{# #} {# #}
Cualquier bebedor moderadamente atento ha visto en la góndola de los Malbec algunos pocos ejemplares, todos de bodegas históricas, que lucen en su etiqueta la siguiente sigla: Malbec D.O.C. Luján de Cuyo, y en algún lugar de la etiqueta una medalla que encierra a una vid que en el lleva inscripto Consejo Denominación de Origen Luján de Cuyo. ¿De qué se trata?
Pioneros de una idea actual
En la década de 1980 y de la mano del Instituto Tecnológico Agropecuario (INTA) comenzó la tipificación de los terruños para vino en Mendoza. El primer paso, claro, se dio en Luján de Cuyo, entonces cabecera de los vinos de calidad en nuestro país. Para 1988, los productores de la región que buscaban marcar una diferencia cualitativa, siguiendo esos estudios, delimitaron un área en la que estaban seguros el sabor del vino se explicaba por su origen.
Así nació en 1989 la primera Denominación de Origen Controlada de Argentina, inspirada en los modelos europeos. La idea era proteger y potenciar principalmente al Malbec como una variedad que se distinguía en esa región. No se equivocaron: diez años más tarde, el proceso exportador de vinos argentinos se apalancó en una variedad ignota para el mundo cuyo primer sabor –fruta roja madura, taninos amables y frescura moderada– fue el de Luján de Cuyo.
“Quienes crearon la D.O.C. Luján de Cuyo –con Alberto Arizu padre como principal mentor– fueron realmente unos visionarios y adelantados en el tiempo” , dice Roberto de La Mota, flamante presidente del consejo. Plantearon con diez años de anticipación lo que definiría la ley en 1999 como Indicación de Procedencia, Indicación Geográfica y Denominación de Origen. Pero además, “El hecho de que exista una D.O.C. protege a los productores y jerarquiza la zona en la que están sus cultivos; al patrimonio nacional, preservando y poniendo en valor viñas antiguas, y al consumidor, quien tiene garantizada la calidad e identidad del producto que adquiere”, se explaya De la Mota.
Tres décadas más tarde, aquel planteo inicial se ofrece como una piedra fundacional al proceso de tipificación y clasifican los terruños que hoy se lleva a cabo en Argentina.
IG vs. DOC
Lo que tipificó la ley en 1999 es cómo se clasifican los vinos por su origen. Era una necesidad para nuestro país y un requerimiento internacional para poder exportar. La razón es simple: el sabor del vino se moldea en gran parte por el lugar del que viene. Para ordenar su etiquetado, en un país donde los viñedos están plantados en lugares remotos, poco conocidos y muchas veces a una distancia considerable de las bodegas, era necesario definir qué se podía y qué no establecer como origen del vino.
El ejemplo ideal es Luján de Cuyo: en esa región están emplazada la mayoría de las bodegas de Mendoza, pero todas trabajan con uvas de otros departamentos, como Tupungato o Tunuyán, y con lugares más específicos como San Pablo o Gualtallary. ¿De dónde viene el vino, del lugar donde está la bodega o las uvas? Para aclarar ese punto, se establecieron las Indicaciones Geográficas (o IG) y un tipo particular de ellas que son las DOC.
En el primer caso refiere al etiquetado, es decir, si el lugar del que proviene el vino está reconocido por su cualidad y explica el sabor del vino, pero además tiene estatuto legal para ser mencionado en la etiqueta. Así, IG’s como Paraje Altamira y Los Chacayes tiene validez, mientras que otros lugares como Campo Los Andes o Agua Amarga, carecen de ese estatuto (y son vecinas).
Una DOC, en cambio, va un paso más allá. Son los vinos de una región reconocida, que además tiene un trabajo de estilo específico, de ahí que sean una Denominación de Origen “Controlada”. El Consejo Regulador es quien otorga o no la posibilidad de usar esa distinción en función de la calidad del vino y del estilo requerido.
¿Cuáles probar?
En un comienzo fueron una docena de vinos. A la fecha, los que están disponibles son Lagarde Guarda Malbec D.O.C. (viñedo de 1906), Luigi Bosca De Sangre Malbec D.O.C. (primera cosecha en 1991), Nieto Senetiner Malbec D.O.C., Norton Malbec D.O.C entre los pioneros. A ellos se sumaron este año los flamantes Bressia Malbec D.O.C. y Mendel Malbec D.O.C.
Visitá la tienda virtual de Schroeder Wines.