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Según estableció el fiscal de Delitos Sexuales, Andrés Azar, a lo largo del juicio que se realizó en 2019 contra el hombre, el aberrante hecho ocurrió el 23 de febrero de 2016, cuando el agresor aprovechó que su pareja y madre del niño estaba en trabajo de parto en el hospital, momento en que quedó sólo con él en la vivienda que compartían. Asimismo, para disuadirlo de que revelara lo ocurrido, el hombre amenazó a la víctima con matar a su abuela.
Aún así, todo pronto salió a la luz. Tras la denuncia, el niño fue sometido a Cámara Gesell y fue examinado por médicos que constataron las lesiones propias del abuso sufrido. Estas fueron algunas de las evidencias que se presentaron en juicio.
En diciembre de 2019 y tras el repaso de la prueba en su contra, el hombre fue declarado responsable por unanimidad del tribunal interviniente, por el delito de abuso sexual con acceso carnal, agravado por el aprovechamiento de la convivencia preexistente con la víctima menor de 18 años. Sin embargo, la pena restaba aun debatirse.
El juicio de cesura finalmente se llevó a cabo esta semana, durante el cual el fiscal del caso solicitó la pena de 14 años de prisión para el violador, entendiéndola "justa y adecuada". Citó como agravantes la naturaleza del delito, el daño causado y los antecedentes penales. Sobre esto último, se informó que el abusador fue condenado también en 2019 por el abuso sexual simple agravado hacia otra víctima, por lo cual recibió una condena en suspenso aún vigente.
La defensora de los Derechos del Niño y el Adolescente, Mónica Palomba, adhirió a lo requerido por el acusador.
Tras escuchar también el pedido y argumentos de la defensa, los jueces finalmente resolvieron imponer al condenado una pena de 10 años de prisión efectiva.