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Miles de neuquinos esperaban preocupados la inminente llegada de una nueva tormenta de lluvia que pronosticaron los especialistas, luego de los 50 milímetros que cayeron desde el lunes en la ciudad y que dejó cuantiosos daños materiales en diferentes barrios de Neuquén.
Calles anegadas y algunas destruidas, familias evacuadas, muchas viviendas inundadas y un centenar de personas trabajando en la limpieza de alcantarillas o en el refuerzo de defensas fue el panorama que se vio ayer en la capital, tras la tregua climática que duró casi toda la jornada.
La alerta roja emitida por el Servicio Meteorológico Nacional obligó al Consejo Provincial de Educación a suspender las clases en el turno tarde, ante la posibilidad de que se triplicaran los 30 milímetros de agua que cayeron el lunes, tal como advirtió el organismo. El diluvio desde las 17 del martes fue intenso y sumó otros 20 mm, lo que representa el total esperado para todo un trimestre en la ciudad.
Fueron muchas las zonas de la capital que quedaron anegadas, aunque algunas fueron las más perjudicadas. En el oeste, un sector de la calle Crouzeilles que no está asfaltado se partió y provocó un profundo socavón, a raíz del cual se rompió un acueducto y dejó sin servicio a siete barrios.
"Los trabajos nos van a llevar varios días, pero vamos a recuperar la ciudad", Santiago Morán, funcionario municipal a cargo del operativo.
Dijo que los sectores más afectados fueron 12 de Septiembre, Félix San Martín, Combate de San Lorenzo y San Martín, el sector de Río Grande, en el Limay y en la zona de Valentina Norte Urbana, en Rincón de Emilio y Colonia Nueva Esperanza, San Martín y Salta, Leguizamón y Fotheringham.
El pronóstico meteorológico anticipó que las lluvias volverían en horas de la tarde y así fue. A las 17 comenzaron a caer algunas gotas, a las 18:30 la tormenta comenzó a tener más intensidad, acompañada de mucha actividad eléctrica, y se fue incrementando con el correr de las horas. La tormenta entró en su punto más alto durante la noche del martes. Y la preocupación iba en aumento.
Los hospitales Castro Rendón y Bouquet Roldán de Neuquén se inundaron tras la fuerte tormenta que azotó a la región el lunes por la noche. En solo minutos, cayeron 30 milímetros y el agua hizo estragos en la ciudad, y los centros de salud no quedaron exceptuados. Entre las 21:30 y las 22 se registró la mayor intensidad de la tormenta. En este contexto, los hospitales de la capital neuquina se vieron totalmente desbordados de agua, que ingresó tanto por las aberturas como por goteras del techo y la saturación de las cloacas. En el hospital Heller, en el oeste de la ciudad, no se registraron inundaciones.
Con baldes, trapos, secadores y palanganas, como podían, los trabajadores retiraban los litros de agua que caían sobre los consultorios, pasillos, salas de internación, recepción, guardia y otras áreas. De inmediato, las imágenes fueron difundidas a través de las redes sociales.