En aquella calurosa mañana del 22 de febrero de 2012, el error humano, sumado a la falta de mantenimiento de un paragolpes del andén y la desinversión del tren Sarmiento avalada por el Estado, determinó que la formación impactara de frente y los primeros vagones se incrustaran uno contra otro, transformándose en un trampa mortal para los pasajeros. La tragedia fue la gota que colmó el vaso y abrió el camino a un proceso de renovación de los trenes, que todavía está en marcha y que ya benefició a buena parte de los pasajeros del área metropolitana.
Paralelamente, la Justicia Federal investigó las circunstancias que rodearon la tragedia y tras 21 meses de audiencias, el 29 de diciembre pasado condenó a 21 de los 28 acusados a penas de entre tres y nueve años de prisión.
Las mayores condenas recayeron sobre el ex concesionario de Trenes de Buenos Aires (TBA), Sergio Claudio Cirigliano, y sobre el secretario de Transporte de la Nación al momento del hecho, Juan Pablo Schiavi. Ambos fueron encontrados responsables de los delitos de administración fraudulenta en perjuicio del Estado nacional y estrago culposo, por el pago de subsidios estatales y la simultánea falta de mantenimiento de los trenes del ferrocarril Sarmiento. Otro ex funcionario condenado en ese proceso fue Ricardo Jaime, también ex secretario de Transporte, a quien le fue aplicada una pena de seis años de prisión e inhabilitación especial perpetua, resultante de la unificación con dos condenas anteriores.
Es que, en su caso, el Tribunal Oral Federal 2 (TOF2) sólo lo consideró responsable del mal uso de los subsidios que el Estado pagaba a la prestataria y no por el estrago culposo.