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El pueblo de Whittier, Alaska, es un lugar muy particular. La localidad ubicada en Estados Unidos cuenta con apenas 220 habitantes que viven todos bajo el mismo techo.
Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, la Marina de EE.UU. construyó una base naval en un puerto del estrecho Prince William Sound en Alaska. La construcción estaba formada por dos edificios conocidos como las Torres Begich. Luego de un tiempo, el lugar fue abandonado por la Marina porque no era un punto que los favorecía de manera geoestratégica. En el invierno, la temperatura llega hasta los 20 grados bajo cero. Los vientos son helados y nieva. Por lo tanto, el edificio abandonado se convirtió en el hogar ideal para los que viven ahí porque pueden protegerse del frío y no tienen la necesidad de salir al aire libre en esa época.
El edificio de 14 pisos tiene todos los servicios que necesitan los habitantes de Whittier en el día a día. En los primeros pisos, hay oficinas administrativas, una comisaría, el correo, una iglesia, un centro de salud, un supermercado y una cafetería. También tienen un videoclub, una lavandería y un hotel. Cuentan con una pequeña escuela municipal que tiene dos accesos: uno principal y uno subterráneo. Durante el invierno, los profesores y alumnos llegan a la escuela a través del túnel que la comunica con las Torres Begich para no enfrentarse al frío que hay afuera. Los chicos tienen un patio de recreo dentro del edificio.