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La película más premiada en la 77° edición de los Globo de Oro fue Había una vez en Hollywood, de Quentin Tarantino, que se quedó con tres de los cinco rubros en los que había sido nominada (incluido Mejor musical o comedia), mientras que 1917, de Sam Mendes; Guasón; de Todd Phillips, y Rocketman, dirigida por Dexter Fletcher, alcanzaron dos lauros cada uno.
Algunos galardones de la ceremonia en el Hotel Beverly Hilton de Los Ángeles, como el que Joaquin Phoenix obtuvo por su halagado papel protagónico en Guasón o el que ganó Tarantino por Mejor guión en Había una vez en Hollywood, eran predecibles, pero hubo sorpresas.La cinta del director de la saga de Kill Bill, que recrea un excelente panorama general de Hollywood a finales de la década del 60 en clave de comedia negra, se destacó también en Mejor actor de reparto con Brad Pitt.
La biopic de Elton John, Rocketman, fue la ganadora en Mejor actor de comedia o musical de la mano de Taron Egerton y Mejor canción original con "I’m Gonna Love Me Again", segundo reconocimiento tras ser premiado en 1995 por la canción de El rey león.
Además de la preocupación por la desesperante situación que atraviesa Australia por los incendios forestales y que estuvo en boca de varias estrellas, como Kate Blanchett, que hizo un llamamiento a la conciencia de la humanidad por el desastre climático, otros temas centrales fueron las elecciones estadounidenses y el feminismo.
Patricia Arquette, ganadora de la categoría Mejor actriz de reparto de serie televisiva con The Act, llamó a votar contra Donald Trump y sus armas, del mismo modo que lo hizo Michelle Williams, quien se quedó con la terna de Mejor actriz de miniserie o película para televisión por Fosse/Verdon. Con una marcada postura respecto de la lucha feminista, Williams manifestó: "No hubiese podido hacer lo que hice sin emplear el derecho de una mujer a elegir cuándo tener hijos y con quién. Cuando llegue el momento de votar piensen en sus intereses, que es lo que estuvieron haciendo los hombres durante años. Es por eso que el mundo se parece a ellos. Hagamos que el país sea nuestro reflejo".
Con un discurso crítico al subir a recibir el premio por su notable labor en la piel de un inolvidable y sublime Guasón, Joaquin Phoenix agradeció a su director y a la prensa extranjera por “reconocer el cambio climático” y por “tener un menú vegetariano” (por primera vez en la historia de los premios se incluyó un menú vegano) y se refirió a los incendios en Australia, uno de los temas que se repitió en los discursos de los actores.
“Es bueno que algunos hayan expresado sus buenos deseos, pero hay que hacer más con Australia. Es un gesto hermoso. Nunca he sido un hombre virtuoso, y muchos de ustedes me han dado oportunidades de enmendar mis pasos, pero ojalá juntos podamos hacer un frente unido para propiciar cambios. Es bueno votar, pero a veces hay que asumir la responsabilidad personal y hacer cambios directamente en nuestras vidas; no es necesario viajar en avión privado a Palm Spring, yo haré lo mío”, comentó.
La serie Succession, de HBO, se alzó con el lauro a Mejor drama, mientras que la multipremiada Fleabag, disponible a través de Amazon Prime Video, ganó en Mejor comedia musical. Succession, que sigue la historia de una familia disfuncional que controla uno de los conglomerados de medios y entretenimiento más grandes del mundo, obtuvo además un reconocimiento a Mejor actor de serie dramática por la interpretación de Brian Cox. Fleabag consiguió también dos distinciones con el galardón en el rubro Mejor actriz por la actuación de Phoebe Waller-Bridge, creadora de la serie. Canales premium y plataformas de streaming produjeron 14 de las 15 candidatas en los rubros de Mejor Serie de Drama, Mejor Serie de Comedia y Mejor Miniserie, en una tendencia que se acentúa cada año: cada vez es más difícil que las producciones prestigiosas provengan de los canales de aire en Estados Unidos. HBO sumó otros dos premios: por la trama histórica de Chernobyl y Mejor actor de reparto de la mano de Stellan Skarsgård.