El estudio está encabezado por Ana Julia Pereira, una de las nueve entomólogas forenses de Argentina y única de Patagonia Norte.
¿Se imaginan a pequeños insectos resolviendo una investigación de un crimen? Según el informe pionero en la provincia realizado por una científica del CONICET la respuesta es sí. De hecho, ya se aplicó en casos reales como el crimen de Sandro Sueldo en Plaza Huincul, confirmando que el estudio de moscas de Neuquén es fundamental para robustecer el sistema judicial.
Los objetivos son claros y ambiciosos: establecer bases teóricas sólidas sobre la ecología y biología de especies de insectos de interés forense para realizar pericias entomológicas precisas. Es decir, poder clarificar la fecha y hora de la muerte de las personas.
Para abordar este desafío se conformó un equipo multidisciplinario del proyecto, titulado "Distribución espacial y temporal de especies de Calliphoridae (Insecta:Diptera) de importancia forense de la provincia de Neuquén", encabezado por Ana Julia Pereira, una de las nueve entomólogas forenses de Argentina y la única en la Patagonia, Confluencia.
Así mismo está formado por la Jefa de la División Criminalística Chos Malal Paola Olatte y el Jefe de la División criminalística Cutral Co, Juan Escobar, además se contó con egresados del Instituto de Seguridad, Técnicos Superiores en Investigación Criminalística y efectivos policiales de distintas unidades como Patricia Barria (Junín de los Andes), Suyay Escalona (Cutal Co), María Matuz (Villa La Angostura), Micaela Torres (San Martin de Los Andes) y Tania Garrido (Chos Malal). El informe será presentado formalmente a mediados de agosto, donde se brindará los detalles de la investigación trascendental.
¿Cómo se llevó adelante el estudio de las moscas?
Cabe destacar que la entomología forense es una disciplina científica que estudia insectos presentes en cuerpos en descomposición para determinar datos clave como el Intervalo Post Mortem (IPM), es decir, el tiempo transcurrido desde la muerte hasta el hallazgo del cuerpo. Por eso, se consolida como una herramienta clave para esclarecer crímenes, sobre todo en contextos donde las autopsias no logran aportar toda la información.
"La particularidad de esta especie es que son las primeras en detectar que una persona ya no tiene vida, arriban al cadáver y lo colonizan, para luego depositar sus huevos en cavidades naturales, heridas, entre otras. Una vez realizado ese proceso, las hembras se van del cadáver, y a partir de ahí comienza el ciclo de vida", indicó Pereira, a la revista International Journal of Legal Medicine.
Como la provincia de Neuquén tiene una gran diversidad geográfica y climática, se instalaron trampas con cebo de vaca para estudiar las Dipteras, animales conocidos comúnmente como moscas de la carne o moscardones en cinco localidades representativas durante las cuatro estaciones en Cutral Co, Chos Malal, Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Villa La Angostura.
Una vez capturados, los ejemplares fueron sacrificados por exposición a temperatura bajo cero (se colocaron dentro del freezer) y fueron conservados en frascos con una solución de alcohol al 70%. La doctora Pereira utilizó un microscopio molecular para analizar pupas, mudas y escarabajos recolectados y hurgar en el ciclo de vida de cada uno. Mediante la comparación de sus hallazgos con bases de datos y claves dicotómicas pudo determinar la fecha de la muerte.
Muerte de un criancero: ¿Qué aportó la ciencia que estudió las moscas?
En medio del proceso de investigación, las moscas fueron testigos elocuentes y brindaron información esencial sobre casos reales que requerían pericias entomológicas. Uno de ellos, detallado en el informe preliminar al que accedió LMNeuquén, fue el misterioso caso de la muerte del criancero Julián María Cabrera, cuyo cuerpo fue encontrado en avanzado estado de descomposición en su puesto de Invernada Sierra Negra.
La pericia entomológica para determinar la data de muerte tuvo un rol crucial. Desde el laboratorio del Centro de Investigación de Toxicología Ambiental y Agrobiotecnología en la Universidad Nacional del Comahue la doctora Ana Julia analizó meticulosamente las muestras de fauna entomológica recolectadas del lugar donde fue hallado el criancero, que incluían pupas, mudas y escarabajos.
En lugar, de moscas, el informe señaló que encontró Dermestidae, conocidos comúnmente como escarabajos de la piel, que suelen aparecer en una etapa más avanzada de descomposición, "cuando ya ha comenzado la fermentación butírica de las proteínas, lo que puede marcar un tiempo transcurrido de entre 25 y 30 días".
Con las moscas develaron el misterio del crimen de Sandro Sueldo
El 1° de agosto de 2024 se encontró un cuerpo sin vida de un hombre envuelto en una frazada en la zona denominada "la pasto verde" o el zanjoncito, al ingreso de la ciudad de Plaza Huincul por la ruta 22. En este caso, la entomología forense fue clave para revelar los detalles de la muerte de quien luego fue identificado como Sandro Oscar Sueldo, a quien por mucho tiempo se creyó que se había fugado de la U22, pero había sido atrozmente asesinado.
La médica policial que procedió al examen del cuerpo encontró que se encontraba relativamente conservado, presentando características de procesos de putrefacción temprana y con un alto grado de humedad, lo que aparentaba ser un proceso de descongelamiento, con manchas negras en extremos distales de los dígitos de las manos, similares a las que se producen por quemaduras de frío.
Al colocarse al cuerpo en posición decúbito dorsal, se observaron en el sector del hemitórax izquierdo, lo que parecían ser lesiones y en ellas se encontraban aparentes huevos de algún tipo de mosca. Habiéndose hecho conocer la situación, se procedió a la toma de muestras a los fines de realizar la cría de las mismas y en caso de producirse la eclosión, sea posible con el auxilio de algún profesional especializado en entomología para identificar especie y cálculo de IPM.
Pereira recibió las muestras de huevos que habían quedado en resguardo de la División Criminalística y realizó un estudio revelador. Según el informe, estableció que los huevos fueron colocados en el cuerpo después de producidas las lesiones, que el cuerpo luego fue expuesto a temperaturas bajo 0 lo que retrasó los procesos de putrefacción y generó que los huevos no eclosionaran, indicando un IPM mayor a 30 días. Esto resulta consistente con la fecha de desaparición de la persona, de quien se tenía como última fecha 45 días antes del hallazgo de su cuerpo, confirmando la teoría inicial de que el cuerpo fue congelado.
Luego de varios meses de investigación y hermetismo, se conocieron los detalles de su atroz crimen el pasado 10 de junio de 2025. No había permanecido prófugo, sino que fue asesinado el 14 de junio de 2024, entre las 13 y las 18, en una vivienda del barrio 25 de Mayo de Cutral Co.
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