Estados Unidos.- Tal como planteó Emma Thompson, el escándalo del productor Harvey Weinstein es “apenas la punta del iceberg” de la cultura del casting sábana arraigada en el ambiente artístico. Luego de que más de una treintena de actrices acusaran al magnate de acoso sexual, afloraron denuncias similares que salpican a reconocidas figuras del mundo del cine.
Ahora la periodista y ex actriz Lisa Guerrero tildó a Steven Seagal de “depredador sexual” y relató que en 1996 tuvo que ir a la residencia del taquillero actor para audicionar para el papel principal en Infierno bajo tierra. Desconfiada por tamaña invitación, acudió a la mansión junto a la directora de casting Shari Rhodes y cuando llegaron el actor (aún casado con la actriz Kelly LeBrock) las recibió vestido solo con un kimono de seda. Después de la lectura del guión, las invitó a nadar desnudas en su piscina y cuando ambas se negaron, le sugirió a Guerrero que volviera esa la noche para un “ensayo privado”. La actriz perdió el protagónico por volver a negarse, aunque le dieron un pequeño papel. Ya en plena filmación, Seagal volvió a acosarla, invitándola a su camarín. Como ella se negó, cuando se estrenó el film su escena había sido recortada.
En los 90 la modelo y actriz Jenny McCarthy contó un episodio similar. Más tarde, Seagal fue acusado de acoso sexual y tráfico de personas por una asistente personal en 2010, pero los cargos fueron retirados.
Dos directores icónico, en la mira
La actriz Patricia Arquette denunció vía Twitter que en 1994 el cineasta Oliver Stone le ofreció un papel “muy sexual” para un film. Pero la propuesta quedó trunca cuando, luego de ser invitada a la avant premier de Asesinos por naturaleza, ella acudó con su novio y el director la arrinconó en la salida del baño preguntándole “¿Por qué le has traído?”. Stone también fue denunciado por manosear los pechos de la modelo de Playboy Carrie Stevens. Una situación parecida tuvo con la actriz Salma Hayek en el estreno de Salvajes (2012).
A su vez, la cantante y actriz Björk alzó su voz en contra del abuso y relató una dolorosa experiencia que sufrió en el rodaje de Bailarina en la oscuridad. Si bien la islandesa no dio nombres, dejó mal parado a Lars von Trier, el único cineasta danés con el que trabajó. El director negó sus acusaciones.