El Concejo Deliberante neuquino aprobó por unanimidad la modificación de la ordenanza 12028, que refiere a las multas por alcoholemia para aquellos que se niegan a realizarse el test en un control de tránsito.
El proyecto, impulsado por el bloque Frente Neuquino, modifica principalmente lo estipulado en los artículos 244, 245 y 246 de la normativa.
Allí ahora se indica que la negativa a realizar la prueba de alcohol constituye falta, la que será sancionada con multa de 8401 a 12.000 módulos e inhabilitación para conducir.
De esta forma el máximo de la infracción podría llegar a una multa de 117 mil pesos.
El concejal Francisco Baggio explicó que con esta modificación, "el test de alcoholemia se vuelve obligatorio, y si aún así el conductor se rehusa a hacerlo, la norma prevé la aplicación de una multa equivalente al valor más alto de alcohol en sangre".
Hasta el momento, muchos conductores se negaban y preferían pagar el costo de la multa por negarse ya que el valor era menor.
Asimismo, la norma va acompañada con campañas de concientización con el fin de lograr un cambio cultural en la sociedad.
Quieren que sea más caro negarse a la alcoholemia
Lamentable récord: borracho manejaba con 3,34 gramos de alcohol en sangre