Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar
NEUQUÉN
Todavía no está listo el proyecto ejecutivo, pero ya se generó polémica: vecinos de Rincón de Emilio, que son integrantes de la multisectorial en defensa del área protegida Bardas Norte, le declararon la guerra ayer al ambicioso proyecto del intendente Horacio “Pechi” Quiroga para extender casi cuatro kilómetros la Avenida Argentina para conectarla con el tercer puente del río Neuquén. Para frenar la obra, el grupo les pidió a los concejales que “no le den plata” al Municipio para seguir adelante con los estudios y obras que requiere la concreción del proyecto.
Rubén Gómez es uno de los vecinos que se oponen a la llamada Avenida de los Ríos, una senda de cuatro carriles sobre las bardas que unirá la Plaza de las Banderas con la Autovía Norte.
Explicó que, aunque aún no está listo el diseño de la calle, “lo que muestran en el video institucional del Municipio pasa por Bardas Norte, y eso agravará el avasallamiento sobre la flora y fauna que ya tenemos”.
El vecino detalló que la avenida “atravesará el parque por la mitad, porque el intendente deliberadamente confunde y habla sólo de 60 hectáreas arboladas pero el área protegida es mucho más grande, son casi 400”.
$180 millones es el costo de la obra proyectada. El Municipio destinará 60 millones y el resto será un aporte de Nación. Tendrá dos carriles por mano, veredas y ciclovía. El trayecto comenzará con la bajada a Rincón de Emilio.
Gómez recordó que, en más de 20 años, nunca se hizo la mensura de Bardas Norte, de modo que los límites del espacio permanecen borrosos.
Para el vecino, “se aprovechan de eso con el motocross, la calle Albardón, la toma vip de Rincón Club de Campo y ahora esta avenida, que beneficia al emprendimiento inmobiliario Rincón del Río”. Ese loteo está ubicado al final del recorrido de la calle que se quiere abrir.
Los integrantes de la multisectorial presentaron ayer una nota al Concejo Deliberante para reclamar que se excluya la extensión de la Avenida Argentina de la nueva ordenanza de endeudamiento por 200 millones de pesos que tiene que tratar el cuerpo.
“Queremos que no le den plata al Municipio para hacer esto y, en cambio, destinen esos fondos a obras pluvioaluvionales y de cloacas, que son las que van a evitar la contaminación de los ríos”, resumió Gómez sobre la principal acción de los vecinos para intentar torcer el rumbo de la obra prevista por el gobierno municipal.
Una audiencia pública en vistas
Los vecinos que se oponen a la obra de Pechi también están evaluando si corresponde convocar a una audiencia pública antes de avanzar en la concreción del proyecto. Esto es debido a que la extensión de la Avenida Argentina afectará la rutina de quienes viven en las inmediaciones y de quienes practican senderismo y otros deportes dentro del área protegida que sería afectada por los trabajos de infraestructura planteados por el Municipio.
Otro cuestionamiento que hicieron al proyecto es que llevará el tránsito interprovincial a la actual Avenida Argentina, una de las calles más saturadas que tiene la ciudad.
Desde la multisectorial proponen que, para no afectar el parque y evitar un colapso en la zona del Alto, la conexión con el tercer puente se proyecte por la costa del río Neuquén. En ese caso, se debería habilitar la libre circulación de vehículos por la ribera en dos barrios privados.
Otro conflicto
El camino pasa por tierras de la UNCo
La traza que está prevista en el proyecto de la futura Avenida de los Ríos pasa por tierras que son propiedad de la Universidad Nacional del Comahue. Las autoridades de la casa de estudios tienen agendada para la semana que viene una reunión con técnicos del Municipio, y entre los temas a analizar se incluirán los alcances de esta obra vial.
La actual bajada a Rincón de Emilio corta en diagonal una de las esquinas del predio que pertenece a la universidad. La extensión de la avenida seguirá esa senda, según se anunció.
Atilio Sguazzini, secretario general de la UNCo, le dijo a LM Neuquén: “Hasta ahora sólo tuvimos alguna comunicación extraoficial sobre este proyecto, pero en la reunión de los equipos técnicos de la semana que viene seguramente lo vamos a tener como un tema a tratar”.
OPINIÓN
Se afectaría un pulmón verde que es vital para la ciudad
Silvia Leanza. Profesora de Geografía, especialista en gestión ambiental urbana. Asesoró sobre protección de las bardas en la Carta Orgánica. Integra la Fundación Ecosur.
Esta obra va a afectar el área protegida Bardas Norte, en principio, por el volumen de movimiento de suelos. Sería comparable a cuando se hizo la multitrocha, que se construyó sobre una zona arbolada que hoy no tenemos.
Una avenida así en un área protegida contamina por el polvo en suspensión y porque, por más que los vehículos estén controlados, hay emisiones de gases hidrocarburantes que terminan en la atmósfera, el aire.
Esta obra también impacta en el suelo con vegetación, que absorbe el agua de lluvia, y por lo tanto reduce el nivel aluvional y de erosión.
En todo Parque Norte hay un proceso de carcavamiento impresionante, o sea, una formación de zanjones, porque se pierde la absorción del agua en la medida en que apisonamos. Al descender a los ríos, el agua genera un desgaste y tenemos esos huecos, que son una erosión retrocedente.
El Parque Norte es un pulmón verde y, a medida que reducimos su tamaño, perdemos ese pulmón que limpia la atmósfera. Para entender qué nos aportan las áreas protegidas, hay que pensar que sin ellas sería todo cemento, con lo que eso implica.
Los pulmones verdes son de vital importancia en una ciudad: reducen el polvo en suspensión, absorben el dióxido de carbono, refrescan en verano y mantienen un nivel de humedad saludable. Además, son áreas recreativas y deportivas. Y, en el caso de Bardas Norte, es también una zona de producción de conocimiento sobre la flora autóctona, con presencia de restos fósiles, que se usa para investigaciones científicas.
Por eso, cuando se redactó la Carta Orgánica en 1994, se le dio prioridad a conservar las áreas naturales de barda y riveras. Lamentablemente, desde entonces, los distintos gobiernos se han encargado de destruir estos espacios fundamentales para nuestra calidad de vida.