Una iniciativa que trata el Concejo Deliberante se propone endurecer las penas para los conductores que se niegan a realizar el test de alcoholemia durante los operativos de rutina que se practican con el fin de sacar de circulación a los borrachos al volante. Además, el proyecto en danza prevé mayores sanciones para los conductores profesionales autorizados al transporte de personas cuando den positivo en el control de alcoholemia.
En este caso, la norma alcanza a aquellos conductores habilitados para el traslado de personas, como ser transporte escolar, ambulancias, servicios de urgencia y transporte de cargas.
El bloque Frente Neuquino-UNE-FPN presentó un proyecto de ordenanza que pretende modificar el articulado de la Ordenanza 12028, referida a las multas por los valores detectados en el test de alcoholemia a la hora de conducir. La iniciativa ingresó la semana pasada al Concejo Deliberante y fue derivada para su tratamiento en la Comisión de Legislación.
“Queremos evitar ciertas avivadas por parte de los conductores alcoholizados, que ven más barato pagar la multa de la negativa al test que surge de la real graduación alcohólica en sangre al momento del control”, argumentó a favor del proyecto el concejal de UNE Fernando Schpoliansky, quien impulsa la modificación de la norma antialcohol, junto con su par Francisco Baggio.
12.000 módulos fiscales es la multa que estipula el proyecto.
Los conductores que se nieguen al test de alcoholemia serán castigados con multas más caras, además de la inhabilitación para manejar y el secuestro del vehículo.
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