En el mundo hay decenas de profetas que han usado la escritura, como así también el arte, para hacerle conocer a la toda la humanidad los mensajes divinos que le llegaban. Entre tantos, uno se destaca por la precisión tanto en sus palabras, como en el momento en el que ocurriría: es el argentino Benjamín Solari Parravicini.
Entre otros tantos aciertos, Parravicini predijo, entre otras cosas, el atentado del 11 de septiembre a las Torres Gemelas, la asunción del papa Francisco, y -más actual aún- la pandemia del COVID-19.
Precisamente, por haber nacido y haberse criado en suelo criollo, y por la magnitud de sus predicciones, fue apodado el “Nostradamus argentino”, por su amigo Fabio Zerpa, quien incluso escribió un libro sobre él, en el cual muestra gran parte de sus trabajos-profecías.
¿Quién es Benjamín Solari Parravicini?
Sus datos biográficos indican que Benjamín Solari Parravicini nació el 8 de agosto de 1898 y fue parte de un linaje aristocrático y farandulero. Es que su bisabuelo materno fue esposo de Mariquita Sánchez de Thompson (aquella en cuya tertulia se tocó por primera vez el Himno Nacional Argentino), su madre era prima de Florencio Parravicini, un famoso actor, y su padre, que toda la vida ejerció como psiquiatra, tuvo una carrera política bastante importante que lo llevó a ocupar una banca como diputado.
Benjamín (o, como le decían en su familia, el “Pelón”) nació en La Casona, una mansión ubicada en Vicente López. Con una familia más que acomodada, él desde niño siempre se comportó de una forma diferentes.
Según se conoce, una mañana, su madre lo encontró hablando solo en su cuarto y le preguntó qué hacía. El pequeño Benjamín le señaló un rincón vacío: “¿No ves al hombre?”, le preguntó. “¿Qué hombre, hijo?”, ella a lo que insistió: “El hombre de las alas”.
Para ese entonces, también solía dejarle platitos de comida a un duende, el cual, según él mismo decía, vivía detrás del ropero y lo visitaba de noche.
Ante esto, su padre, quien tenía su título de psiquiatra, le realizó un test para comprobar el estado de su salud mental: el niño -según los estándares que utilizó su padre- estaba sano.
El tiempo pasó y Benjamín dedicó gran parte de su tiempo a dibujar, por lo cual, cuando creció y le llegó el momento de elegir una carrera, se olvidó de los mandatos de su clase, que tenían otro tipo de futuro profesional preparado para él, y eligió dedicarse a la pintura.
Benjamín también era un pianista bastante bueno, así como un acordeonista pasable, y solía transformarse en el centro de atención de las fiestas. Llegó incluso a componer tangos y a regalárselos a las orquestas que los interpretaban.
Además, según dicen tenía un gran sentido del humor, sobre todo el de esa clase que sirve para reírse de uno mismo. En tanto, también sentía una gran atracción por la vida nocturna, por lo que era muy común verlo junto a Justino, el menor de sus hermanos, noches enteras en los cabarets de la calle 25 de Mayo.
Todo este coctel, sumado a su poco olfato para los negocios y su desinterés en general por el dinero (propio del que sabe que el dinero nunca le faltará), lo llevaron a inclinarse por una carrera artística.
Sin embargo, no le fue nada mal. Es que llegó a exponer sus cuadros en el salón de la Asociación de Amigos del Arte, por lo cual el presidente Marcelo T. de Alvear, un invitado de lujo, lo felicitó.
Eso no fue todo. La exposición internacional organizada en La Rural le otorgó un premio y, poco después, expuso en Lieja, Bélgica, donde consiguió una medalla de oro. Hasta el rey Alberto 1º compró una de sus obras. Además, llegó a ser director del Museo de Bellas Artes de la Municipalidad de Buenos Aires.
Pese a las consagraciones, Benjamín no buscaba ningún tipo de felicitaciones -llegó a canjear sus dibujos por comida y cerveza en los bares del barrio y clases completamente gratuitas. Es que él usaba el arte, la pintura para representar ese otro mundo, con el cual nunca había perdido contacto. Según explican quienes lo conocieron bien, nunca había dejado de recibir la visita de “el ángel” y esa misma entidad le ordenó que aprendiera a pintar. Pese a esto, había aprendido a callarla ya que la gente no entendía de lo que hablada y no estaba preparada para hacerlo tampoco.
Encontrarse con el destino
Si bien Benjamín se había cruzado constantemente con el éxito, hasta el momento no sabía en realidad quien era. Pero en 1932 se encontró con su verdadero destino.
Según se conoce, había cenado con amigos y se había acostado a dormir, cuando algo lo despertó. Se levantó en calzoncillos y escribió entonces algo que no entendía, frases que le eran “dictadas” por una entidad hasta el momento silenciosa.
Asustado con lo que había ocurrido, destruyó los dibujos, se arrodilló y rezó, porque pensó que estaba siendo poseído por un demonio.
El fenómeno no quedó atrás y días después volvió a manifestarse. En un momento, cuando se sentó a la mesa y sintió que su mano no era su mano y veía como se movía sola. Dibujaba. Escribía. Benjamín no entendía las frases enigmáticas pero esta vez, en vez de romperlas, las guardó. Abrió un viejo arcón familiar que se había traído de Vicente López y las dejó ahí.
Ese arcón incluso tiene una historia propia, ya que según contó Pedro Romaniuk, amigo de Parravicini, en un programa de televisión, el profeta se lo dejó como legado antes de morir. Pero la mañana en que, efectivamente, murió Benjamín, dos policías entraron a la buhardilla de México y Tacuarí en la que vivía y se llevaron el arcón “por orden del oficial”.
Desde aquel entonces, pasaron muchísimos años hasta que Romaniuk se reencontró con esas obras. La historia cuenta que por un largo tiempo, el arcón estuvo desaparecido, hasta que una mujer, que vio a Romaniuk en la televisión, identificó unas carpetas que su marido le había dejado al morir y se las llevó a Romaniuk al canal. Eran las pictografías de Parravicini. La mujer nunca pudo explicar cómo fue que terminaron en su casa.
Abducciones y un mensaje de paz
Tal como cuentan quienes lo conocen, Parravicini siempre fue distinto y su conexión con el “más allá” también lo llevó a tener contacto extraterrestre.
En 1960, Benjamín tuvo un encuentro con seres de otro planeta, según relató en una entrevista con el periódico La Razón, que Ricardo González reproduce en su web Legado Cósmico, con las experiencias de Benjamín viajando en un plato volador.
“Veníamos por la calle Chacabuco, en una noche con frío y niebla, con un amigo. De repente, surgió a un costado un hombre. Es decir, nos pareció un hombre”, contó el profeta en aquella entrevista y siguió: “Ese ser, ese hombre era, más grande que nosotros”, agregó sobre sus peculiares rasgos, “era extraño… muy rubio, como de un metro ochenta y cinco de alto, con ojos grandes que parecían de ‘ciego’, porque no tenían párpados ni nada… eran redondos, rarísimos. Estaba vestido apenas con un saquito que parecía un cárdigan, verdoso, luminoso”.
“Empezó haciendo señas, y parecía que hablaba algo. Algo que no se entendía. Nos hacía señales como indicándonos que camináramos hacia la Diagonal, en dirección de la Casa de Gobierno”. En esa fría noche con niebla, Benjamín solo quería llegar a su casa y se alejaron, agregó el famoso vidente argentino.
Entonces el amigo que lo acompañaba le consultó: “¿No te parece que este hombre no es de este mundo?”. Y Benjamín le contestó que “era muy raro. Sobre todo los ojos, la ropa metálica”. Y con curiosidad, regresaron a donde lo vieron, “Volvimos, pero ya no estaba. Había desaparecido”.
Varias noches después, cuando salió de cenar después de asistir a un cine, relató que mientras caminaba entre la neblina y el frío de la madrugada, “por la Diagonal, rumbo a Belgrano. Cuando iba cruzando la calle, se me apareció aquel hombre otra vez… Como caído del cielo”.
“El tipo éste empezó a hablar, pero de forma extraña: jap, gloa, prirp, jap. Yo lo miré medio confundido porque no entendía y me dije: ‘Bueno, éste me asalta’. Entonces apuré el paso […], y de pronto… me quedé paralizado. No pude caminar más… No podía moverme. Cinco metros apenas avancé”.
Benjamín manifestó que estaba totalmente consciente pero que no podía moverse, “comencé a perderme… a perderme… me iba… me iba… ‘me desmayé’”. Sin embargo, después recordó: “Me encontré, de repente, como en un borde de un ‘barco’, con una baranda que parecía de metal […] era como una explanada negra. Como de caucho. Entonces, aparezco yo allí, no sé cómo, y me encuentro con otros dos seres iguales. Muy sonrientes, me saludaron poniéndome las manos en el hombro”.
Cuando el entrevistador le preguntó si eso era un “plato volador”, Benjamín le respondió: “Sí, claro, no hay duda”, y luego lo afirma: “Yo estuve en un ‘plato volador’”, y continuó: “Me cruzó la idea de que yo estaba en un objeto volador, porque veía allá abajo, ¡abajo!, la punta del Obelisco de la ciudad de Buenos Aires, que entonces tenía una luz. Y justo cuando se me ocurrió pensar eso, uno de ellos me dice: Sí, somos de Venus”.
En el viaje de Benjamín a bordo del plato volador vio ciudades desde arriba, hasta que fue regresado a Buenos Aires, al mismo lugar desde donde tales seres se lo llevaron.
Aunque hablaban un idioma extraño, aquellos seres le dijeron en castellano: “No se extrañe, porque nosotros hablamos todos los idiomas de ustedes, porque nosotros somos telépatas, y usted también es telépata”.
Ese ser agregó: “Así como ustedes tienen la televisión, en donde ven todo lo que pasa afuera, nosotros los vemos perfectamente, y los conocemos perfectamente”. También le dijeron que hacía tiempo que lo conocían y que querían mostrarle algo y tener una experiencia con él.
Fue así que esos seres le dieron, un mensaje, o más bien, una misión: la de predicar la paz en un mundo que se estaba volviendo más violento.
Parravicini murió en diciembre de 1974. Aparte del famoso arcón, dejó carpetas a distintos amigos con sus dibujos y sus frases proféticas escritas en trance. Sus amigos cuidaron su legado y escribieron libros sobre él, e incluso publicaron sus dibujos y frases.
Sus profecías y sus aciertos
En general, las profecías de cualquier tipo son tan amplias, tan ambiguas, que pueden interpretarse de cualquier forma. Como los hexagramas del I Ching, como las palabras de Nostradamus que siguen replicándose en miles de sitios conspirativos de Internet, se adaptan a muchas situaciones distintas y no son proféticas hasta que se cumplen, o sea: hasta que dejan de serlo. No es el caso de Parravicini, cuyas profecías están fechadas y son bastante cristalinas
1- La caída de las Torres Gemelas. “La libertad de Norteamérica perderá su luz, su antorcha no alumbrará como ayer y el monumento será atacado dos veces", escribió en 1939. El pictograma tiene un dibujo en el que se puede ver a la Estatua de la Libertad partida a la mitad y, en medio del humo, edificios derrumbados al costado.
2- El asesinato de John F. Kennedy. "Un golfer americano gobierna y le matan joven", escribió Parravicini en 1938. Veinticinco años después, el 22 de noviembre de 1963, esta frase cobró sentido cuando Lee Harvey Oswald disparó contra el joven presidente y lo asesinó.
3- En 1937, Parravicini adelantó lo que sería la revolución cubana comandada por Fidel Castro. "Cabeza barbuda, que parecerá santa, más no lo será y encenderá las Antillas", fueron sus palabras exactas.
4- La exploración del espacio. Parravicini también predijo con varios años de anticipación que el ser humano conquistaría el espacio. "¡Hombres voladores en la era del 60 al 70!", vaticinó en 1938. Ese mismo año, acertó que Laika, la perra espacial soviética sería el primer ser vivo de la Tierra en salir fuera de la órbita de nuestro planeta: "El can será el primer volador".
5- La invención del corazón artificial. "El corazón será artificial en el año 66", lo predijo y dibujó en 1938. En 1966 fue el primer trasplante de corazón artificial.
6- La renuncia de Benedicto y los conflictos internos de la Iglesia Católica. En el artista 1939 escribió: "Llegará el día en que el Santo Padre llamará a sus sacerdotes para hacerles razonar mas todo será inútil, la iglesia será caída en ceguera y despotismo". La descripción parece augurar el momento en el que Benedicto XVI intentó hacer entrar en razón a los sacerdotes frente a los escándalos sexuales y a la corrupción y, al no poder controlarlos, decidió abdicar en su cargo. Otro de los vaticinios al respecto, dice: “La Iglesia equivocará sus pasos y sus mismos dirigentes la falsearán", mientras que una imagen de 1939 apunta: "¡Iglesia Meditad! vuestros claustros curad".
7- El nombramiento del Papa Francisco. En el caso del Sumo Pontífice argentino en 1940 expresó: "Crisol de razas. ARGENTINA. Cristo REX. Nuevas corrientes de sangre feliz". El "Cristo REX" proviene del latín, donde la mención hacia un rey probablemente se refiera a quien gobierna monarquicamente la Iglesia Católica. Otra visión, de 1942, que se suma a esta habla de "las playas" de nuestro país, donde aparecerá el "pescador" que maneje la barca de Pedro (apóstol fundador del catolicismo como institución). "Caminante tu que observas, ve hacia a la playa de las arenas argentadas, allí aguarda la paz. ¡Faro de Faros!". Por otra parte, en 1972 anticipó: "Nueva era llega! Mundo en disfraz. Mascarada perenne. La iglesia entregará su otorgamiento a la renunciación del Papado y el nuevo será joven de ideas".
8- El incendio de la catedral de Notre Dame. Uno de los pictogramas señalaba un punto exacto coronado con la palabra "PARIS", y también en el dibujo se puede observar la torre en llamas en el instante exacto en que se está por producir su colapso. Abajo de la misma, fluye el Sena, el río que divide la Ciudad Luz en dos. Incluso se pueden observar las islas que están en la zona del siniestro.
9- Inseminación artificial. Para 1938, el profeta escribió: “El hombre del mañana surgirá del cultivo espermático del laboratorio. Su mujer buscará al hijo seleccionando el semen ofrecido por el médico. Se dará preferencia a los hombres atléticos (en reserva) y a los intelectuales. El hombre vulgus no será tenido en cuenta y se le dejará desaparecer. El año 2000 luego del cataclismo conocerá esta norma nueva y el hombre animal se habrá dormido para siempre y la procreación así dará al ser humano ‘sin pecado original”.
10- La pandemia de Covid-19. En 1935, Parravicini hizo un pictograma que representa la cabeza de un hombre de aspecto oriental que en su frente tiene una circunferencia que se asemeja al virus observado por un microscopio. Además, en el rostro se insinúa una máscara de oxígeno. "Resfrío de cabeza y garganta será el principio de la gran peste", expresó el artista.
Profecías para Neuquén y la Patagonia
En muchas de sus profecías, Benjamín escribió en más de una oportunidad sobre la Patagonia y Neuquén, como una “especie” de salvadores para todo el país.
"Pampa argentina. Cuna del mañana". (1938)
" Llegarán a la Tierra nuevamente seres extraterrestres, Llegarán en naves espaciales diferentes, de diferentes planetas y habitarán en los cráteres de Los Andes y del Sur Patagónico. Ellos convivirán la vida humana, se les verá y se les hablará ". (1939)
“En tierra argentina nuevo faro… ¡Neuquén!”. (1942)
“En el final de la prueba. El Sur de Argentina hablará en triunfo. Allí será el nacer del mañana. Neuquén brújula de brújulas. La costa rionegrina hablará de la gran pesca y del cultivo de algas en sus aguas y del cultivo de frutales en sus alturas, Santa Cruz, será”. (1968)
Estas son algunas de las profecías sobre Argentina:
* “La Argentina despedazada, partida en dos ideas levantará un fantoche de nueva doctrina, la iglesia hará silencio, la oración vencerá”. (1939)
* “Sobre la nueva constitución Argentina, rotas las normas anteriores se levantará la más alta montaña de malignas figuras. Todas tendrán que esconder sus fines ocultos detrás de fingidas caretas”. (1940)
* “Llegará a la Argentina empobrecida un nuevo sol. Llegará el día en que la flasa palabra será creida. Llegará cuando las aguas avancen con fuerza de ira, cuando la salud física del ser ciego y atontado sea precaria. Cuando la tierra tiemble bajo sus pies. Cuando la intriga levante la masa. Cuando el ladrón corra en las calles sin ser aprehendido. Cuando la mujer grite por sus derechos y defienda causas políticas. Llegará con el seis en el seis. Llegarán en MAYO”. (1938)
* “Sobre la Argentina, el año 65 sentará reales la lucha de clases. Los mandones extranjeros enviarán y ordenarán mandones, pero la Argentina saldrá ilesa del mal”. (1940)
* "En América del sur, la Argentina luchará por su libertad. Por la libertad de las libertades. La libertad de Dios. Paz". (1940)
* “Argentina, puerto de puerta celeste, de arenas de oro, de pastos verdes, de flores rojas, hablará y dirá: ‘Tierras tengo para el que sufre quemazón, para el sin hogar, para el huérfano niño, para el que hambre padece, para el desposeído, para el anciano, para el enfermo, para el que nace, y para el que deba nacer en esta tierra de promisión. ¡Argentina Samaritana… del mundo”. (1942)
* "Argentina sufrirá la tormenta en pequeña, la que luego azotará al mundo. ¡Será ejemplo!". (1938)
* "La 'clase media' salva a la Argentina. Su triunfo será en el ¡mundo!". (1941)
* "La Argentina tendrá su 'revolución francesa', en triunfo, puede ver sangre en las calles si no ve el instante del 'hombre gris'". (1941)
* “Argentina es vacía, porque vacía debe permanecer hasta la llegada del hermano mundo herido, en los fuegos”. (sin fecha)
* “La última pincelada en argentina será dada por un PINTOR GRIS” (1938)
* "Argentina estará en tropiezos sin estar, porque escuchó lo que luego comprendió y desechó. ¡Será en triunfo!". (1972)
* "El mundo será preso por el afán de la conquista espacial. Subirá el hombre, se descubrirán fenómenos de altura. Hablarán más de la verdad y serán castigados. La Luna será meta. Marte será meta, pero serán metas no tocadas hasta el final del siglo. No verá el hombre al ser planetario y le despreciará y mas aún le negarán. El mundo entonces se confundirá en lucha de extremos. Hambre caerá en occidente. Oriente no aprenderá y caerá en hambre. Argentina si a tiempo es salvada salvará. Argentina sufrirá en pequeño lo que el mundo sufrirá después. ¡Argentina será luz!". (1938)
* "La tuna pinchosa del Altiplano hablará del momento a llegar y alzará el espíritu en nueva colonia de paz". (BSP 1939)
* "Argentina conservará sus parcelas, como los hospitales sus camas, para el llegar del sufriente ardido por los humos. Será en caridad !. Será en OM !" (1972)