Los comerciantes de Neuquén están en alerta y ya no saben cómo defenderse de los hechos de inseguridad. Los dueños del comercio quedaron con custodia.
Los reclamos por la inseguridad en Neuquén llueven en los últimos días y cada vez más barrios se suman al grito colectivo de auxilio. Un comerciante del oeste neuquino se expresó al respecto luego de que su hermana sufriera la escalada de violencia en carne propia, al ser atacada por un ladrón cuando atendía en el negocio.
Luis, dueño de una blanquería ubicada en Godoy al 1600, relató que todo ocurrió el pasado jueves por la tarde, cuando su hermana atendía el comercio sola.
"Estaba mi hermana atendiendo el negocio y entra un hombre de más o menos 1,75 metros (de altura), yo tengo nombre y apellido, pero no lo puedo dar. Nos lo dio la Policía enseguida porque es conocido del ambiente. Le dijo a mi hermana que era ladrón, pero que a ella no le iba a robar, que se quede tranquila pero en cierto momento ella sale del local para que él no la agarre adentro y él agarra una frazada y otros artículos, le pega una piña a mi hermana para que no lo siga y le rompe la nariz", relató el comerciante sobre el violento episodio a LU5.
A pesar de la lesión, la mujer salió a seguir al delincuente y a las pocas cuadras, entre efectivos de la Policía que patrullaban el sector y un grupo de taxistas, lograron retenerlo. No obstante, la violencia continuó ya que al parecer el ladrón vive en ese sector, por lo que su detención pronto fue notada por sus familiares, que increparon a la víctima y a los policías.
Afortunadamente, un operativo se montó de inmediato, el delincuente fue trasladado a comisaría y la víctima y comerciante, que además trabaja como enfermera, pudo recuperar todos los artículos tomados por el ladrón.
Aún así, Luis y su hermana están muy preocupados porque el delincuente ya habría recobrado la libertad. Es por esto que la Policía les asignó una custodia, aunque esta solo se mantendrá por dos días, y luego estarán nuevamente desprotegidos. Su hermana, además, aun no ha podido hacer la denuncia porque en la comisaría se habían quedado sin sistema.
"Nosotros abrimos hace un mes y medio y es la segunda vez que nos roban", lamentó Luis, quien confió además que el hecho previo consistió en el arrebato de almohadones. "Esta vez fue más grave por la violencia física", admitió.
Sobre su hermana, indicó que está bien y que a pesar del mal momento, hoy mismo volvió a trabajar. "Fue a trabajar igual hoy pero es angustiante, es muy difícil volver a trabajar después de situaciones así. Yo no sé qué hacer, si poner rejas, si poner timbre. Todo es poco. Yo entiendo que hay un gran condimento de adicciones y una caída del sistema de salud pública que no está conteniendo a estas personas como deberían y entiendo que es parte del problema, noto que hay mucha gente en la calle sin contención", expresó.
Luego de sus declaraciones, Patricia, otra comerciante de la zona y dueña de una forrajería también sobre calle Godoy pidió expresarse.
Contó que "hace más de 4 años" atiende su comercio a puertas cerradas, cansada de los robos a mano armada que sufrían. No obstante, esto no los frena. Lleva 25 años atendiendo a sus clientes, pero esto "va empeorando cada vez más", opinó.
La respuesta que reciben ante sus reclamos a la Policía, como en el caso de otros comerciantes y vecinos preocupados, es que "no hay personal" suficiente.
"Tenés que estar viendo quién viene, en el verano dejamos la reja baja y la puerta abierta para que ventile, pero no hay horario (para los robos)", lamentó.