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Ocurrió este martes en la Legislatura provincial, donde se encontraba para la entrevista de rigor que deberá aprobar a su designación como fiscal jefe.
Un fiscal, candidato a fiscal jefe, fue amenazado e increpado cuando asistía a entrevistarse con diputados en la Legislatura, en el marco de la última etapa del concurso. El agresor es un hombre que estuvo imputado en una causa del fiscal por abusar de su hija y su ex pareja, pero fue absuelto por un tribunal popular.
Quien recibió la amenaza fue el fiscal del caso Manuel Ignacio Islas, quien actualmente se desempeña en la unidad fiscal de Violencia contra las Mujeres, Diversidades y Delitos Sexuales, pero en los últimos meses ganó el concurso de fiscal jefe de la IV Circunscripción, con asiento en la localidad de San Martín de los Andes.
El único paso restante para efectivizar la designación es justamente la aprobación de los diputados provinciales. Tras ganar el concurso técnico en el Consejo de la Magistratura, el candidato es sometido a preguntas en la Comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia y, tras recibir la aprobación de este grupo, el pliego se somete a discusión en el recinto.
Justamente este martes por la mañana, Islas fue citado por la Comisión legislativa y fue en ese contexto en el que se cruzó con quien sería G.M., un hombre que estuvo imputado por abuso sexual de una mujer y una niña, fue llevado ante un juicio por jurados y absuelto por este tribunal popular, apenas semanas atrás. La causa la tenía el fiscal Islas.
Según comentaron algunos diputados, el hombre apareció en los pasillos y aunque pretendía ingresar a la sala en la que se realizaría la entrevista con la Comisión, no se lo permitieron. Lo extraño es cómo logró llegar hasta allí, dado que hay tres controles de seguridad previos para llegar hasta ese pasillo. El presidente de la comisión, Ernesto Novoa, fue el primero en advertir la presencia sospechosa del hombre y avisó al personal de seguridad, advirtiendo que "al primer comentario que haga, lo sacamos".
Otro elemento que llama la atención es que el hombre sabía de la entrevista, su horario y en qué punto del edificio se realizaría.
G.M. -cuyo nombre no se da a conocer porque el hombre está vinculado a una causa por abuso sexual- le habría manifestado al fiscal "La tenés complicada" y que le había "arruinado" su vida.
El caso que lo tuvo imputado no fue carente de polémica, y es que el fiscal fue acusado por la defensa de tener motivos personales para avanzar con la causa a pesar de la prueba algo contradictoria, puntualmente porque el fiscal había agregado en redes sociales a la mujer denunciante durante el proceso. Se cree que esto, sumado a las contradicciones en la prueba que señalaron los defensores, llevó al tribunal a no considerar acreditados los delitos que se le atribuían a G.M. y absolverlo.
Finalmente, el hombre no ingresó a la reunión, pero sí increpó al funcionario antes de retirarse. El fiscal solo confirmó el suceso a los medios locales pero no identificó al sospechoso ni se explayó sobre el conflicto.
La teoría del caso expuesta por el fiscal jefe Maximiliano Breide Obeid en el alegato de apertura del juicio, fue que el imputado G.M. cometió los abusos sexuales en viviendas de la ciudad de Neuquén, en perjuicio de la niña, hija de ambos (entre 2018 y 2021), y de su ex pareja (entre 2015 y 2019).
El veredicto fue emitido el jueves 18 de abril por la madrugada en la Ciudad Judicial luego de una larga deliberación, y de este modo, las personas que integraron el jurado popular resolvieron no respaldar la teoría del caso que presentó el Ministerio Público Fiscal durante el juicio.
El acusado había sido imputado por el delito de abuso sexual con acceso carnal continuado en concurso ideal con abuso sexual gravemente ultrajante por la reiteración en el tiempo, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal continuado triplemente agrado por el vínculo, la guarda y la convivencia. La fiscalía esperaba pedir, tras el fallo de responsabilidad, una pena mayor a los 15 años de prisión y por esto se había requerido la intervención de un jurado popular.
Dado que se trató de un veredicto de no responsabilidad, no se especificó la cantidad de miembros que votaron en este sentido. De todas maneras, el mínimo requerido para llegar a un fallo condenatorio es de ocho votos, por lo que queda evidente que no se pudo llegar a esa cifra.