Se pidió un nuevo informe al Cuerpo Forense de la Corte sobre el estado de salud del imputado y tras su recepción, el Tribunal Oral Federal se expidió. El acusado sigue preso.
Las idas y venidas que tienen como protagonista a un joven roquense acusado de actividades terroristas parece que tendrán un desenlace antes del cierre de año.
Una vez más, en el inicio de esta semana, la causa penal que tiene como imputado a David Nazareno Ávila, de 23 años, volvió a ser motivo de análisis por parte del Tribunal Oral Federal de General Roca (TOF).
En concreto, el motivo de la audiencia programada por la Oficina Judicial fue alcanzar una definición sobre la situación de Ávila y si se encuentra en condiciones de afrontar un juicio oral. Asimismo, otra cuestión urgente que interesa fundamentalmente a la defensa, tiene relación con la prisión preventiva que está cumpliendo Ávila en el Complejo Penitenciario I de Ezeiza, en el conurbano bonaerense.
Ávila enfrenta una acusación grave por el delito "de haber formado parte de agrupaciones permanentes o transitorias que tuvieren por objeto principal o accesorio imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor, agravado por tener la finalidad de aterrorizar a la población, en concurso ideal con haber alentado o incitado a la persecución o el odio contra una persona o grupos de personas a causa de su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas".
De acuerdo a la investigación del Ministerio Público Fiscal (MPF), Ávila tenía relación con una organización terrorista denominada Estado Islámico (EI) y utilizaba plataformas como Instagram, TikTok, Facebook, WhatsApp y Telegram para difundir contenidos vinculados a atentados, ejecuciones y demás actos violentos perpetrados por grupos terroristas.
Esta sospecha fue lo que motivó su detención en 2025 tras un procedimiento realizado en Roca.
Más allá de la investigación inicial del MPF, el proceso quedó empantanado a partir del análisis del estado de salud de Ávila. Entre otras acciones, fue necesario requerir una pericia psiquiátrica al Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El informe se elaboró y se envió a las autoridades judiciales de la región y generó una nueva discrepancia porque no logró despejar los interrogantes sobre si Ávila podía comprender los alcances de la acusación en su contra y si podía enfrentar un juicio oral.
Ante el requerimiento de un nuevo examen mental exhaustivo, fue elaborado otro informe. La situación fue analizada esta semana en una audiencia presidida por los integrantes del TOF y a pesar de la oposición de la defensa pública, se resolvió pasar a la etapa de juicio.
La decisión se adoptó luego de la recepción del último análisis, que se recibió a mediados del mes pasado y que lleva la firma de una médica especialista en psiquiatría y un psicólogo forense.
Los profesionales no descartaron la posibilidad de que Ávila pueda ser parte de un proceso oral y solo se encargaron de advertir que “si se requiriese su participación en forma acotada y puntual, en un contexto específico, en el que el tiempo de entrevista fuese breve, y la audiencia pudiese ser llevada a cabo en un marco caracterizado por consignas concisas, concretas, sencillas, acompañado por su letrado y por apoyos que puedan promover y facilitar los procesos de comprensión y valoración, podría considerarse su participación en los mismos”.
De esta forma, el TOF resolvió avanzar a la etapa de juicio que, inicialmente, se desarrollaría a partir del 1 diciembre.
Entre los puntos llamativos de la investigación primigenia, se conoció que Ávila vivió en Neuquén debido a que se sumó al Ejército Argentino como voluntario. Sin embargo, su paso por el Regimiento de Caballería y Exploración de Montaña 4 de la ciudad de San Martín de los Andes fue fugaz -apenas dos meses- y terminó expulsado por razones de disciplina, rendimiento y competencia. Uno de los incidentes que se le atribuye es un robo en un supermercado.