La paradoja del convenio es que el país exportaba combustible al gobierno chileno hasta los inicios de la presidencia de Néstor Kirchner. Tras las tasas "chinas" de crecimiento económico de los primeros años y una inversión que se reveló insuficiente para satisfacer la demanda, las ventas de gas hacia Chile se suspendieron, lo que terminó generando roces en la relación bilateral. Ahora se invierten los roles y la Argentina pasa a ocupar el rol de comprador. En realidad, los despachos de combustible que enviará Chile vienen desde Asia, ya que el país trasandino carece de ese recurso.
Para tener en cuenta la dimensión de lo que se importará, el funcionario chileno precisó que de los 25 millones de metros cúbicos de GNL que importa la Argentina, casi el 20% de esas compras pasarán a ser chilenas.