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Una médica denunció el calvario que vivió por el acoso de un compañero

La mujer contó que intentaron imponerle una licencia que no había solicitado para encubrir al otro profesional. Ocurrió en el hospital de Senillosa.

Gabriela Soto es una médica que trabaja en el Hospital de Senillosa y sostiene que tuvo que soportar acoso por parte de un compañero. A esto sumó que desde la dirección del lugar intentaron otorgarle una licencia psicológica que ella no había solicitado, al tiempo que su colega continuaba trabajando en su puesto, sin tomar ninguna medida pertinente para salvaguardarla.

Según contó Gabriela, las situaciones incómodas comenzaron a suceder cuando ingresó a trabajar en el nosocomio, pero sus compañeros no encontraban nada extraño en el comportamiento del hombre. A sus observaciones las respuestas solían ser las mismas: “él es así”, “es normal” o “él es el típico seductor”.

“Me encontré en un contexto donde ya estaban muy normalizadas sus actitudes. A mis quejas o mi incomodidad no le daban mucha importancia. Entonces tuve que lidiar con eso y en un momento hasta tuve que solicitar que trataran de no ponerme en guardia con él”, contó en diálogo con LU5.

Pese a todas sus acciones para no tener que compartir tiempo con su colega, esto no servía de nada. “El 26 de diciembre a la mañana, yo le estaba entregando la guardia, en ese momento mi compañera de trabajo se había quedado dormida, entonces nos dirigimos hacia la habitación (con él) y le entregué también la habitación. Le digo: ‘Dame dos segundos que saco las cosas y vamos’”, recordó Gabriela.

Luego de tomar sus cosas, Gabriela se despidió de sus colegas y se fue a su casa. “Cerca de las 10:30, ya en casa, un poco más descansada, volví a agarrar el celu y me encuentro con imágenes de mi ropa interior en el grupo de médicos. No me di cuenta y me había olvidado la ropa en el baño porque estamos 24 horas ahí, entonces te das una duchita, te acomodas y seguimos de guardia”, explicó.

Hospital de Senillosa

Fue así como se dio cuenta de lo que había olvidado. "Él tuvo la ‘gentileza’ de manipularla porque yo me la había olvidado en la ducha. La colgó en la puerta de la entrada, le sacó fotos y la subió al grupo de médicos”, relató angustiada.

“Después de la foto, en el grupo de médicos donde hay 9 colegas, dijo que iba a dejar mi ropa en psicofármacos. Esta es una caja donde nosotros guardamos ese tipo de medicación que está en la sala común que compartimos con enfermería, camilleros y demás. Él tenía la intención de seguir exponiéndome en un lugar al que todos tenemos acceso porque cuando hay que sacar medicación, tenemos que ir ahí”, aseguró.

Una denuncia en la Primera

Tras este episodio, Gabriela no lo dudo, se vistió y fue a la comisaría local a radicar la denuncia por este nuevo hecho. “Me dijeron que tenía que dirigirme a Neuquén, a la Comisaria Primera también. Entonces yo puse en conocimiento a la dirección de que había hecho la denuncia”, señaló.

Sin embargo, se dio cuenta de que 48 horas después tendría que realizar una guardia con él, de manera que les aviso que esto no iba a ser posible. “Bueno, ahí empezó el problema porque me decían: fíjate porque tus guardias ya se facturaron. Vení a hacer la guardia igual, vamos a ver cómo acomodamos”, dijo.

La denuncia por robo fue radicada en la Comisaría 11 de Senillosa.
La denuncia por robo fue radicada en la Comisaría 11 de Senillosa.

Luego continuó: “Empecé a ser un problema yo. Cuando él entraba a la guardia o yo salía, para no encontrarnos, la que se tenía que quedar en el pasillo era yo, no él. Él se quedaba sentado en la sala con los compañeros. Entonces no participaba en los pases y ni siquiera sabía con qué casos tratar”.

Ante esto, Gabriela comenzó a tener episodios de quiebres porque sus propios compañeros “comentaban” despectivamente sobre la situación en los pasillos; había quedado muy expuesta. “Ya todos se habían enterado. Ya ahí empecé a sentirme mal. Hubo algunos días en que estaba nerviosa, cuando tenía que cruzármelo me ponía incómoda. Hubo un día en que lloré mucho en el comedor”, recordó.

Ese día, la directora se le acercó para avisarle que iba a tener una junta médica y que analizara “cómo quería que la vieran”. “Entonces yo quedé como helada porque yo dije ‘¿Qué junta médica?’. La primera semana de enero me llamaron y me dijeron que tenía que presentarme a esa junta y a mí me hizo ruido. No confié", aseguró.

Entonces, lo analizó y decidió consultar en el Gremio, les comentó la situación y ellos la contuvieron y le dijeron que consultarían el caso con un abogado que pudiera indicarles qué pasos seguir. “Así que el mismo día que tenía la junta médica, fui primero a la sede ATE y ahí me dijeron: ‘No, no vas a ir porque la intención es mandarte a tu casa con un artículo 67, que es de licencia psicológica’. La idea de ellos era sacarme a mí del hospital”, indicó.

Para su sorpresa, comenzaron a llamarla por su ausencia en el turno, pero como no iba a ir le dijeron que debía presentarse a trabajar porque no le aprobarían la licencia psicológica. “Ya ahí nos empezó a hacer ruido porque yo no lo había solicitado”, reiteró.

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La resolución al compañero acosador

Respecto a la situación del médico que tuvo los episodios de acoso con su compañera, la Justicia resolvió que el acusado debe asistir a programas reflexivos y educativos. El fallo ordenó que el hombre debe asistir, en carácter obligatorio, a programas reflexivos, educativos o psicosociales “tendientes a la modificación de las conductas denunciadas”.

También debe acreditar su participación. De lo contrario, será sancionado por desobedecer una orden judicial.

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