Quizás sin merecerlo, el Real volvió a ganarle al Atlético y consiguió su 11ª Champions.
Tras un primer tiempo sin la intensidad que supo mostrar en otros pasajes de la misma competencia, el equipo del Cholo tuvo que remar de atrás frente a un adversario curtido en instancias decisivas.
Los de Zinedine Zidane mostraron gran personalidad para imponer condiciones en la etapa inicial, aunque luego se apagaron notablemente y sufrieron las consecuencias.
"He tenido una visión, he visto que iba a marcar el gol de la victoria y le he pedido a Zizou tirar el quinto. Es un momento muy especial que merecíamos". Cristiano Ronaldo. Autor del último gol en la serie de penales
"Hay pocas cosas comparables con celebrar un título de esta magnitud. Hemos hecho un trabajo muy duro que ha tenido recompensa y premio. Ha sido una temporada difícil". Sergio Ramos.Elegido jugador más valioso de la final
En la segunda mitad, con el ingreso de Yannick Carrasco por el argentino Augusto Fernández, el Atlético tuvo mayor profundidad, algo que se pudo comprobar en apenas dos minutos, cuando el inglés Mark Clattenburg sancionó penal por falta del portugués Pepe al Niño Torres. Sin embargo, el francés Antoine Griezmann, máximo goleador colchonero en el torneo, reventó su remate en el travesaño para confirmar que la jornada no sería sencilla para su equipo. Atlético persistió en su intención de conseguir el empate y volvió a fallar en el área rival hasta que el Real retomó el control táctico del partido a la espera de una chance para liquidarlo.
3 finales de Champions perdió el Atlético. Dos de ellas ante el Real y con el Cholo en el banco.
Cristiano y Bale, un minuto antes del empate, dilapidaron la ocasión del 2-0 y enseguida Atlético, con el espíritu batallador que le imprime Simeone, respondió con un excelente centro de volea de Juanfran, que Carrasco conectó en la boca del arco para marcar el inicio de una nueva final.
Con el Real Madrid cansado y ya sin cambios, el Atlético quedó mejor perfilado para el resto del juego, pero el miedo a sufrir un gol en el arco propio condicionó las ambiciones de buscar la victoria, y los penales, minuto tras minuto, se establecieron como una inexorable vía para decidir al dueño de la copa.
En esa dramática definición, los jugadores del Madrid mostraron aplomo ante un estático Oblak y al Atlético le bastó un solo desacierto, el de Juanfran, para quedar otra vez en la puerta de la gloria.
Para el Atlético todavía perdura la maldición en Champions, con tres finales perdidas, dos de ellas con Simeone en el banco.