El trabajo de Ana Julia Pereira con moscas y escarabajos ya aportó pruebas clave en investigaciones de homicidios en Neuquén. Hubo más de 250 asistentes.
La científica del CONICET Ana Julia Pereira, una de las nueve entomólogas forenses de Argentina y la única especialista de la Patagonia Norte, cambió unas horas el laboratorio por un auditorio repleto de policías, peritos y funcionarios judiciales. Encabezó la Primera Jornada Académica de Entomología Forense de Neuquén, donde explicó cómo el estudio de moscas puede convertirse en una prueba determinante para esclarecer crímenes.
La capacitación, realizada a fines de junio en el Auditorio de Casa de Gobierno, reunió a más de 250 asistentes entre integrantes de la Policía del Neuquén, fuerzas federales, representantes del Poder Judicial, profesionales de la salud, docentes, estudiantes universitarios y especialistas en criminalística. Fue organizada por el Instituto Superior en Seguridad y la Policía del Neuquén, con el acompañamiento del Ministerio de Seguridad.
Durante la jornada, Pereira utilizó una presentación multimedia para brindar una clase sobre los fundamentos y las aplicaciones de la entomología forense, una disciplina científica que estudia los insectos presentes en cuerpos en descomposición para determinar datos clave de una investigación, como el intervalo post mortem, es decir, el tiempo transcurrido entre la muerte y el hallazgo del cadáver.
Por este motivo, dio indicaciones y cuidados a tener en cuenta por parte del personal de criminalística para la realización de pericias, especialmente el guardado de larvas, moscas y demás estadíos de la especie que se aloja en los cadaveres, especialmente en cavidades como oídos, ojos, nariz y genitales, así como heridas abiertas.
Además de la conferencia de Pereira, los subcomisarios Paola Olatte y Juan Carlos Escobar presentaron el proyecto de investigación que desarrollan desde la Coordinación de Investigación del Instituto Superior en Seguridad, centrado en la distribución espacial y temporal de especies de importancia forense en Neuquén.
El estudio, titulado "Distribución espacial y temporal de especies de Calliphoridae (Insecta: Diptera) de importancia forense de la provincia de Neuquén", es encabezado por Pereira junto a efectivos de distintas divisiones de Criminalística de la provincia.
El equipo está integrado por Olatte, jefa de la División Criminalística Chos Malal; Escobar, jefe de la División Criminalística Cutral Co; además de Patricia Barría (Junín de los Andes), Suyay Escalona (Cutral Co), María Matuz (Villa La Angostura), Micaela Torres (San Martín de los Andes) y Tania Garrido (Chos Malal).
El objetivo es construir una base científica que permita realizar pericias entomológicas cada vez más precisas en investigaciones judiciales. Para ello se estudian las especies de moscas presentes en distintas regiones y estaciones del año de la provincia, teniendo en cuenta que la geografía y el clima neuquinos modifican el desarrollo de los insectos.
La entomología forense se convirtió en una herramienta indispensable cuando las autopsias tradicionales no alcanzan para determinar con precisión la fecha de la muerte. Las primeras en llegar a un cuerpo son las moscas de la familia Calliphoridae, conocidas como moscas de la carne o moscardones.
"La particularidad de esta especie es que son las primeras en detectar que una persona ya no tiene vida. Arriban al cadáver, lo colonizan y depositan sus huevos en cavidades naturales, heridas, entre otras. A partir de ahí comienza su ciclo de vida", explicó Pereira en una entrevista con la revista International Journal of Legal Medicine.
Conocer ese ciclo permite calcular cuánto tiempo pasó desde la muerte y, en algunos casos, reconstruir qué ocurrió con el cuerpo.
Para desarrollar el estudio, el equipo instaló trampas con cebo vacuno durante las cuatro estaciones del año en Cutral Co, Chos Malal, Junín de los Andes, San Martín de los Andes y Villa La Angostura.
Los ejemplares fueron conservados y posteriormente analizados mediante microscopía, comparando pupas, mudas y escarabajos con bases de datos especializadas para identificar cada especie y establecer su desarrollo.
El trabajo de Pereira no quedó limitado al ámbito académico. La especialista ya intervino en pericias de causas penales que ayudaron a robustecer investigaciones judiciales en Neuquén.
Uno de esos casos fue la muerte del criancero Julián María Cabrera, encontrado en avanzado estado de descomposición en su puesto de Invernada Sierra Negra.
En esa investigación, la científica analizó la fauna entomológica recolectada en el lugar. En vez de moscas encontró escarabajos Dermestidae, conocidos como "escarabajos de la piel", insectos que aparecen cuando el proceso de descomposición lleva varias semanas.
Ese hallazgo permitió estimar que habían transcurrido entre 25 y 30 días desde la muerte, aportando un dato clave para la reconstrucción de los hechos.
Otro de los casos en los que la entomología forense resultó determinante fue el asesinato de Sandro Oscar Sueldo, cuyo cuerpo apareció envuelto en una frazada en agosto de 2024 en Plaza Huincul.
Durante el examen médico se detectaron huevos de mosca en heridas del cuerpo. Las muestras fueron preservadas por Criminalística y posteriormente enviadas a Pereira para su análisis.
El estudio reveló que los huevos habían sido depositados después de que se produjeran las lesiones y que el cuerpo había sido expuesto a temperaturas inferiores a cero, lo que retrasó el proceso de descomposición e impidió que los huevos eclosionaran.
La especialista concluyó que el intervalo post mortem era superior a los 30 días, un dato compatible con la desaparición de Sueldo, registrada unos 45 días antes del hallazgo.
La pericia científica terminó respaldando la hipótesis que luego confirmaría la investigación penal: Sandro Sueldo no había permanecido prófugo, sino que fue asesinado el 14 de junio de 2024 en una vivienda del barrio 25 de Mayo de Cutral Co y su cuerpo permaneció congelado antes de ser descartado.
Durante el cierre de la jornada, el ministro de Seguridad, Matías Nicolini, destacó que este tipo de capacitaciones forman parte de una política para incorporar herramientas científicas a las investigaciones criminales.
"La formación continua es una herramienta estratégica. Hoy la seguridad y la justicia requieren cada vez más del conocimiento, de la ciencia y de la innovación para enfrentar delitos que son cada vez más complejos. Capacitar es invertir en mejores instituciones y en mejores respuestas para la sociedad", sostuvo.
La jornada dejó una imagen poco habitual: decenas de peritos y policías escuchando atentamente a una científica apasionada por las moscas al punto de llevar un tatuaje del animal en uno de sus brazos. Detrás de esos pequeños insectos hay información capaz de reconstruir una escena, fijar una fecha de muerte y aportar pruebas que, en muchos casos, terminan siendo decisivas para resolver un crimen.