Monseñor Murray Kroetsch, líder de la diócesis de Hamilton que conduce el programa de ayuda, afirmó que Saka era el encargado de las tareas de recaudación de fondos para refugiados de Irak y ya había hecho la solicitud para recibir a 20 personas.
"Queremos asegurar a los refugiados que nuestra parte del acuerdo sigue firme y que el dinero será provisto para que se sientan seguros y ayudarlos a establecerse en el país", expresó Krotesch y explicó que cada patrocinio cuesta alrededor de 6 mil dólares por persona, o unos 25 mil dólares por familia.
Además, de acuerdo a la oficina de Inmigración de Canadá, la ayuda debe ser mantenida por, al menos, cinco años desde la llegada al país. Muchas de las donaciones son realizadas por iraquíes residentes en Canadá, quienes intentan ayudar a sus familiares a salir de su país de origen y escapar de la crisis humanitaria.