha destacado LMN, a raíz de la crisis carcelaria.
Puntualmente, la Comisaría 17 debió ser reformada para mejorar las condiciones de habitabilidad, dado que hasta hace poco no contaba con instalación de agua caliente, ducha ni enchufes eléctricos. Tampoco cuentan con el espacio para todos (el cupo fijado por la policia es para 4 personas) y por eso uno de los internos duerme en una oficina sin baño.
Al día de hoy, la dependencia sigue sin tener calefacción y, como si fuera poco, la dotación de personal diaria es menor que la cantidad de detenidos que se alojan allí.
El Comité Provincial para la Prevención de la Tortura ya había destacado el hacinamiento, la falta de higiene y precariedad de las instalaciones de la Comisaría 17 y otras más, en su informe presentado en octubre pasado. Que existan estas condiciones en los contextos de encierro no solo es violatorio de los derechos humanos y garantías constitucionales, sino que aumentan el riesgo de violencia intramuros e intentos de fuga, lo que sumado al bajo número de efectivos para controlarlos, deja un panorama muy desalentador.