La menor, hoy de 10 años, está separada de su familia de crianza. Además, habló por primera vez su abuela de sangre y contó el cumpleaños que no fue.
Fuentes judiciales confirmaron a LM Neuquén un avance sustancial en el expediente que conmueve a Zapala: la Justicia dispuso una instancia de Cámara Gesell para la niña de 10 años —identificada judicialmente como "Niña A." para resguardar su identidad— que fue separada de la familia que la crió desde los 6 meses de vida.
El dato es central porque será la primera vez que la menor será escuchada bajo este dispositivo especial, luego de casi una década de convivencia con su familia de crianza.
La Cámara Gesell no es una audiencia común. Es un espacio especialmente acondicionado, con psicólogos y sin contacto directo con las partes, para que niños, niñas y adolescentes puedan declarar sin revictimización.
En este caso, la instancia busca determinar la voluntad real de la niña, su estado emocional y el impacto del desarraigo. Su informe será clave para la Cámara de Apelaciones que debe resolver la apelación del fallo del pasado 27 de agosto.
En un giro que aporta una mirada distinta al expediente, quien decidió romper el silencio fue Silvana Quiroz, abuela paterna de la niña, madre del padre biológico.
Quiroz validó sistemáticamente todos los cuidados dispensados por la pareja de crianza y manifestó su apoyo al 100% a quienes ella misma define como sus padres.
"Soy la abuela directa, la mamá del papá biológico. Apoyo y defiendo totalmente a sus papás de crianza, son sus papás. Mi hijo también los apoya y los acompaña. Mi nieta mejores padres no puede tener", señaló en diálogo con este diario.
La abuela de sangre aportó además un dato que grafica el desarraigo: el cumpleaños número 10 de la niña, el 14 de septiembre, no se pudo festejar.
"Cumplió sus diez años, le tenían preparado todo, el salón, la temática de todos los años. Tenían todo listo y no se pudo hacer", relató. La fiesta ya estaba reservada y paga por la familia de crianza antes de la ejecución de la medida firmada por la jueza de familia Gloria Anahí Martina, a días de acogerse a los beneficios de la jubilación.
La mujer también reconstruyó su propia historia de revinculación: "Yo la dejé de ver a los seis meses cuando ellos se separaron y la volví a ver cuando tenía un año y diez meses. Laura me contactó por Facebook para que pueda tener contacto con mi nieta de nuevo. Es una pelea constante para poder verla".
Su testimonio es relevante porque proviene del propio tronco biológico paterno y refuerza el principio de socioafectividad que invoca la defensa.
Desde el entorno familiar confirmaron que la pareja que crió a la niña mantiene un bozal legal que les impide expresarse públicamente.
Según el testimonio de la familia, ambos tuvieron que dejar la vivienda donde funcionaba además su sustento -un pequeño mercadito- y hoy están alquilando a la espera de que la Justicia resuelva. Recién pudieron reingresar por pocas horas con autorización de la jueza subrogante María Cecilia Gómez para retirar ropa, documentación y medicación.
El expediente se inició en 2023 con pedidos de guarda. Tras una guarda inicial de 6 meses y otra de un año ya vencida, la madre biológica inició el pedido de restitución. El 27 de agosto, el Juzgado de Familia de Zapala dictó una resolución única que unificó las causas, otorgó el cuidado unilateral a la progenitora y ordenó la exclusión del hogar de la familia de crianza.
La defensa, a cargo del abogado Germán Zúñiga, apeló el fallo por considerarlo arbitrario y cuestionó tanto la forma de ejecución -sin revinculación paulatina- como el uso del término "apropiadores" en la sentencia para referirse a quienes criaron a la menor.
Desde entonces, la causa generó movilización en Zapala bajo la consigna del principio de socioafectividad y el interés superior del niño.
Con la nueva instancia de Cámara Gesell, la Justicia neuquina busca ahora poner en el centro lo que la carta de su madre del corazón oportunamente resumió: "Una niña no es un expediente". -