La ciudad de Neuquén es una de las tantas de todo mundo que tiene su bar oculto. En nuestra capital se llama Omertá, y junto con otros dos espacios mantienen viva la esencia de la Ley seca que estuvo vigente en los Estados Unidos a partir de los conceptos de secreto y tragos de autor.
La cafertería 1920, ubicada en Juan B Justo 113, es el primero de los espacios. Si bien venden café, desayunos y demás platos rápidos y al paso, ese es el verdadero ingreso -a partir de un código que tienen los socios- hacia Omertá.
"Omertá se inspiró en 1920, que fue la época de la Ley seca que estaba prohibido tomar alcohol en Estados Unidos. A raíz de todo esto surge, en aquella época, los bares ocultos que estaban, por lo general, manejados por la mafia italiana. Y tenían un pacto de silencio que no podían revelar los lugares. Entonces, ese pacto de silencio se llamaba omertá. Y jugaban con los comercios que eran la fachada de un bar oculto", explicó a LMN Florencia, dueña de este comercio junto con su pareja, Nicolás Olmos.
Además, desde Omertá podés ingresar a Sauvage, "lo salvaje". "Es cómo la Ley de la selva, que se salva el más fuerte. En aquella época era así y nosotros lo adaptamos para hacer un patio bar, en donde colocamos imágenes de aquella época y ofrecemos un servicio de tragos de calidad", agregó.
Si bien ya pasó el "boom" de los bares ocultos, Omertá es el corazón de este espacio gastronómico que propone platos y tragos de autos en una "vajilla exclusiva". "La idea es poder traer tragos de un nivel que acá no había. La idea es poder ir a tomar un buen trago, que los clientes puedan preguntarle a los bartenders y también hacerles tragos para cada uno de los paladares", aseguró.
Cada espacio tiene su propia carta, sus horarios y sus "reglas". Pero los tres mantienen fresca a la Ley seca con "tragos y platos de alto nivel".
La corredora.La gente corre por tantas cosas. Para llegar, para no llegar. Corre porque está feliz. Porque está triste. Para transpirar. Porque se separó. Para bajar de peso. Para sentir hambre. Para sentir algo, lo que sea. La gente corre porque está asustada, aburrida. Sola. O en éxtasis. Como un hámster. Como un perro entrenado. Hay gente que corre envuelta en música punk, clásica, villera. Otrxs corren para sentir la sangre y el corazón que martilla. Algunxs corren para abandonar todo. Para sentir el sol, el viento, el frío. Para inyectarse una fe. Algunxs hacia la oscuridad, como fantasmas. Otrxs corren sólidxs, impenetrables. Están lxs que quieren demostrar que resisten un kilómetro más. Un metro más. Un paso más. Lxs que lloran cuando corren. Y lxs que se quedan mudxs. Y está Kathrine Switzer, que corrió cuando ninguna podía correr. Y Ulises que corre solo. Sin que nadie lo espere. Y entre esa multitud de gente que corre, estoy yo. Y yo corro para llegar a vos. Sábado 25 a las 21:00 horas. En Deriva teatro (Sarmiento 809). Valor $600, reservá al 2914025290.
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