Ante los ladridos de su perro y los ruidos extraños que provenían del comedor, la mujer comenzó a gritar con desesperación. Esto espantó a los ladrones, quienes se dieron a la fuga.
En estado de shock y con miedo, la mujer llamó a la Policía, que arribó de inmediato a la vivienda de calle Coihue, en el barrio Sayhueque.
"Es la primera vez que pasa algo así en la cuadra. Es un barrio muy tranquilo", expresó Álvarez.
La mujer no alcanzó a ver los rostros de los delincuentes y las huellas que dejaron plasmadas en las rejas de la vivienda no eran significativas para su identificación.
La familia decidió no realizar la denuncia en la Comisaría 5ª, porque creen que es una pérdida de tiempo y prefieren cuidarse entre ellos para que no vuelva a pasar.
A partir de ese temible episodio, el suboficial de Bomberos determinó no hacer más guardias nocturnas para priorizar la seguridad de su familia. "Ellos se encuentran bien pero siguen con miedo. Nadie está exento de estos episodios", destacó Álvarez.