El hombre de 32 años falleció tras impactar con el guardarraíl al ingresar al derivador de Ruta 7 desde Centenario hacia Neuquén.
Tras el trágico accidente en la Ruta 7, en el que un motociclista de 32 años murió cuando chocó contra el guardarraíl al ingresar al derivador, un perito en accidentología vial expuso una brutal dinámica de accidentes que es común en los casos fatales protagonizados por motos.
Se trata del licenciado en Criminalística y Perito en Accidentología Vial, Eduardo Prueger, quien efectuó un análisis técnico extenso del accidente y lo publicó en su cuenta de Instagram.
El siniestro ocurrió cerca de las 2:30 de la madrugada del pasado sábado sobre la Avenida Alfonsín. Según escribió Prueger, el análisis lo realiza con el objetivo de "visibilizar los riesgos estructurales que los guardarraíles representan para los usuarios de vehículos de dos ruedas y la urgente necesidad de adecuar la infraestructura vial para proteger la integridad física de los conductores más vulnerables".
El perito explicó que los guardarraíl, si bien son ideales para la absorción de impactos de automóviles, agudizan los peligros de lesiones graves en motociclistas.
"Los guardarraíles, técnicamente denominados Sistemas de Contención de Vehículos (SCV), fueron proyectados para mitigar las consecuencias de despistes en automóviles, evitando vuelcos en desniveles o colisiones frontales por invasión de carril. Sin embargo, esta infraestructura presenta una dualidad crítica: mientras protege a los vehículos de cuatro ruedas, se constituye como un elemento de extrema peligrosidad para los motociclistas", detalló.
Esta altísima peligrosidad para los motociclistas, según detalla Prueger, se manifiesta en el "Efecto Cuchilla". "El riesgo letal reside en la configuración geométrica de la estructura, compuesta por la bionda y sus postes de sustentación", analizó.
Explicó que, al impactar con el guardarraíl, ya sea por arriba o abajo, la forma de la estructura puede provocar una concentración de presión "suficiente para seccionar tejidos blandos y estructuras óseas del cuello".
Agregó que "la energía cinética se focaliza en una superficie ínfima y afilada, funcionando como una guillotina que provoca amputaciones o decapitaciones". El perito citó un caso de 2014 en el que un joven de 21 años murió decapitado en la Ruta 7 en un accidente de estas características.
Los guardarraíl, al estar diseñados para amortiguar impactos de vehículos de varias toneladas, son considerablemente rígidos en su estructura. "Cuando un cuerpo humano impacta contra él, la desaceleración es casi instantánea. La energía cinética, al no poder ser disipada por la estructura, es absorbida íntegramente por el organismo, provocando traumas internos masivos, fracturas múltiples y daños irreversibles en órganos vitales", describió Prueger.
Además, explicó que los autos están diseñados de tal forma que puedan deformarse de forma calculada para disminuir daños a los ocupantes del vehículo, mientras que los motos no tienen esa estructura. "A diferencia de los automóviles, que poseen zonas de deformación programada para absorber energía, el motociclista carece de una estructura externa de protección", escribió.
"La ingeniería vial moderna ha desarrollado los Sistemas de Protección para Motociclistas (SPM), los cuales deberían ser la norma en tramos críticos", expresó y listó los dispositivos que podrían reducir los accidentes fatales para motociclistas.
"El reciente siniestro en la avda. Alfonsín (Ruta 7) de Neuquén es una evidencia trágica de que la infraestructura vial actual tiene una deuda urgente con los usuarios más vulnerables", afirmó. "Mientras no se generalice la implementación de los SPM en curvas y derivadores, el guardarraíl continuará cumpliendo un rol paradójico: ser un elemento que, en lugar de salvar vidas, castiga el error humano con la máxima severidad", concluyó Prueger.