La autopsia determinó una muerte violenta, con neumotórax y fracturas de costillas. Las pericias sobre las cámaras del hospital y la autopsia son claves.
Seis policías de la Comisaría 21 y Comisaría 16 serán imputados por la muerte de José Galeano, el paciente de 47 años que murió en noviembre pasado luego de ser reducido en la guardia del hospital Heller.
La formulación de cargos fue fijada para el martes 8 de septiembre y estará a cargo de la fiscal del caso, Lorena Juárez. La querella, que representa a los hijos de Galeano, estará integrada por los abogados Marcos Pastorutti, Federico Egea, Mariano Pedrero y Fernando Diez.
Los abogados defensores particulares de los policías investigados son Marcelo Luis Sterz , Gustavo Ariel Bleyer, Jose Celestino Guzman, Ruben Alejandro Casas y Gabriel Gutierrez.
La investigación tiene como elementos centrales el análisis de las cámaras de seguridad del hospital y de los domos policiales ubicados en las inmediaciones, además de la autopsia realizada al cuerpo de la víctima y los testimonios.
Los peritos constataron que el 18 de noviembre Galeano fue víctima de una muerte violenta y presentó un neumotórax y fracturas de costillas compatibles con maniobras de reducción la noche en que fue a buscar atención médica al hospital.
La Fiscalía avanzará con una imputación por homicidio, aunque hasta el momento no comunicó públicamente la calificación legal completa ni el grado de participación que atribuirá a cada uno de los seis policías porque las pericias podría atribuir distintos roles.
La secuencia comenzó durante la madrugada del 18 de noviembre. El análisis de los registros del domo policial ubicado en Godoy y José Marín, frente al hospital Heller, permitió establecer que alrededor de la 1:24 un hombre con remera amarilla y pantalón corto claro corría por calle Godoy e ingresaba al hospital.
Ese hombre era José Galeano. Otra cámara, ubicada en Novella y Godoy, registra que unos minutos antes, alrededor de la 1:22, tenía un elemento en su mano derecha, un cuchillo.
La secuencia coincide con las imágenes obtenidas por una cámara privada ubicada frente a la vivienda de Galeano. Allí se lo observa corriendo por la calle junto a su pareja, Débora Olguín, con movimientos nerviosos y mirando en distintas direcciones.
En un momento, Galeano exclama "ahí están" pero la cámara no registra a nadie más. Olguín comienza a seguirlo al grito de "José". Luego, la mujer relató que esa noche se encontraban compartiendo una cena familiar en la vivienda ubicada en Pigüé y 1° de Enero cuando Galeano comenzó a atravesar una crisis nerviosa y salió de la casa. El recorrido que realiza es directo al hospital donde era paciente, salvo que, dentro de ese itinerario ingresó intempestivamente a un local y volvió a salir a toda prisa hasta el nosocomio.
Cinco cámaras del interior del hospital que LM Neuquén publicó en exclusiva permiten reconstruir lo ocurrido desde el momento en que Galeano ingresó a la guardia: Pasillo Técnico Obstetricia, Sala de Espera Guardia, Público Guardia —sector ambulancias—, Acceso Guardia y Pasillo Técnico Guardia. Las grabaciones tienen un retraso aproximado de 14 minutos respecto del horario real.
Galeano ingresó descalzo, vestido con bermuda y remera y con el cuchillo en la mano derecha. Las imágenes lo muestran caminando de un lado a otro, corriendo por los pasillos, golpeando ventanillas e intentando abrir puertas.
También se lo observa gritando, gesticulando y realizando movimientos que evidencian un importante estado de alteración y agotamiento. Durante esos primeros minutos ningún integrante del personal médico recepcionó o atendió su pedido de ayuda. Tampoco ninguna persona o paciente del hospital le arrebató el cuchillo o intervino.
Alrededor de la 1:26 ingresaron dos policías armados. Uno portaba un arma larga y otro un arma corta. Este último apuntó hacia el rostro de Galeano mientras el paciente colocó el cuchillo sobre el mostrador de la ventanilla de atención.
A partir de ese momento, Galeano dejó de tener el arma en su poder. Las imágenes muestran que entonces el efectivo tomó el cuchillo y lo arrojó al piso, alejándolo del alcance del paciente. Galeano quedó con las manos libres, se reclinó y comenzó a pedir ayuda.
Fue entonces cuando se inició la maniobra de reducción. El policía lo empujó contra una pared, lo tomó del cuello y posteriormente lo tiró al piso. Galeano quedó inicialmente boca arriba mientras el efectivo se agachó sobre él y luego apoyó una rodilla sobre su cuerpo.
Mientras intentaba moverse y zafarse, otro policía intervino utilizando sus botas para impedir sus movimientos. La sala comenzó a llenarse de efectivos. Llegaron más policías y personal de seguridad privada. Uno de los civiles sostuvo las piernas a Galeano, que continuaba en estado de desesperación.
Alrededor de la 1:27, las cámaras muestran a más de siete efectivos alrededor de Galeano. Algunos continúan agachados sobre el hombre mientras se desarrolla la maniobra de reducción. Las cámaras muestran que los efectivos no convocaron a personal de salud por lo que Galeano no recibió atención médica.
En cambio, las imágenes permiten observar que la reducción continuó con una combinación de presión sobre el pecho, una rodilla apoyada sobre el tórax y un brazo alrededor del cuello.
Un minuto después, una médica aparece observando la situación desde la ventanilla de atención. Galeano es colocado boca abajo por policías mientra una mujer policía le coloca las esposas. Mientras tanto, personal de seguridad privada permanece sobre la escena y se observa a otros efectivos manteniendo al hombre contra el piso.
Finalmente, lo retiran de la sala de espera y lo trasladan hacia el sector exterior del hospital. Las cámaras del área de ambulancias muestran que varios policías permanecieron allí.
Posteriormente, las imágenes registran que los efectivos policiales vuelven al edificio tomando el cuerpo de Galeano de los brazos y de las axilas, esposado y boca abajo, con la cabeza colgando. La secuencia resulta particularmente relevante para la investigación porque, al ser reingresado al edificio, Galeano ya aparece inmóvil.
Los policías lo dejaron en el piso del hall de ingreso. Uno de ellos se agachó y le retiró las esposas. Minutos después comenzó a intervenir el personal médico.
A Galeano lo revisaron mientras permanecía inmóvil en el suelo y posteriormente lo colocaron sobre una camilla para trasladarlo hacia el sector de atención. Los médicos intentaron reanimarlo mediante maniobras de RCP en la sala de guardia, pero constataron su muerte sin poder revertir la situación.
El caso tuvo además un recorrido particular dentro del Ministerio Público Fiscal. La noche de la muerte de Galeano, el fiscal Andrés Azar, de Delitos contra las Personas que estaba a cargo de la investigación, se hizo presente en el hospital Heller. Conversó con los policías, pidió medidas de prueba y la autopsia.
Posteriormente la investigación no avanzó hacia la formulación de cargos. Con la reorganización del Ministerio Público Fiscal de Neuquén, Azar fue trasladado a Fiscalía de Actuación Genérica. Entonces, la causa quedó bajo la conducción de la fiscal Lorena Juárez, integrante de la Fiscalía de Homicidios quien casi doce meses después del hecho llevará adelante la formulación de cargos contra los seis policías.
La audiencia del martes será, de esta manera, el primer momento en que la Fiscalía expondrá formalmente ante un juez qué conducta atribuye a cada uno de los efectivos y cuál considera que fue su responsabilidad en la muerte de Galeano.
La evidencia reunida —en particular las filmaciones, la pericia sobre esos registros y la autopsia— será determinante para establecer cómo se desarrolló la reducción, cuánto tiempo permaneció Galeano bajo custodia policial, qué ocurrió durante su permanencia en el exterior y qué responsabilidad individual tuvo cada uno de los policías involucrados.